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“El deporte es la mejor salida”: Jerónimo Acosta

Durante muchos años Jerónimo Acosta soñó con ser un futbolista profesional, luchó por ello, con disciplina, dedicación y muchas ganas, pero en el camino el mismo deporte le brindó otra opción.

CARLOS CABALLERO VILLA

06 de enero de 2020 12:00 AM

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A los 16 años cuando Jerónimo Juninho Acosta Godoy atravesaba por el mejor momento deportivo de su carrera pasó algo que no se esperaba. Entonces le tocó decidir entre el fútbol y los estudios.

La decisión no era fácil, pues el fútbol era su principal motivación, pero precisamente ese mismo fútbol le abría otra puerta. En 2013, representando a Comfenalco en los Juegos Supérate, Jerónimo logró quedar campeón nacional junto a sus compañeros y como incentivo de parte de Coldeportes recibió una beca universitaria de hasta 40 millones de pesos.

Era un joven de familia humilde, que residía en el populoso barrio de Las Palmeras, levantado a punta de mucho sacrificio por su padre Jerónimo (trabajos varios) y su mamá Elsa (ama de casa).

Dada la situación tenía dos caminos para seguir. Su cabeza daba vueltas, pensaba una y otra vez. “El fútbol siempre era mi sueño, pero al frente mío tenía la que podría ser la oportunidad de mi vida a nivel profesional. Dentro de la misma euforia de ganar ese título con Comfenalco bajo las órdenes del profe Henry Calderón también tenía una opción real para mi futuro inmediato. Elegí los estudios”, asegura Jerónimo, quien en el fútbol se desempeñó como volante de marca y siempre dio la batalla para recuperar el balón y así ayudar a su equipo a pasar rápido de defensa a ataque.

Una situación difícil

“Mis papás pasaron mucho trabajo para darme las cosas básicas, siempre me inculcaron no ir a practicar solo por hacerlo sino esforzarme al máximo para llegar a hacer alguien en la vida. Pude seguir peleando la opción de encontrar una oportunidad en un equipo profesional, pero no podía hacerme el ciego, pues al frente mío estaban 40 millones de pesos para estudiar la carrera que yo quisiera en cualquier ciudad del país”, afirma.

Dos profesiones

Cuenta Jerónimo que su vida dio tremendo giro. “Una tía me regaló 100 mil pesos para que me presentara en Odontología en la Universidad de Cartagena y pasé. Y con la plata de Coldeportes estudié Administración de Empresas. Ambas carreras las hice simultáneamente”.

Hoy, con tan solo 22 años y dos carreras profesionales encima, Jerónimo quiso contar su historia de vida para servir de ejemplo a muchos menores para que entiendan que el deporte es el mejor camino, pues entrega varias opciones de vida, todas ellas muy interesantes.

“En la Universidad de Cartagena pagaba solo 70 mil pesos, por ser buen deportista y representar a esta universidad me descontaban el 80% del semestre”, recalca.

Hay que escuchar”

Jerónimo asegura que los consejos de sus padres le sirvieron de mucho. “Hay que hacer deporte, entrenar para ser el mejor, soñar con que se puede llegar lejos a través de él, pero los estudios deben ir de la mano, nunca hay que apartarlo, sí se pueden hacer las dos cosas”.

El deporte es lo mejor

El mensaje es claro: “el deporte es primordial para un niño o joven, pues al llegar del colegio almuerza y casi que de una comienza a alistarse para irse a entrenar. Eso evita que el menor se vaya a las esquinas con sus amigos, en donde muchas veces les ofrecen tomar malos caminos. El deporte es la mejor opción”.

“Siempre fue el primero”

Henry Calderón, su exentrenador, asegura que “Jerónimo siempre fue el primero en llegar a los entrenos, el primero en la fila en los trabajos físicos, el que más voluntad le ponía a cada trabajo. Lo que hizo es digno de admirar, sigue siendo un chico muy joven, con dos carreras profesionales encima y un gran futuro. Pienso que el deporte le ayudó mucho para vivir este lindo momento”.

Mamá orgullosa

Doña Elsa Godoy, su madre, no se cambia por nadie. Está orgullosa de su pelao, el menor de sus tres hijos. “En medio de todas las dificultades económicas que pasamos, Jerónimo logró estudiar en Comfenalco, que sabíamos era una buena opción por el deporte. Fue mucho el sacrificio que hizo, algunas veces se iba a entrenar sin almorzar, otras sin dinero para el transporte”.

“pasamos necesidades”

Recogen los frutos de tanto esfuerzo. “Somos una familia unida, que lo apoyó siempre. Mi hijo tiene una humildad grande, un corazón gigante, un sentimiento de emoción me embarga porque fui testigo de todas las necesidades que mi pelaito pasó. Algunas veces eran las 11 de la noche y no sabía qué le iba a dar de desayuno al día siguiente porque no teníamos”.

Jerónimo aspira ahora a conseguir el rural de odontología, “sé que no es fácil, pero que en nombre de Cristo lo va a lograr, para que siga haciendo realidad sus sueños. Gracias a las personas que nos tendieron la mano”, agrega Elsa.

Es verdad que se sienten muy felices, pero tienen un recuerdo que los llena de nostalgia. “Tenemos sentimientos encontrados, en medio de la alegría de sus dos carreras, porque su papá (Jerónimo) no está con nosotros, Dios lo llamó, pero se fue feliz al cielo porque el sueño de ver a Jerónimo Juninho como profesional se cumplió”, remata.

Jerónimo atiende sus consultas de odontología en el edificio City Bank del Centro. Su vida profesional apenas empieza y tiene un gran futuro por delante.