Cultural


¿Por qué es importante que la cumbia sea patrimonio nacional?

La cumbia ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Nación, por parte del Ministerio de Cultura, en el Festival de la Cumbia José Barros, en El Banco (Magdalena).

GUSTAVO TATIS GUERRA

18 de octubre de 2022 10:16 AM

Colombia baila en un solo pie. Y no es para menos. Están bailando al mismo tiempo los compositores, los músicos y los grupos de danzas folclóricas. Acaban de declarar al ritmo musical y la danza ancestral de la Cumbia como Patrimonio Cultural de la Nación, lo hizo el Ministerio de Cultura en una ceremonia cumplida en El Banco (departamento del Magdalena), en el Festival de la Cumbia José Barros Palomino. Lea aquí: La cumbia tradicional del Caribe, declarada como patrimonio nacional

Hay en esta declaratoria un premio a una música y a una danza que está en las entrañas vivas de nuestra ancestralidad. Y a una cultura que ha rebasado nuestras fronteras y las ha sentido como propias el resto del continente, donde han florecido las cumbias de Panamá, Venezuela, México, Cuba, entre otras. Bajo la luz de este octubre lluvioso hemos escuchado las gaitas escocesas, irlandesas y colombianas unidas para interpretar ‘La pollera colorá’, la cumbia legendaria que le ha dado la vuelta al mundo, compuesta hace 60 años por Juan Madera, quien ha vivido 101 años para celebrarla y bailarla. Esa hazaña triple de interpretar la cumbia célebre se hizo hace poco, gracias a la Cumbia Celtic, que lidera el músico cartagenero Gerardo Varela.

En el cielo debe haber una tremenda parranda con José Barros, que fue el guardián de la cumbia y el gestor del festival que ahora lleva su nombre en El Banco.

Junto al acontecimiento monumental de la declaratoria, han confluido otros episodios en la cultura regional y nacional: la despedida de la leyenda viviente Totó la Momposina de los escenarios; ella, que a lo largo de más de 60 años ha sido una cumbia viva al pie del río Magdalena y embajadora de la cumbia global en los lugares más recónditos de los cinco continentes.

El retorno a Sincé (Sucre) y a la Casa de la Cultura Fernando Iriarte, del clarinete extraviado de Juan Madera, con el que compuso ‘La pollera colorá’. Ese instrumento formará parte del Museo Juan Madera, en Sincé, junto a la Plaza La Pollera Colorá, en donde se erigirá una estatua de cuerpo entero del músico sinceano.

Y allí, en Sincé, también se creará la Ruta de la Cumbia, gracias a gestores culturales como Hugo Sierra, director de la Casa de la Cultura Fernando Iriarte, y de Amparo Madera, hija del genio musical.

Todo ha ocurrido en este 2022, vertiginoso y sorpresivo para la tradición cultural, en donde se han reivindicado como Patrimonio Cultural de la Nación ritmos ancestrales como el porro y su Festival Nacional en San Pelayo. También, recientemente un grupo de investigadores de la Universidad de Antioquia y la Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Cartagena ganó el Premio Nacional Alejandro Ángel Escobar por una investigación sobre los diferentes porros de Colombia, un ensayo de más de 500 páginas, que contiene tres discos compactos y una rigurosa investigación, estudio y recuperación de partituras.

Fue la cumbia el ritmo musical que puso a bailar a la audiencia de Estocolmo (Suecia) cuando cantó Totó la Momposina el 10 de diciembre de 1982, hace cuarenta años, en la entrega del Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez.

De la cumbia seguiremos hablando y disfrutando por siempre en este país, música que nos conecta con el pasado y corrige los espejismos del porvenir, música que permea los lenguajes sonoros contemporáneos, el universo de las artes y la literatura, y el ritmo de la vida cotidiana en Colombia.

En el cielo debe haber una tremenda parranda con José Barros, que fue el guardián de la cumbia y el gestor del festival que ahora lleva su nombre en El Banco. Debe estar bailando también en un solo pie Lucho Bermúdez, quien fue compositor de porros y cumbias, y arreglista también de ‘La pollera colorá’.

La declaratoria reivindica la cumbia como el ritmo que ha puesto a bailar a todos los pueblos al pie del río Magdalena, música convertida en río que atraviesa toda la nación, toca la planta de los pies y toca el corazón de quien la canta y baila.

A ritmo de cumbia se han forjado las esperanzas en lo alto de las lomas, en los cerros y en el regazo de los pájaros en nuestras aldeas. Y también bajo las estrellas invisibles que alumbran las noches de las ciudades de Colombia. A ritmo de cumbia hemos inventado también el sueño de ser colombianos.

El Gobierno declaró la cumbia tradicional del Caribe como patrimonio nacional en reconocimiento a la “memoria viva” de los músicos, compositores, etc.

Comentarios ()

 
  NOTICIAS RECOMENDADAS