Deportes


¿Por qué Cartagena está huérfana de estatuas deportivas?

Con excepción de las de Abel Leal, en mal estado, y Bernardo Caraballo, en la ciudad no hay monumentos que exalten los logros de sus glorias deportivas.

Más de cuatro meses han transcurrido desde que la estatua de Abel Leal, en la Villa Olímpica, se quedó sin bate y sin cabeza.

A pesar de protestas y denuncias en los medios, el monumento se mantiene expuesto como prueba de la desidia de la ciudad por rendir tributo a sus mayores glorias deportivas, mientras distintas entidades esquivan la responsabilidad de su restauración.

Lo que sucede con la estatua de Abel Leal, considerado uno de los mejores beisbolistas aficionados en la historia de Cartagena, sorprende porque fue develada hace poco menos de dos años. También porque la ciudad adolece de monumentos en honor a sus leyendas deportivas.

Además de la de Abel Leal, Cartagena solo cuenta en sus escenarios deportivos con otra estatua deportiva, la de Bernardo Caraballo, ubicada en el coliseo del mismo nombre y ambas se estrenaron en noviembre de 2019 como antesala de los Juegos Nacionales.

PROBLEMA CULTURAL

¿Por qué Cartagena, una ciudad con una amplia representación deportiva, está huérfana de este tipo de monumentos?

Para el historiador y periodista deportivo Raúl Porto Cabrales, autor del libro ‘El deporte en Cartagena de Indias’, el motivo yace en un rasgo mental de los cartageneros.

“La sociedad cartagenera es bastante reacia a reconocer los méritos de otros, ya sean figuras populares o no”, dice mientras asevera que se trata de un comportamiento que ha identificado incluso en sus investigaciones de principios y mediados del siglo pasado.

“Así ha sido en el tiempo. Yo he encontrado memorias de los concejos municipales de por allá en 1910, en los años ‘20, ‘30, y allí los concejales proponían una estatua a fulano de tal y se aprobaba en el Concejo, pero eso moría ahí. El alcalde de turno, ni los que seguían, nunca se preocupaban por cumplir ese acuerdo”, sostiene.

Ese paradigma, piensa el historiador, ha provocado que algunos líderes se abstengan de proponer ideas para erigir estatuas, pues de antemano asumen que serán rechazadas.

Porto Cabrales añade que las propuestas de estatuas deberían promoverse desde el Concejo, algo que no ocurre porque la mayoría de los concejales “no tienen nada que ver, son ajenos a la situación del deporte, están alejados de esa órbita y no tienen idea”.

“En su momento se ordenó hacer estatuas a ‘Petaca’ Rodríguez y ‘Chita’ Miranda pero no se hicieron”

Raúl Porto.

Asimismo, dice que el Instituto de Deporte y Recreación de la ciudad – Ider – no cuenta con el presupuesto ni el favorecimiento para promover estas iniciativas y sostiene que históricamente ha sido usado por personalidades políticas para obtener “las famosas OPS”.

La excepción ocurrió con el busto de Abel Leal, que fue promovido por el entonces concejal Rafael Meza Pérez, aunque Porto no ocultó sus críticas a la manera en que fue ejecutado el proyecto.

“Esa estatua de Abel Leal nació como una idea del concejal Rafael Meza porque es uno de los poquísimos que ha tenido acercamiento con el deporte, pero la pusieron sin estudiar dónde la iban a colocar, la clase de material que iban a usar. Esa estatua es un insulto a la figura de Abel Leal”, opina.

Porto Cabrales reseña que lo más irónico es que una ciudad “que se jacta de ser histórica tenga una memoria de su historia deportiva muy pobre”, en la que se desconoce como surgieron grandes referentes del deporte local, como ‘Petaca’ Rodríguez o ‘Chita’ Miranda en el béisbol.

Estatua de Bernardo Caraballo en el coliseo que lleva su mismo nombre. // Luis E. Herrán
Estatua de Bernardo Caraballo en el coliseo que lleva su mismo nombre. // Luis E. Herrán

CUALQUIERA PUEDE PROPONER

Por su parte, el concejal Carlos Barrios, promotor del proyecto de acuerdo para implementar la Tasa Pro Deporte en Cartagena, sostuvo que la propuesta para una estatua puede surgir desde cualquier iniciativa y no depende de una aprobación del Concejo, dado que no se necesita un acuerdo distrital.

Dice que esas iniciativas dependen de decisiones de gobierno y que desde el Ider, en conjunto con las ligas, se podrían ejecutar.

“Yo como ciudadano pienso que es una política buena porque si una niña de 8 o 10 años llega al patinódromo a patinar y se encuentra con una estatua de la Chechi Baena o de Yercy Puello, que reseña sus logros y dedicación, se puede convertir en un motivo de inspiración”, comenta Barrios.

2
Son las estatuas deportivas que tiene Cartagena en los alrededores de escenarios.

UNA DEUDA HISTÓRICA

Raúl Porto Cabrales dice que la ciudad está en deuda con sus deportistas históricos. Para empezar a saldarlo, dice que se podría empezar con estatuas en honor a Orlando ‘Ñato’ Ramírez, primer Grandes Ligas “comprobado” de Colombia; a Pambelé, nacido en Palenque, pero criado y forjado como boxeador en Cartagena, y a Jaime Morón León, la primera leyenda futbolística de la ciudad.

“Hay una resistencia para reconocer esos méritos y así por el estilo es con todos los deportistas. Jaime Morón, por ejemplo, es para que tuviera una estatua en la entrada del estadio de fútbol y por qué no la tiene, porque no les da la gana de aceptar que es una figura que se lo merece. La estatua de Caraballo tardó más de 30 años en hacerse y lo curioso fue el caso bochornoso de cuando fue al coliseo y no lo dejaron entrar porque no lo conocían”.

Comentarios ()

 
  NOTICIAS RECOMENDADAS