“Vivimos en una cultura machista construida entre mujeres y hombres”: Andrés Muñoz

23 de diciembre de 2019 07:50 AM

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Sólo un par de semanas antes del cierre de la convocatoria del Premio de Narrativa Colombiana, Andrés Mauricio Muñoz publicó su nueva novela ‘Las Margaritas’, sin imaginar que generaría tal impacto, que haría parte de los preseleccionados a este galardón, al lado de figuras de la literatura nacional como Juan Gabriel Vásquez, Juan Cárdenas, Piedad Bonnett, William Ospina y Fernando Vallejo.

Ya había sido finalista de este galardón con ‘Hay días que estamos idos’, con el cual también fue finalista de la quinta edición del Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez, un camino que recorre con su novela ‘Las Margaritas’, una historia en la cual Andrés Mauricio Muñoz le vuelve a tomar el pulso a la sociedad actual, en esta oportunidad, en las relaciones amorosas en tiempos de enfrentamiento entre el machismo y feminismo.

Este escritor payanés ha sido galardonado y elogiado por sus libros de cuentos como ‘Desasosiegos menores’ y ‘Un lugar para que rece Adela’, así como su novela ‘El último donjuán’.

ENTRE FEMINISTAS Y MACHISTAS

- ¿Cómo ha sido el encuentro de sus lectores con esta nueva novela?

Ha sido bien interesante. Se ha ido haciendo un nombre a pulso, se van consiguiendo los lectores, personas que están pendientes del trabajo que uno hace y van en búsqueda del libro con comentarios muy entusiastas, y algo que disfruto mucho es cuando me dicen que establecen relaciones estrechas con los personajes, que en este caso, sufren con él y se ponen en sus zapatos.

- ¿De qué trata ‘Las Margaritas’?

Es una novela que trata un tema muy sensible en la sociedad como es el machismo y el feminismo, con una respuesta entre los lectores muy positiva.

- ¿Difícil tratar temas como el feminismo y el machismo?

Son temas delicados. La novela tiene una perspectiva y un punto de vista, y yo como autor tenía claro el sentido que le quería dar al debate, pero tratándose de un tema tan sensible, cada lector hace la interpretación que quiere y cada quien quiere leer lo que desea leer.

La novela no es una diatriba contra el feminismo, tampoco es una diatriba contra el machismo, sencillamente plantea el desencuentro que existe hoy, esa incapacidad que existe de leernos. Cómo a muchos hombres les cuesta trabajo entender los reclamos del feminismo, porque sencillamente sienten que su comportamiento en la sociedad va en una dirección diferente a los reclamos.

Ellos suelen decir: “Las mujeres reclaman eso, pero yo no soy así”. Muchos de ellos, como le ocurre al personaje en la novela, creen que el machismo es una construcción del feminismo, que es puro discurso, pura retórica.

Así, el personaje hace un viaje al pasado y se da cuenta que el machismo lo ha rodeado desde pequeño, que en su casa su padre era machista, que su hermana recibió trato machista, que sus amigos eran machista.

- ¿Y el feminismo?

También hay una crítica al feminismo de Valentina, otro de los personajes, donde claramente es un feminismo discursivo y retórico, donde ella enarbola unas banderas y no se da cuenta que el hombre que tiene al lado como su pareja, es completamente diferente al hombre que el feminismo le hace señalamientos.

La novela procura establecer ese desencuentro, establecerse en las orillas, que en el caso de Valentina, es una relación de antagonismo con el hombre, como si fuera el enemigo, cuando lo que yo planteo es que hay que darle una altura al debate y entre todos, sin importar el género, hacer la deconstrucción del modelo patriarcal que es nocivo y ha terminado con exclusiones para la mujer. No busco ni caricaturizar al machismo ni al feminismo.

- ¿Cómo debería tratarse la discusión del feminismo y el machismo?

Cuando el feminismo hace reclamos los hombres los personalizan con el ‘Yo no soy así’, y bajo esa frase, piensan que no son legítimos los reclamos. En realidad, lo que hay que hacer es contextualizar el reclamo. Si bien yo no soy así, pero hago parte de una sociedad donde las estadísticas le dan la razón a esos reclamos.

- ¿Cree que generará polémica?

Alguien que tenga una fuerte vinculación con uno u otro extremo se puede sentir señalado o atacado, pero en realidad no es el debate que quiero dar. Hasta ahora no ha ocurrido, lo máximo que me han dicho es que la novela es fuerte y necesitan tiempo para procesarla.

