Cultural


Murió el poeta Hernando Socarrás

Su muerte se produjo en la ciudad de Bogotá, luego de sufrir un derrame cerebral. Sus exequias se realizarán hoy.

GUSTAVO TATIS GUERRA

14 de julio de 2020 08:51 AM

El poeta Hernando Socarrás falleció en la noche del domingo luego de haber sufrido un derrame cerebral, hacía seis días. Las exequias se cumplen este martes en Bogotá. Sería cremado a las 9 de la mañana y sus cenizas traídas a Cartagena, ciudad donde vivió y desarrolló uno de los talleres literarios de mayor impulso en la ciudad: El Canto de a Cabuya.

El poeta estaba inconsciente desde el 7 de julio, y no recuperó el habla. Pero algo de él se resistía a irse, porque cuando el sábado fue su esposa Conchita y estuvo con él dos horas, le hablaba al oído y le recitaba sus poemas que ella se sabía de memoria, y del amor que ellos habían tejido juntos durante tantos años, del amor eterno que había entre ellos, y el amor de sus hijos conjugado con el amor de los hijos de Conchi que encontraron en él a alguien más que a un padre. Soca, como cariñosamente le decían sus amigos, era una criatura que habitaba en el corazón de sus amigos.

Conchi le recordó todo, además de hablarle de su obra poética, y de la paz que siempre él tenía en cada acto y ahora necesitaba para partir hacia la otra orilla. Le pidió que no sufriera, que se fuera tranquilo porque ella iba a estar bien y muy pronto se reencontrarían para no volverse a separar jamás. (Lea también: La palabra sagrada de Hernando Socarrás)

“Fueron muy bellas esas dos horas, en medio del dolor de lo inexorable”, cuenta Conchi. “Porque Soca me estaba esperando para despedirnos”.

Duelo en la poesía

En Cartagena, amigos del poeta han lamentado la partida del gran poeta Hernando Socarrás. Uno de ellos es su amigo Jaime Arturo Martínez, quien fue el primero en llamar al sector cultural para dar la triste noticia. El hombre de teatro Eparkio Vega, lamentó la muerte de uno de los grandes seres humanos y poetas de Cartagena y del país. La condición humana y la grandeza literaria reunidos en un ser tierno.

Hernando, nuestro querido poeta Soca, era como un Moisés del Caribe que escribió con sus actos el mandamiento de la ternura.

“Tal vez sus poemas se borran a media que pasamos las páginas, es decir que se reducen al blanco de su obsesión. En ocasiones siento que sus versos inscriben signos en la arena que deben ser disueltos. Cultor del erotismo, Socarrás dibuja-no se podría decir escribe- este breve texto donde el movimiento, la suave ondulación, deletrea la carne:

Girar

se demora

en tu cuerpo.

Y en el hallazgo siguiente, que mi memoria honra, amar se propone como un acto distante de toda singularidad, pues, ¿acaso es posible ser original en los senderos que abre el deseo? ¿No había dicho Cioran que existir es un plagio?

Lo que ama

se repite

como alguien que vigila.

El comentario es de Gonzalo Márquez Cristo.

“La poesía de Socarrás es para leerla con sumo cuidado, en puntillas, sin obligarla al patetismo”, escribió Otto Ricardo.

“Con absoluta seguridad, ella no nos va a sonsacar a ningún suspiro, ni nos va a aportar sentencias, conceptos, brillantes razonamientos, a menos que el poema despabile o se descuide. Al contrario, si la leemos como debe ser, ella nos va a ir dejando solos cada vez más, hasta dejarnos ir cayendo en cámara lenta a la nada”.

Epílogo

El 4 de noviembre Hernando Socarrás cumpliría 75 años.

Su más reciente Antología Poética El fuego de los nacimientos, fue publicada en 2016 por la Colección Los Conjurados de Común Presencia.

Deja tres hijos: Sinué, Saulo y Erika. Le sobrevive Conchita y sus hijos que fueron también los suyos. Y la inmensa familia de Pontezuela, el pueblo donde vivió y sembró camajorúes tan altos y bellos como su corazón, y cada sábado junto a su mujer, compartía arroces, lentejas, fríjoles, mercados amorosos que multiplicaba entre los habitantes del pueblo. Un ángel en tierra.