Cultural


Una turbaquera, entre los 100 mejores fotógrafos de Colombia

Dinask Dahan Chiquillo fue galardonada con la publicación de dos de sus fotos en el libro ‘100 fotógrafos colombianos’, donde también aparecen imágenes de otros artistas a nivel nacional.

VALERIA VIAÑA PADILLA - EL UNIVERSAL

29 de enero de 2020 03:00 PM

El viento, el mar, una sonrisa, un indígena, la calle más fea, una fruta exótica. Eso y otros escenarios antropológicos, se han convertido en la fotografía perfecta desde los ojos de la turbaquera y comunicadora audiovisual, Dinask Dahan Chiquillo Pájaro, cuyas fotos están entre las 100 imágenes publicadas en el libro 100 fotógrafos Colombianos.

Desde que sale de su casa, su dedo índice le pide con fervor oprimir el botón de captura de su cámara, para retratar los rostros de la realidad. Esa es la necesidad de Dinask, al tomar, así sea, un retrato al día.

Ya han pasado cinco años desde que la joven de 35 dejó su pueblo natal, Turbaco (Bolívar), para cumplir el sueño de ser una de las mejores en su profesión. En aquel entonces emprendió su viaje al municipio La Unión, Valle del Cauca, y estudió en la Unitécnica de Pereira, que queda a dos horas desde su casa, en el pueblito donde se cultiva la uva y se hace el vino.

Pero todo ese esfuerzo y esos dotes artísticos, la llevaron a participar en una convocatoria fotográfica realizada en Bogotá, en la que resultó ser una de las ganadoras. Dos de sus mejores fotografías fueron publicadas en las páginas 66 y 67 del libro 100 Fotógrafos Colombianos, que está disponible en librerías nacionales, y sirvió como premio para mostrar los trabajos de estos fotógrafos que, en su mayoría, llegaron hasta los lugares más recónditos del país.

“Llegar al Valle del Cauca ha sido una bendición. La primera vez que pisé esa tierra fui a visitar a unas amigas que viven allá y cuando me empapé de ese verdoso que pinta la naturaleza, me quedé a vivir y busqué una universidad cercana que es la que está en Pereira”, dijo Dinask, quien a su vez explicó que allí inició la travesía que hoy relata a este medio, tras su llegada, por motivo de vacaciones, a Turbaco y Cartagena.

Dos fotos con historia

Onoria se titula una de sus dos fotos publicadas en el libro en el que Chiquillo participó.

“Ese día tomé un bus hasta el municipio San Cipriano para hacer un trabajo fotográfico de la universidad. Es un lugar armonioso, pero cuando oscurece hay una soledad que da miedo y yo estaba sola. Entonces me quedé a esperar en la vía cualquier bus que me sacara de ahí, y a mi lado estaba una señora llamada Onoria”, contó la artista, y explica que en ese momento conversó con la mujer.

“Le pregunté que si podía tomarle una foto, y ella me dijo: - “mijita, yo estoy muy fea” - entonces le respondí: “todas las mujeres somos hermosas, señora Onoria”, y esta fue la foto que puse a concursar en el libro y ganó”, precisó Dinask Dahan, quien al salir de San Cipriano tomó un bus con destino a Tumaco y ahí pasó la noche.

El desenlace de esta historia no acaba aquí. La segunda fotografía titulada El Capitán, hizo salir lágrimas tanto de la persona retratada como del autor.

“Cerca a donde vivo, veía a un señor vestido de marinero, pero muy de la época, y ese día cuando salía de mi casa lo vi y salí tras él. Le pregunté de forma cortés el motivo de su vestimenta, y me dijo que él siempre quiso ser militar. Luego le pedí permiso para fotografiarlo y dijo: -”siempre quise tener un retrato mío” - por eso le regalé uno grande con la foto a blanco y negro”, señaló Dinask, quien expresó que esos colores le recordaron al señor aquellas épocas en que quería pertenecer a la milicia, y fue cuando el llanto no se hizo esperar.

El nuevo reto de Dinask es llegar a las tribus indígenas en diferentes partes de Colombia. En ese viaje no está sola, tiene a su mejor amiga que es la cámara.

Se tomará a Mameyal
El ambiente rural que caracteriza al municipio de Turbaco, para muchos sigue teniendo un gran significado. Dinask recuerda que de niña se bañaba con sus primos en una corriente natural llamada Mameyal. Ahora, que han pasado muchos años, ese ecosistema se está apagando por varios factores, y uno de ellos, dice Chiquillo, es la contaminación ambiental. “Quienes me conocen me preguntan por qué no hacer más fotografías de mi pueblo natal. Entonces fui a Mameyal y capturé escenas maravillosas”, subrayó Chiquillo Pájaro.