Cultural


Vargas Llosa, su pasión por las letras francesas

A sus 85 años, el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, es el primer latinoamericano en ser miembro de la Academia Francesa.

GUSTAVO TATIS GUERRA

28 de noviembre de 2021 12:40 PM

El destino del escritor es impredecible. El Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, de 85 años, elegido nuevo miembro de la Academia Francesa de la Lengua, el primer escritor latinoamericano en alcanzar esa distinción, vivió en su juventud, siete años en París, que considera “los más decisivos de mi vida”. En ese tiempo estuvo sumergido en la lectura de Victor Hugo, Alexandre Dumas, Balzac, Flaubert, Stendhal, Baudelaire, Rimbaud, Lautrémont, los existencialistas Sartre y Camus, entre otros. Vargas Llosa ha cumplido un sueño de juventud, cuando aún creía de manera romántica, que ninguna vocación literaria llegaría a su esplendor sin la experiencia parisina. Le puede interesar: Juan Gabriel Vásquez gana el Premio de Novela Mario Vargas Llosa.

Pero es curioso que un hombre que ha logrado lo que ha soñado, más allá del Premio Nobel de Literatura, haya deseado ser miembro de la Academia Francesa. Y lo ha logrado con los altísimos méritos de un escritor vitalista e insaciable, tal vez el más prolífico de la historia literaria del mundo contemporáneo. Vargas Llosa se sentará en el sillón del filósofo Michel Serres, quien murió en 2019.

Vargas Llosa recuerda que en la casa de los abuelos en Lima había libros franceses, desde Jules Verne, especialmente ‘Los miserables’ de Victor Hugo, hasta los novelones románticos que estremecían hasta las lágrimas a la abuela.

Varias veces ha confesado que lo que más le ha sorprendido de la cultura francesa es el sentido de la libertad.

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“Ninguna literatura ha sido, en el curso de su historia, menos nacionalista ni más universal que la francesa, y dudo que haya otra que, en todas sus etapas históricas, haya servido más efectivamente de contrapeso al poder, a todos los poderes, como aquella que ha enriquecido a la humanidad con las plumas de Moliere, de Pascal, de Diderot, de Michelet, de Proust, de Céline, de Antonin Artaud y tantos otros”.

Al encontrar estas revelaciones de Vargas Llosa en su libro ‘Diccionario del amante de América Latina’ (Paidós, 2005), veo que el escritor ha sido coherente con su búsqueda personal como creador incesante y estudioso de la literatura clásica francesa, una de sus grandes pasiones que lo han permeado en su percepción del mundo.

El deseo cumplido

Algo más que una generosidad es esta distinción que recibe Vargas Llosa.

Al oficializarse su designación como miembro de la Academia Francesa, Vargas Llosa ha expresado a la agencia EFE:

“Agradezco muchísimo a los académicos que hayan tenido esa generosidad conmigo”, y ha recordado que en los años que vivió e París “ me hice escritor”.

“Creo que muchas de las cosas que he practicado en literatura venían de la influencia de Flaubert, a quien he leído y releído y releo todavía de tanto en tanto, con gran admiración y como un discípulo esforzado de él”. Lea también: Nobel de Literatura confiesa que fue abusado sexualmente por un sacerdote.

Vargas Llosa es un ejemplo disciplina espartana, no solo como lector y descifrador de realidades, sino como escritor. No hay un día en que no lea o escriba. Ahora tendrá otra oportunidad como académico de la cultura francesa de mirar el mundo con la herencia de Flaubert o Proust.

Leer a Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936), Premio Nobel de Literatura 2010, es el gran autor de ‘La ciudad y los perros’ que ganó el Premio de la Crítica Española y el Biblioteca Breve. Luego, publicó ‘La casa verde’, que logró el reconocimiento unánime de la crítica. A ella siguieron ‘Conversación en la catedral’ (1969) y ‘Pantaleón y las visitadoras (1977)’. ‘La guerra del fin del mundo’, que iniciaría una nueva etapa en su estilo y que significaría su primera obra histórica. ‘La fiesta del chivo’ (2000), es una de sus grandes novelas sobre el dictador dominicano Rafael Trujillo.

En marzo de 1993 obtuvo la nacionalidad española. En 1994 fue nombrado miembro de la Real Academia Española y ese mismo año ganó el Premio Miguel de Cervantes. Posteriormente, fue reconocido doctor honoris causa en numerosas universidades. Su obra ha sido traducida a más de 30 idiomas.

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