Vuelta a España


‘Supermán’ López y el dilema del Movistar

El ciclista colombiano le devolvió el espíritu de un ciclismo extinguido por los años a un Movistar aletargado. Su rebeldía, también, lo tiene ahora en un gran dilema.

GABRIEL JAIME GARCÍA GARCÍA

07 de septiembre de 2021 05:15 PM

El final de la Vuelta a España marcó la ruptura de un romance efímero que alcanzaron a vivir el ciclista colombiano Miguel Ángel López y la escuadra española Movistar. Hoy, los directivos del equipo se enfrentan a un dilema que podría demarcar su futuro.

La unión de las dos partes empezó sobre aguas agitadas. Cuando se anunció su fichaje, En España no se olvidaban todavía de la rajada que les lanzó Supermán tras una etapa en la Vuelta.

“Los de Movistar Team son siempre los estúpidos que hacen estas cosas. Son siempre los mismos tontos. A ver si un día ganan una carrera atacando de frente”, se quejó el boyacense por un ataque de los españoles justo después de una caída en la que se afectó el líder Primoz Roglic, que se encaminaba al primero de sus tres títulos consecutivos.

Por eso los aficionados no entendían las razones para que en el 2021 el corredor pasara del Astana al Movistar que había criticado con tanta dureza. En los medios se cuestionaban por la disposición a recibirlo que tendrían los corredores del team ibérico. Los antecedentes de la relación con Nairo Quintana reforzaban las preocupaciones.

Los aficionados confirmaron que el colombiano podía sacarlos del tedio en el que parecía hundirse el equipo

Pero esas aguas se amansaron tras las primeras carreras en las que participó. Los aficionados confirmaron que el colombiano podía sacarlos del tedio en el que parecía hundirse el equipo tras los primeros años del mejor Nairo Quintana y los corredores, ahora compañeros, se contagiaron de sus espíritu combativo y arriesgado.

En la Vuelta a Andalucía enseñó su valor con un título; en el Dauphiné, su trabajo en equipo para un triunfo parcial del añejo Alejandro Valverde. “Tengo que darle las gracias especialmente a él (López), porque ha trabajado increíblemente bien”, comentó el ‘Bala’. Romance en Movistar con el nuevo corredor. (Recital de Miguel Ángel López en la Vuelta a Andalucía)

EL REBELDE

La Vuelta a España fue de nuevo el escenario de los acontecimientos. Ceñidos al ritmo implacable con el que se rueda en el ciclismo de hoy y que hace casi imposibles los ataques a larga de distancia entre los favoritos, los aficionados se sumían en las añoranzas de los tiempos de Indurain, Pantani o ‘Lucho’ Herrera y los escarabajos de los 80’ y 90’.

Fueron dos colombianos los que salvaron a la Vuelta a España del letargo de emociones. Aunque no del dominio de Primoz Roglic. Casi resignado a su estado de forma, Egan Bernal advirtió que le daba igual ser décimo que quinto y anunció un ataque en la etapa con final en Lagos de Covadonga, puerto mítico en el que ganaron Lucho Herrera y Nairo Quintana.

Su zarpazo ocurrió a 60 kilómetros de meta. Y la sorpresa fue que a su rueda se embarcó Roglic, que desde ese día se puso la camiseta de líder para no quitársela más. Egan no aguantó y fue absorbido por sus rivales a poco de culminar, pero su movimiento será recordado como uno de los mejores de la temporada en las tres grandes del ciclismo.

Fueron dos colombianos los que salvaron a la Vuelta a España del letargo de emociones.

Al día siguiente, en la etapa 18, el protagonismo provino de la rebeldía de Miguel Ángel López. Victoria en solitario en el Alto El Gamoniteiro, un subida que se estrenó en la Vuelta a España y que promete albergar páginas épicas del ciclismo de élite.

La fotografía de Miguel Ángel López, un Movistar, rompiendo la neblina para llegar a meta estrenaba el historial del puerto. Los aficionados españoles alucinaban y los directores del equipo respiraban tranquilos porque ya no se irían sin triunfos de etapa en las tres grandes de la temporada. (Miguel Ángel López ganó la etapa 18 de la Vuelta a España)

‘Supermán’ parecía el favorito de la afición por su carácter rebelde, ese que lo lleva a lanzar un ataque cuando no hay fuerzas. Un carácter hasta ahora ausente en Enric Mas, más calculador y conformado con sacar réditos en base a resistir el ritmo de los rivales. (Miguel Ángel López le da oxígeno al Movistar).

