Pasó de ser futbolista profesional a trabajar en una empresa en Mamonal

13 de agosto de 2018 04:32 PM

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El número 29 no se verá más por la banda izquierda o derecha, pues hoy su mundo está alejado de la pelota y de una cancha de fútbol. Fausto Obeso Pérez, nacido y criado en el barrio La Candelaria, jugó cuatro años en la Primera División del fútbol profesional colombiano en equipos como Once Caldas, Jaguares, Deportivo Pasto y Boyacá Chicó.

Sin embargo, su trayectoria como jugador quedó atrás, pues por problemas que nunca faltan, tuvo que dar un paso al costado. Fausto se retiró del todo hace dos años cuando apenas tenía 27, la edad plena para un jugador de fútbol. Obeso, ‘El Pongo’, como es conocido, hoy se encuentra trabajando en oficios varios en la empresa Atunes.

UN ADIÓS INESPERADO
El 2016 es el año en que Obeso decide dejar el fútbol por completo. Un directivo del Boyacá Chicó tuvo mucho que ver, según él, en su adiós.

“En el 2016 cuando el Chicó se fue para el descenso yo decido irme del equipo, además nos debían dos meses de sueldo. Pero a un directivo no le gustó eso porque él dice que dejé el “barco tirado”. En enero del 2017 me salieron varias propuestas, pero al final se me caían. Duré seis meses así. Descubrí que ese directivo daba malas referencias mías a los equipos interesados y por eso era que no me contrataban”, aseguró el exjugador, quien no tuvo otra salida que dejar el fútbol de manera prematura.

“Decidí no insistir más en el fútbol”, reiteró.

POR NECESIDAD
Ya alejado del deporte y sin ingresos, a Obeso le tocó buscar trabajo, pues tenía para alimentar a sus seis hijas, esas mismas que son su motivación en el día a día. “Yo jugué cuatro años en la Primera División, en ese tiempo pude comprar algunos apartamentos, pero tuve que buscar otra entrada porque yo tengo seis hijas. El pago de los arriendos no me alcanza”, dijo Fausto, quien ahora utiliza un uniforme blanco en su nueva labor.

“Entré a Atunes hace seis meses. Trabajo en oficios varios, lo que me manden a hacer. Me toca a veces botar las espinas del pescado. Las saco de la planta en un carrito y las llevo al montacarga. La verdad es que le he cogido amor al trabajo, no me importa lo que digan de mí. Uno siente el cambio, pero vamos Pa’lante”, explicó el exjugador, a quien no le llamó la atención fundar una escuela de fútbol o ser técnico, cosas que hacen muchos jugadores cuando “cuelgan los botines”.

“No me incliné más por el deporte, no me llamó la atención”, dijo ‘El Pongo’,  quien fue compañero de Yerry Mina, una de las figuras de la Selección Colombia de fútbol.

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