Cultural


Ser locutora municipal es su mejor accidente

Sisy López Cogollo es locutora de la emisora Arjona Stereo hace 6 años, y a través de este oficio ahora maneja temas del posconflicto.

VALERIA VIAÑA PADILLA - EL UNIVERSAL

06 de agosto de 2020 12:00 PM

Alguna vez se ha preguntado ¿cómo es la vida tras las voces de un locutor o locutora de provincia? Esos que, a veces con un nudo en la garganta, desenrollan los argumentos más precisos para comunicar situaciones tan duras como el conflicto armado en la región.

Esta es la historia de Sisy Paola López Cogollo, una mujer de 32 años, quien más allá de ser locutora en la emisora municipal de Arjona, también ha llorado, sufrido y se ha derrumbado al conocer acontecimientos dolorosos en personas vulnerables, pues además trabaja con temas de conflicto interno.

El bagaje profesional de Sisy parece obra del destino. Por 13 años se ha dedicado a la administración, pero hace 6 es locutora de la emisora Arjona Stereo y llegó a ese cargo al reemplazar a su esposo fallecido, el reconocido Oswaldo Jiménez Martínez, quien pese a haber nacido en Valledupar se formó en varias emisoras de Cartagena. (Le puede interesar: Stiwards Adolfo es ‘el Locutor del amor’ en Cartagena).

“Así como he caído también me he levantado. Luego de fallecer mi esposo quedé a cargo de nuestra hija, que tenía dos años y tuve varios roles. Este trabajo no es lucrativo, todo lo que hacemos es por amor y más si se trata de labores comunitarias, que en mi caso cuento historias reales en el marco de los programas de la Comisión para la Paz”, señaló Sisy, y destacó sentirse orgullosa de graduarse este año como comunicadora social de la UNAD.

Aunque lo suyo son las noticias, al iniciar como locutora en su programa ‘Buenos días vallenato’, le tocó aprender otro estilo de emisión.

“Hubo errores, pero aprendí de los mejores. Luego di mis primeros pininos al aire y así fui participando en eventos nacionales, hasta en Señal Colombia”, dijo.

Sisy dice haber aprendido a punta de estudio. Se considera admiradora de su paisano Juan Gossaín, de quien leía casi todas sus crónicas, y además empezó a inclinarse por la lectura de otros medios noticiosos.

Narra para sanar

Monteriana a mucho honor, Sisy Paola lleva año y medio recibiendo talleres, seminarios de locución, de crónica, entre otras, junto a miembros de emisoras comunitarias, en el marco de la violencia a través de los programas de la Comisión para la Paz. También ha participado en eventos de la Red Llanera (en el Meta), y en el lanzamiento de la Comisión de la Verdad en noviembre de 2018, y posterior se dio el lanzamiento a nivel regional. (Lea también: Aquí está ‘el Hijo de doña Hilda’).

“Son muchas historias durísimas las que me ha tocado oír. No todas pueden contarse según lo estipuló el Alto Comisionado para la Paz, pero las que sí se cuentan reservamos la identidad de sus protagonista por respeto y seguridad. Así intentamos sanar a través de todos estos procesos de comunicación en personas que han sufrido el conflicto directamente”, subrayó.

Pero su historia y lo que ha hecho no terminan aquí. Con voz entrecortada, Sisy confesó cuáles fueron las dos historias que la conmovieron e hicieron derramar lágrimas, y todo se dio durante estos procesos comunitarios.

“La Comisión de la Verdad dio a conocer en su lanzamiento en el caribe que la región más afectada en temas de conflicto es Bolívar. Las poblaciones con más atropellos son las mujeres y las personas LGBTI. Son dos las historias que más me han conmovido: sobre una joven que fue abusada sexualmente por paramilitares y sufrió desgarros en su vagina”, precisó la locutora.

Sobre la segunda historia narró que este caso sucedió en San Onofre (Sucre), donde “un joven LGBTI sobrevivió a los vejámenes que le hicieron los paramilitares. Estos grupos armados buscan a esta población en específico ofreciéndoles dinero a cambio de actos repugnantes. Muchos de ellos son asesinados y son pocos los que sobreviven”.

Ha sido un camino largo y duro para Sisy Paola, sin embargo, ella está convencida de que está hecha para grandes cosas, como lo es tocar muchos corazones.