Esa persona que no se siente totalmente identificada con Manuel o con Valentina, los dos personajes principales, pero que siente que hay una reflexión, ese es el lector que me interesa.

- Una sociedad que había normalizado el machismo...

El machismo era normal y era un comportamiento estandarizado por hombres y mujeres. Crecimos bajo el amparo machista custodiado por nuestro padre y nuestra madre. Esta es una cultura machista construida entre todos, mujeres y hombres, por lo tanto, la deconstrucción nos corresponde a todos.

Es el caso de la profesora de kinder del protagonista, quien ha sido víctima del comportamiento machista de su pareja que no la dejó desarrollarse profesionalmente, ella sigue replicando conductas machistas en sus alumnos en cosas tan sencillas como los premios a sus alumnos, Si es niña, le da un juego de ollas de juguete, si es un niño un balón de fútbol. Hay una estigmatización, un juego de roles.

A toda la sociedad nos corresponde ese desmantelamiento de ese tipo de machismo.

- ¿Todo un reto desarrollar esos temas desde la literatura?

No creo que la literatura haga transformaciones sociales, quizás en 300 años sí lo haga, pero en lo que sí creo es en la capacidad que tiene la literatura en transformar conciencias individuales.

MICROMACHISMOS

- ¿Cómo es Manuel, el protagonista?

No es el prototipo del hombre machista pero si encarna al hombre que no se da cuenta porque está en ese umbral, en esa frontera, quien se considera correcto, responsable, jamás le ha pegado a una mujer, pero que no se da cuenta que está lleno de micromachismos, lo que lo hace incapaz de comprender el discurso que viene del otro lado.

- ¿Cómo es el feminismo de Valentina?

Ya la han leído lectoras que están inclinadas al feminismo, pero que no se sienten representadas en el feminismo de Valentina, que no es un feminismo maduro o racional, es un feminismo blanco, que es el cual enarbola un discurso que trata de representar a todas las voces de las que han sido víctimas del machismo, pero desde su propia lectura.

No se han dado cuenta que la violencia que se ha generado de los hombres contra las mujeres emigrantes es uno, en el tema de racismo contra las mujeres es otro, que no es el mismo el machismo de las clases bajas al de las clases altas. Son realidades diferentes y no se puede hablar por todas con una sola voz.

Mis lectores no suelen estar de acuerdo con Valentina, pero saben que existen y que ellas no ayudan para que el fenómeno del feminismo se desarrolle de la mejor manera. Así mismo, hombres como Manuel, que no comprenden que es una realidad apabullante, tampoco ayudan al cambio.

- Un conflicto cada vez más complicado entre el feminismo y el machismo...

En el caso de la novela, existe tanto choque entre los dos personajes porque se quedan discutiendo la estética del fenómeno, lo que es o no es del machismo y del feminismo. No se profundiza.

Todo está potenciado por las redes sociales. Antes las opiniones se quedan en ciertos círculos, tu familia, tus amigos o compañeros de trabajo, pero ahora, se va por Twitter y se dispara por toda la red. Antes, quien daba su opinión era porque tenía cierto aval para hacerlo. Ahora, cualquier estupidez se viraliza y lo que hace es desenfocar un debate.

- ¿Por qué le ha interesado este tipo de temas?

Desde hace mucho tiempo tomé la decisión de lo que he llamado los agobios contemporáneos, que es nutrir mi literatura de esos agobios que son propios de la sociedad de hoy, y que no eran propios de generaciones anteriores.

Los problemas son siempre los mismos, la soledad, el amor y el miedo al fracaso, entre otras cosas, pero vistos bajo el lente de hoy, tienen unos matices que antes no tenían.

- ¿Cómo fue la construcción de esta novela?

Necesitaba conocer bien a los personajes para poder empezar a escribir. Así, me metí en redes sociales en todos los debates de machismo y feminismo que encontraba para tratar de entender la pelea, los argumentos y demás. Quería llenarme del discurso de la gente de a pie.

- ¿Para dónde creé que va esta lucha de poderes?

Estamos en un momento de transición en búsqueda del equilibro para lograr buenas relaciones interpersonales, porque hoy en día, para mí generación dar el asiento en un transporte público o pagar la cuenta en un restaurante es un acto de caballerosidad, pero para algunas mujeres puede ser un acto machista.

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