Luis Meléndez, el mototaxista que sueña con ser campeón del mundo

17 de septiembre de 2014 12:02 AM

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La vida de Luis Meléndez Álvarez no ha sido fácil, pero el no se rinde, no baja los brazos, entrena fuertemente para ser campeón mundial. Ese es su gran sueño.

Es cartagenero, se crió en el populoso barrio La Candelaria, en donde de niño no se dejó echar cuento de ninguno. “Me gustaba la pelea, me daba puños con el que me buscara, no me le chupaba (no sentía temor) a nadie”, dice Meléndez, quien hace un par de semanas venció en Barranquilla al mexicano Raúl Hirales y se quedó con el título de la Nabo en las 120 libras (super gallo).

Ese triunfo le entregó la opción de pelear por el título ante el cubano Guillermo Rigondeaux, campeón de la OMB (Organización Mundial de Boxeo) en la categoría super gallo.   Aún no hay fecha definida, pero el combate podría darse antes de finalizar el año.

LE HA TOCADO DURO

El bachillerato lo terminó hace dos años, porque como él mismo dice: nunca es tarde para estudiar. “Tenía 32 años cuando me gradué de bachiller. Fue una gran felicidad para mí y mis padres (Luis y Minelvis)”, dice Luis, quien antes de ser campeón deseaba entregarle el título de bachiller a quienes lo trajeron al mundo. 

“Mi papá siempre ha vendido pescado en Bazurto y mi mamá es ama de casa. Nunca faltó la comida en mi  hogar, somos cuatro hermanos, pasamos necesidades, pero nunca nos acostamos sin comer y eso se debe al esfuerzo de mi viejo”, comenta lleno de orgullo. 

Tiene claro cómo entró al boxeo. “Happy Lora, 'Chicanero' Mendoza, ambos campeones mundiales en el pasado, fueron mi principal inspiración. Yo fui futbolista y era bueno, pero este par de caballeros con sus grandes gestas hicieron que me inclinara por el boxeo. Yo sueño con ser campeón mundial y lo voy a lograr.

Trabajaba como mecánico y abandoné ese trabajo hace más de 10 años porque me dediqué al boxeo para ser campeón mundial”, agrega Meléndez, quien lleva una vida agitada para conseguir el pan de cada día y prepararse para ser campeón mundial.

“De 5:30 a 8 de la mañana soy mototaxista, luego voy al gimnasio de 10 a 12 del mediodía, de nuevo agarro  la  moto y trabajo de 2 a 5:30 de la tarde. Antes de 6 tengo una cita con  mi  preparador físico (José Danilo Osorio) en el Parque de Atletismo. Eso se repite todos los días a excepción de los domingos, que se los dedico a la iglesia, junto a su familia”, sostiene. 

Con lo que se gana le toca hacer maravillas, tiene tres  hijos con su esposa Arelis Morelos y dos más afuera del  matrimonio.

“Me hago 20 mil pesos diarios promedio, se los doy a mi esposa Arelis, quien es la gerente de mi hogar.  Con eso me alcanza la comida de mis cinco hijos (Jesús 12 años), Saray (9), Angel (8), Mariana (Mariana 10) y Samuel (4). Ella pone a rendir esos pesitos, ahí vamos, incluso me queda para pagar el arriendo y los servicios del mes”.

¿Y cómo hace?. ¿Luis es mago?. Eso preguntaría cualquier persona al leer este reportaje. Él entrega más detalles del caso. 

“Vivimos en un apartamento en Bostón, que  tiene dos cuartos. Pago 200 mil pesos en arriendo, pero con servicios se va el gasto a  310 mil pesos mensuales. Cada vez que peleo me ayudo con los gastos. La última pelea, por ejemplo, me dejó dos millones de pesos de ganancia, más un millón que me dio Surtigás y otra ayuda que me dio mi apoderado (Oswaldo Martínez). Ahí es cuando me toca poner a rendir más la platica, con eso vivo sin problemas varios meses. Lo que pasa es que no hay veladas boxísticas con tanta frecuencia”, lamenta.

ENTREGADO POR COMPLETO

Golpea el saco con fuerza, lo hace una y otra vez, gotas de sudor corren por su rostro. Luego se detiene y dice: “quiero ser campeón mundial, estoy trabajando duro para eso, la tercera será la vencida”.

En el 2007 peleó por el título mundial de la OMB  de las 115 libras ante el mexicano Fernando Montiel en Las Vegas (Estados Unidos). “Siempre estuve arriba en las tarjetas, llegué al último salto ganando, pero me cansé, se me vino encima y el réferi paró el combate. Perdí por nocaut técnico. Me dijeron 15 días antes que pelearía por el título, no llegué 10 puntos al combate, pero me fajé un peleonón y estuve cerca del título”.

Posteriormente, en el 2012, se le presentó una  oportunidad nuevamente, esta vez por la IBO (Organización de Boxeo Internacional) 118 libras. “La pelea fue en Acra (Ghana) ante Joseph Agbeko. Perdí por decisión dividida, se la dieron a él porque era el local. Si me ganó tres asaltos fue mucho. Lo que sí tengo que decir fue que se preparó bien porque no lo pude tumbar. Los moretones y las heridas en su rostro son la muestra que yo gané. Yo salí del cuadrilátero tal como entré”.

Junto con Martín Valdés, su entrenador, amigo y a quien quiere como un padre, Meléndez sigue dándolo todo en el gimnasio. Su deseo de ser campeón mundial  cada vez toma más fuerza. “Me siento más fuerte que nunca, yo voy con todo por ese centro”, remata.

EL MOMENTO MÁS DIFÍCIL
En el 2007, Luis Meléndez tuvo el parásito del cerdo en el cerebro. Lo expulsó un año y medio después. “Gracias a Dios salí de esa, fue un momento duro, pero salí sano, no quedaron restos de huevos, que son los que en muchos casos se reproducen en el cerebro. Estoy sano en el nombre de Dios”.

SU RECORD

Tiene 47 peleas y desde la sexta lo patrocinó Surtigás, por eso en el mundo del boxeo todos lo conocen como Luis "Surtigás" Meléndez. Tiene 36 victorias, 27 de ellas por nocaut y acumula 10 derrotas y un empate.

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