Cultural


Toño García, salud para el gaitero

Uno de los legendarios Gaiteros de San Jacinto ha vuelto a casa luego de permanecer por varias horas en el Hospital Local de San Jacinto.

GUSTAVO TATIS GUERRA

20 de julio de 2020 08:25 AM

Fue dado de alta y ya está en casa.

La noticia de que nuestro gaitero Toño García, de San Jacinto, ha regresado a casa luego de estar hospitalizado durante largas horas es un soplo de alegría en medio de la avalancha de noticias no siempre alentadoras.

Al parecer, el maestro, de 90 años, había sido llevado por familiares al Hospital Local de San Jacinto el sábado, 18 de julio, por dolencias relacionadas con reflujo e hipo. Los médicos lo trataron y tras evolucionar favorablemente, decidieron enviarlo de vuelta a casa.

Un sembrador de sonidos

Toño es un alma de Dios. Su gaita ha sido la manera más eficaz para que los dolores del alma se vayan a punta de soplar esa gaita y cantarle al monte donde ha sido su fiel sembrador durante sus años de juventud y madurez. Todo gaitero es, en esencia, un sembrador de sonidos. Pero a su vez, sembrador de la tierra. La gaita es un instrumento raizal. Todos sus elementos se inventan en la soledad de los patios. Y Toño ha sido además de gran gaitero e intérprete de los viejos gaiteros fundacionales de la legendaria agrupación, formador de nuevas generaciones y heredero de ese conocimiento. Durante años por razones de salud, se ha alejado de las presentaciones en público. Pero la música va con él, por siempre, como una sombra que lo ayuda a sobrellevar las dificultades de la vida. La música es un consuelo. Y un antídoto contra la tristeza. Toño se sienta en su mecedora y es como si viajara en el tiempo. Va y viene en su mecedora y un lejano rumor de gaitas lo despierta al pasado más remoto y presente. Pero la ausencia de tantos gaiteros que se han ido en los últimos años, lastima la sensibilidad de Toño, quien es una criatura mansa, dócil, sencilla, noble, que de tanto recordar ha ido encontrando otra luz en los olvidos.

De él he sabido todos estos años, gracias a la finada Carmen Alicia Caro, quien me daba razones de sus andanzas y sus quebrantos de salud. Tantas riquezas han producido seres tan extraordinarios como Toño García en la vida cultural de este país, paradójicamente, a costa de la propia pobreza de los mismos gaiteros. Hay que ver cómo viven nuestros célebres gaiteros. En la austeridad y en la pobreza. Muchos de ellos, con la casa aún sin terminar, con los ladrillos pelados o con la pared aún sin empañetar y el piso de tierra, viviendo de lo poco que les depara la música.

Toño García, los ángeles te protejan.

Regresar a casa sano y salvo en estos tiempos, ya es una noticia para celebrar.

Y festejar con un solo de gaita por lo menos.