Cultural


Muriel Elvira Salazar Arias, el grito de una voz acallada por el silencio

Con dureza ella nos recuerda nuestros propios sufrimientos para que no sigan siendo sepultados y la muerte temprana no se vuelva natural.

Desde las entrañas de la tierra en Sucre se escucha el fuerte grito de una voz que ha sido acallada por el silencio cómplice y la impotencia inocente, gracias a la obra de una artista con gallardía.

Con dureza, así como han sido azotados los sentimientos y derechos de los más vulnerables, ella nos recuerda nuestros propios sufrimientos para que no sigan siendo sepultados y la muerte temprana no se vuelva natural.

Su grito se alza aún más en cada nueva obra de esta mujer, sin lugar a dudas, autentica, cálida, respetuosa, sencilla, amiga y de una inmensa empatía con todos los demás, ella es Muriel Elvira Salazar Arias.

¿Quién es Muriel Elvira Salazar Arias?

Ella es una Licenciada en Educación Artística, especializada en artes plásticas. Nació en la ciudad de Bogotá, pero desde hacen 20 años reside en el departamento de Sucre, tierra que ama y defiende permanentemente.

Ha tenido la oportunidad de mostrar su obra tanto a nivel nacional, como internacional, estudió en la Escuela de Bellas Artes de Sincelejo, institución en donde luego de ser alumna, también fue profesora.

Galería Musart, es su taller y a través de este, actualmente está aportando al semillero de nacientes artistas, dictando clases virtuales a niños que han sentido tener la vocación de expresarse mediante el arte plástico.

Desde muy niña ha sido creativa y abierta a explorar diferentes tendencias, lo cual la ha llevado a descubrir en su alma un grito que se expresa sin tapujos al mundo, en defensa de los más necesitados y las víctimas de la violencia, también en contra de la corrupción.

“Me casé bastante joven y tuve a mis hijos, luego de criarlos regresé a mi vocación artística, entonces seguí explorando, empecé a estudiar artes plásticas y desarrollé aquella creatividad innata”, cuenta.

Decidió dedicar su vida a las artes plásticas, porque está convencida que es algo intrínseco en ella, por eso constantemente está investigando sobre temas que muchos prefieren callar, para luego plasmar en sus obras lo propuesto por ese grito interior.

En el billete de 2 mil pesos colombianos podemos observar su más fuerte influencia, la artista antioqueña Débora Arango Pérez (1907-2005), de quien ha heredado la audacia al momento de autocriticarnos.

Para muchos, transgresora en su obra, porque aborda la crítica social y política, pero para muchos más, valiente interprete de los más crudos y profundos sentimientos, carencias, enojos, frustraciones del pueblo colombiano.

  NOTICIAS RECOMENDADAS