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Atlético de Madrid se queda con el duelo ante el Barcelona 1-0

El único del partido lo hizo el bélga Yannick Carrasco en la prolongación del primer tiempo.

ERNESTO ARMENTEROS DE LA HOZ

21 de noviembre de 2020 04:59 PM

El Atlético de Madrid demostró que, hoy por hoy, puede ser considerado el candidato número uno al título de LaLiga Santander, por juego, por eficacia, por contundencia, por voracidad, por seriedad y por sobriedad, virtudes que exhibió en el Wanda Metropolitano para derrotar al Barcelona (1-0), que queda notablemente tocado.

Aunque la Real Sociedad sigue como líder con los mismos puntos y podría mantener la distancia si gana este domingo en Cádiz, el conjunto del argentino Diego Pablo Simeone es el que presenta los mejores números, teniendo en cuenta que tiene dos partidos aplazados.

Y también el que ofrece las mejores sensaciones. No solamente amplió su racha de partidos ligueros sin perder a 24. También sumó su quinta victoria consecutiva y Simeone por fin ganó al conjunto catalán en LaLiga. Además lo hizo con solvencia ante un Barcelona que queda nada menos que a nueve puntos que los rojiblancos.

Ni la ausencia, por el COVID-19, del uruguayo Luis Suárez, esta temporada la referencia ante el gol tras llegar desde el propio Barcelona, mermó un ápice el órdago atlético, que completó otro magnífico encuentro ante Leo Messi, Antoine Griezmann y compañía.

El Barça amagó por momentos, pero tan solo eso. Fue incapaz de desbordar a la mejor defensa del torneo y al meta esloveno Jan Oblak. Queda tocado el equipo del neerlandés Ronald Koeman, cuyo proyecto no acaba de arrancar realmente. Y además, a las bajas de Ansu Fati o Sergio Busquets se unió la de Gerard Piqué, que se tuvo que retirar a los 59 minutos lesionado en su rodilla derecha tras caerle encima el argentino Ángel Correa.

El gol en la prolongación del primer tiempo del belga Yannick Carrasco, que aprovechó un balón largo para superar en su apresurada salida al meta alemán Marc Andre Ter Stegen y marcar desde lejos a puerta vacía, fue la recompensa a esa magnífica puesta en escena y a una evolución que no para de dar frutos.