Cultural


La champeta, delirio que recorre el mundo

La champeta despierta el interés de nuevas audiencias en el mundo gracias, en gran parte, a Shakira y no hay que olvidar dónde nació este fenómeno social, cultural y musical...

GUSTAVO TATIS GUERRA

11 de febrero de 2020 10:26 AM

La champeta es ahora un delirio musical que recorre el mundo. Las nuevas generaciones que jamás habían escuchado la palabra champeta y no habían visto bailarla han empezado a interesarse en este fenómeno social, cultural y musical surgido en Cartagena, luego de ver y escuchar a Shakira ante más de cien millones de espectadores en el mundo en el Hard Rock Stadium en Miami. En los últimos días han llegado a la ciudad, como peregrinos de una maravilla desconocida, reporteros del mundo tras los sonidos ancestrales de la champeta. Esa apertura genera entre los gestores y cultivadores de la Champeta, diversas respuestas, algunas contradictorias, paradójicas, regionalistas, pero, en general, apuntan a protegerla como expresión cultural de identidad y a buscar que sea declarada Patrimonio Oral e Inmaterial de Colombia ante el mundo.

(Lea aquí: Shakira llevó la champeta al Super Bowl)

“La champeta es más que un género musical”, precisa Rafael Escallón, que se ha pasado gran parte de su vida estudiando este fenómeno cultural que hermana a Palenque con Cartagena. No hay que olvidar que el sueño de resistencia que se constituyó en el primer palenque o pueblo libre de América se gestó en la Cartagena, puerto negrero de la esclavización de africanos. Rafael explica: “La champeta es nuestra identidad, nuestra cultura de resistencia, nuestra manera de ser, hablar, es nuestra gastronomía, nuestra forma de pensarnos la vida. Es danza y género musical. Es un fenómeno social, cultural, picotero y dancístico que retrata el espíritu de la cultura popular de Cartagena, de seres y barriadas marginadas de la ciudad, con identidad champetúa, que nada tiene que ver con criterios hegemónicos y mucho menos con la cultura caucásica europea. Esas raíces africanas no han sido inmóviles, por el contrario, se han entrelazado y retroalimentado con la cultura latinoamericana”.

(Lea aquí: Cantantes de champeta aplauden show de Shakira)

Rafael Escallón argumenta con claridad que el fenómeno social de la champeta rebasa al género musical que empieza a construirse en la década del sesenta y se hace visible en los ochenta en Cartagena, en la coyuntura del Festival de Música del Caribe. El soukus y la rumba congoleña, unas de las fuentes de la champeta que resonaron en el espectáculo de Shakira.

?wmode=transparent&controls=2&showinfo=0&theme=light">

“Necesitamos apoyo institucional en espacios, en reconocimientos del Estado, que no solo nos vean como algo superficial y de adorno, sino como portadores de una manifestación cultural con un protagonismo que irrumpe desde lo local hacia el mundo”, concluye Rafael, quien participa en el informe final del Plan Especial de Salvaguarda de la Champeta como Patrimonio.

“Es lo más grande que ha pasado”

Lucho Jiménez, coreógrafo de la champeta le dijo a El Universal que el concierto de Shakira “es lo más grande que le ha pasado a la Champeta como género musical, y a la música colombiana en un magno evento como el Super Bow”. Creo que debemos aprovechar esta plataforma lograda por Shakira para hacer valer y prevalecer la Champeta como género musical ante el mundo. La ventana que ella abrió es también una puerta grande para toda la música colombiana, porque junto a la champeta presentaron también otras manifestaciones de la música africana y colombiana, como el mapalé. Nuestros grandes músicos de la champeta, como Kevin Flórez, Mister Black, Louis Towers, Viviano Torres, que han viajado por el mundo, no habían logrado lo que alcanzó Shakira, y debemos sentirnos orgullosos de ello como colombianos, para que esa identidad nuestra se haga más visible en el mundo’.

(Le puede interesar: Capitanes de la champeta)

El maestro Lucho Jiménez dirige el equipo de investigación Acción de Danza y participa en la estructura del baile de la champeta en sus distintos momentos históricos en la declaratoria de Patrimonio Inmaterial de este género musical. En ese equipo de trabajo e investigación está Rafael Escallón, la escuela de baile champeta Afro Dance, Asomusichampeta y Fundación Roztro.

Viviano, el pionero

Lo del delirio de la champeta es algo cierto mucho antes de que Shakira la reafirmara en la plataforma Hard Rock Stadium, donde estuviera alguna vez Michael Jackson. Viviano Torres, Anne Swing, pionero del género, no deja de viajar a Europa, invitado por público fascinada con el género musical.

“Es mucho lo positivo lo que ha ocurrido con Shakira por lo que representa ella a nivel mundial y hacer mención de la palabra Champeta y bailarla con una canción africana del ritmo soukous que es parecido al nuestro”, dice Viviano a El Universal.

“Visibilizar la Champeta como fenómeno sociocultural con raíces africanas que mucha gente aún desconoce a pesar de los espacios que hemos logrado abrir”.

La voz de Jeyton

Jeyton El Capitán, artista de la Máquina Picotera RSK, dice que la actuación de Shakira en el Super Bowl es un reconocimiento al género musical en el escenario del mundo que favorece a músicos, cantantes, bailarines, investigadores, y el solo hecho de que Shakira la haya nombrado en un espacio internacional hace visible lo que estamos haciendo en Cartagena y es un paso adelante que va a motivar a muchos en conocerla y bailarla.

Creo que debemos reunirnos y asociar ideas que propendan por la declaratoria nacional y mundial de este género musical, cuya historia está vinculada a la historia de sufrimientos de la Cartagena bajo la esclavización de los africanos.

“Me siento orgulloso de formar parte de este género, y creo que todos debemos estudiar el origen de esta música”.

Epílogo

El año 2020 empezó con un acontecimiento histórico para la champeta: el estreno de dos obras sinfónicas basadas en el género de la champeta y soukous africano, en el Cartagena Festival de Música 2020, con obras de los cartageneros Francisco Lequerica y Ludsen Martinus. La música resuena con un ímpetu sediento que despierta a los ancestros.

El delirio apenas empieza.