Al término de la etapa Roglic tenía el título en el bolsillo, Mas era segundo y López, tercero. Victoria y dos lugares en el podio eran un negocio rentable para el equipo de la compañía telefónica.

Pero solo dos días después los aficionados enamorados y los directores se estrellaron con la otra cara de la rebeldía de Miguel Ángel López. Y ya no les gustó tanto.

El temperamento del colombiano se ha forjado desde su niñez. La descubrió Rafael Acevedo, su primer manejador y suegro, quien a los dieciséis años lo vio correr por primera vez.

“Pensé, si uno deja a este tipo en el desierto no sólo va a sobrevivir sino que va a encontrar petróleo”, comenta Acevedo al recordar los días en los que descubrió a López, citado por Guy Roger en el libro Egan Bernal y los hijos de la cordillera.

Fue ese temperamento fuerte el que lo llevó a enfrentarse a dos ladrones que intentaron despojarlo de su bicicleta y le clavaron un puñal en un muslo, a solo 12 días de debutar en la Vuelta del Porvenir.

Ese mismo temperamento lo hizo romper su incapacidad de seis días cuando solo iban tres para probar el estado de su muslo y poder participar en aquella carrera. Desde entonces se ganó el apodo de Supermán, con el que ha corrido las competencias más importantes del planeta.

Su temperamento fue el que lo hizo propinarle un puñetazo a un aficionado que lo envió al suelo durante una etapa 20 del Giro de Italia en 2019. “Y lo volvería a hacer”, le dijo después al relator de ciclismo de ESPN Mario Sábato.

Y fue su temperamento el que en varias ocasiones lo llevó a pensar en el retiro, convencido de un baño de mala suerte que le provocó duras caídas y lesiones.

Por eso, no es un acontecimiento extraño que durante la etapa 20 de la Vuelta a España 2021 su temperamento lo haya conducido a tomar una decisión inesperada. Junto a Egan Bernal lanzó un ataque que fue neutralizado por sus rivales, que encontraron una mejor ocasión con el intento de Adam Yates para generar una ruptura.

El gran perjudicado fue Supermán, que con los kilómetros observó como sus fuerzas se consumían en una persecución inútil. Su posición en la general descendía y el podio ya era una quimera. (Etapa 20 de la Vuelta a España, muy nefasta para Colombia; se retira “Supermán” López).

A diferencia de Egan, para el corredor de Pesca el golpe mental fue difícil de asimilar. Y ocurrió lo que nadie imaginó. Frustrado, López se bajó de la bicicleta y poco después se subió al carro del Movistar para decir adiós a la Vuelta.

Mientras algunos especialistas anunciaban que su puesto en el podio fue resignado por una estrategia inexplicable del equipo, el mismo colombiano salió ofrecer perdón a sus compañeros y patrocinadores por una decisión motivada por la calentura de la pérdida deportiva. (“Es una pena terminar la Vuelta a España así, pido perdón”: Supermán López)

Ahí surgió el dilema para el Movistar. Anticipado por el mánager del equipo, Eusebio Unzué.

“Nos ha tocado vivir una experiencia que nunca había sucedido, pero los ciclistas son humanos. Él no fue capaz de solucionar un problema deportivo que se creó en el momento inicial en carrera. Al principio reaccionó, pero no pudo cerrar el hueco que aprovechó bien el Bahrain. A partir de ahí la situación se complicó. Pudo seguir en carrera, haber peleado por ser sexto, que también hubiera sido importante, sobre todo teniendo en cuenta su gran victoria 48 horas antes en el Gamoniteiru”, sostuvo.

“Ese tema se verá, de momento hay que poner distancia y las decisiones que tomemos las valoraremos entre todos. La decisión se tomará mas adelante”, advirtió.

Aunque Movistar ha sido protagonista de desencuentros con Nairo Quintana, Mikel Landa o Marc Soler en los últimos años, nunca estuvo en la posición actual de tener que considerar una posible expulsión.

Lo difícil está en decidir. Sacarlo del equipo es quizás la condena a continuar con ese ciclismo raquítico que fastidia a la afición. Mantenerlo es una apuesta por volver a las carreras combativas, aunque con ellas también tendrán que aprender del carácter imprevisto del Supermán colombiano.

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