Sonia Osorio: Colombia en un ballet

29 de junio de 2020 01:41 PM

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Sonia Osorio nació en Bogotá, el 25 de marzo de 1928, y a sus ocho meses llegó a Barranquilla, en donde vivió los seis años más bellos y decisivos en su formación, junto a su abuela Elvira de Saint Melo. Esa experiencia avivó su vocación personal.

A sus tres años empezó a bailar en Barranquilla, dirigida por Tita Arrieta, coreógrafa quien la presentó en los escenarios. Recibió clases de ballet con un profesor ruso en el Teatro Sucre, en Ecuador. A sus trece años estudió en Panamá, donde vivió con su madre un año, antes de la separación conyugal. Luego se fueron a vivir a Nueva York.

Estudió metodología de danza de la mano de su profesora Magda Brunner. Fue poseída por las danzas tradicionales de Barranquilla, el Caribe, el Pacífico y el interior del país. Además del baile del garabato, aprendió a bailar el abozao, la guaneña, el bullerengue, el joropo, el sanjuanero, el pasillo, el bambuco, entre otros. El país la atrapó temprano con todas sus danzas.

Descubrir a Obregón

Una noche, Sonia Osorio saludó a Pedro Obregón y a su hijo Alejandro, a la salida del Cine Metro de Barranquilla. El padre del artista se quedó mirando a Sonia y le preguntó a Alejandro por qué no pintaba a aquella mujer tan hermosa, y él dijo , entre dientes.

A la casa de Sonia llegaban muchos amigos de Alejandro Obregón: Germán Vargas y Alfonso Fuenmayor. Después llegaron Álvaro Cepeda y algunas veces, Gabriel García Márquez. Fue en esos encuentros cuando Sonia le posó a Obregón, para uno de sus retratos. Ella empezó a llamarlo Sandro. Él empezó a llamarla Saskia, como la mujer de Rembrandt.

Alejandro era un romántico de una manera no conocida ni convencional. Era de silencios elocuentes. Pero un día le dijo algo bello que parecía descabellado: “Te invito a que nos muramos de hambre juntos en París”. Fue así como se casaron en París y se convirtieron en una espléndida pareja artística de Colombia para el mundo. Se fueron a vivir al sur de Francia, a Alba-la- Romaine (Ardeche), en donde nacieron sus dos hijos: Rodrigo y Silvana Obregón Osorio.

La casa de Alejandro Obregón y Sonia Osorio se conserva aún en Alba-la Romaine. Allí nacieron Rodrigo y Silvana Obregón Osorio. A ella se le quiebra la voz cuando nombra a su hermano Rodrigo.

Nace el ballet

En 1960, Sonia Osorio creó el Ballet de Colombia, que empezó a recorrer el mundo. Su debut fue en el Festival Folclórico Nacional de Ibagué, en donde ganó todos los premios.

Y sus primeros espectáculos los hizo para el Carnaval de Barranquilla. Audiencias en los cuatro puntos cardinales del mundo aplaudieron su espectáculo que integraba las distintas danzas tradicionales del país. En cinco años en París, estuvo en el grupo de danza de la argentina Cecilia Ingenieros que había sido alumna de Martha Graham. También estuvo en el grupo de ópera de Serge Lifer.

Su ballet celebró sesenta años en 2020, luego de recorrer los mejores escenarios de París, Tokio, Berlín, Washington, New York, Chicago, Miami, Budapest, Moscú, Varsovia, Belgrado, Roma, México, Buenos Aires, Sao Paulo, Santiago de Chile, Lima, Quito, Santo Domingo, Puerto Rico, Panamá, Bruselas, Tel Aviv, Jordania, El Cairo, Montecarlo, Hollywood, Madrid, Beijing, entre otros. El ballet de Sonia puso de pie a audiencias en distintos rincones del mundo. Artistas y jefes de estado la celebraron. Los reyes de Jordania, la reina Ana de Inglaterra, la familia imperial de Japón, lo presidentes de Rumania, Chile, Perú, presidentes del Pacto Andino, Cancilleres Europeos, celebridades mundiales como Grace Kelly, Roman Polanski, entre otros. El ballet ha sido merecedor de innumerables reconocimientos, premios y condecoraciones, en los auditorios privilegiados de los cinco continentes, casas reales y festivales de ballet en el mundo.

Sonia fue discípula cercana de Madga Brunner, primera figura del ballet de Viena.

Una trayectoria
de premios

El ballet ha ganado en estos sesenta años un centenar de premios en el mundo, entre ellos, el Congo de Oro del Carnaval de Barranquilla (1970), Premio Hayange de Francia (1977), Trofeo Festival de Bretaña, Francia (1977), Palma de Oro de Córcega (1980), Medalla del Festival de Aix´en Provence, Francia (1980), Premio Cita de Vicenza, Italia (1982), Diploma y Medalla de Honor y Mella del Gobierno de Hungría (1983), Medalla de la República Democrática de Alemania (1983), Medalla del Festival Der Stadt Glauchau, Alemania (1983), Premio Ciudad de Guayaquil, Ecuador (1984), Primer Premio Festival Internacional de Turismo Fitur, España (1986), Trofeo del Turismo Ciudad de Naro, Italia (1986), Premio del Ente Turístico de Italia como mejor promoción turística de un país (1986), Premio Feria de las Flores, Medellín (1988), Mención de Honor Gobernador de California (1988), Mención de Honor Alcaldía de los Ángeles (1988), Trofeo a la Calidad Artística, Japón (1988), Orden de la Democracia del Senado de la República de Colombia (1992), Mención de Honor a la Excelencia, Berlín (1992), entre otros. El mayor premio es que es un patrimonio cultural de Colombia para el mundo. Toda la magia del Carnaval de Barranquilla quedó inmortalizada en los numerosos montajes que creó Sonia Osorio y presentó en incontables ciudades del mundo.

Lo que salía a danzar en el escenario era el país recóndito de las dos costas, el país de los valles, la sierra, el desierto, los páramos, los andes, los llanos y la selva. Un viaje a todas las danzas de Colombia, con la ceremonia de la Leyenda de El Dorado, con el Cacique Guatavita y las Diosas, como génesis que conecta las danzas ancestrales indígenas, para luego entrar a las danzas de origen africano y europeo, y las danzas mestizas: la danza de la Chichamaya con sus príncipes y princesas de la Guajira, el bullerengue y el mapalé del Caribe, los cuadros chocoanos, la guaneña, el seresese, el joropo, el sanjuanero, el pasillo, hasta culminar con la puesta en escena de un mercado campesino que es otra fiesta de los colores y la convivencia.

Epílogo

Madre de cinco hijos y abuela de siete nietos, Sonia Osorio murió a sus 83 años en Cartagena, a las 5 de la tarde del 28 de marzo de 2011, víctima de una infección renal.

Su magia no cesa. Hace apenas unos días hubo una alianza entre el ballet nacional de México y el Ballet de Colombia. Una alianza soñada por Sonia Osorio. Más allá de su muerte, su ballet sigue vivo. El Ballet de Colombia está en una pausa en esta cuarentena, pero espera reanudar su agenda enriquecida con las danzas de todo el país. Rodrigo Obregón preparaba una semblanza biográfica de su madre, poco antes de fallecer. La mejor manera de que Colombia celebre este aniversario es apoyando la agenda de sostenibilidad de este ballet que le ha dado la vuelta al mundo. Y continuar con el legado dancístico de Sonia Osorio.

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