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“Quiero ser la voz de los que no pudieron contarlo”, ciclista atropellado

Wilson Hinestroza Rodríguez fue atropellado por una camioneta mientras se desplazaba en bicicleta por la carretera que comunica a Santa Rosa con Cartagena.

GABRIEL JAIME GARCÍA GARCÍA

15 de octubre de 2020 01:00 PM

A Wilson Hinestroza Rodríguez todavía lo aborda el horror cuando recuerda ese efímero instante en el que pudo dar su último suspiro. El domingo 11 de octubre fue atropellado mientras se desplazaba en bicicleta por la vía que comunica al municipio de Santa Rosa con Cartagena.

Aunque sufrió múltiples golpes y heridas leves en su cuerpo, el ciclista se considera un afortunado por tener la posibilidad de contar su experiencia, pues entiende que son muchos los pedalistas a los que se les ha apagado la vida en las carreteras de la ciudad y el país.

Y es que esta semana Colombia se escandalizó con la muerte de un ciclista que fue embestido por un camión y arrojado desde un puente en Cundinamarca, lo que puso ante la opinión pública las condiciones de inseguridad que deben soportar las personas que se transportan en bicicleta. Tras el caso del puente, se conocieron otras situaciones en Cali y en Medellín.

Por eso, tras el susto y con la oportunidad que le dio la vida, Wilson dice que quiere ser un portavoz para generar conciencia en los conductores de la importancia de respetar a los que se mueven en bici, sobre todo en estos tiempos en los que crece el número de personas que las usan.

Una primera acción que realizará cuando todavía se recupera de los golpes es una movilización con usuarios de bicicletas en Cartagena, en la que pedirán más pedagogía para evitar los accidentes.

UN ACCIDENTE DESAFORTUNADO

Wilson cuenta que regresaba desde Villanueva. Ya había pasado por Santa Rosa y rodaba junto a su compañero de ruta William Bautista a un costado de la vía. De repente, dice, fue impactado por una camioneta Toyota Fortuner.

“Cuando sentí fue el piso y en el mismo momento, con adrenalina, lo que pensé era que debía levantarme. Mi compañero estaba ahí y yo dije estar bien, de repente mi pierna empezó a doler. Se baja el señor del vehículo con las manos en la cabeza, diciendo qué susto tan grande, creí que te había matado. Disculpa, no sé cómo no te vi, no te vi”, relata el ciclista.

Wilson añade que junto al conductor viajaban en la camioneta su esposa y una niña. Explica que la gente que arribó al lugar sugirió llevarlo al hospital de Santa Rosa, pero la esposa del conductor les dijo que lo mejor era trasladarlo a Cartagena.

“Dijo que era lo mejor porque ella es médico de la Clínica Madre Bernarda y que acá habían cosas para tomarme placas y examinarme completamente. Me embarcaron en la camioneta, me trajeron a la Clínica Madre Bernarda. El señor siguió conduciendo el vehículo”, contó.

Al llegar a la clínica asegura que pidió que se llamara a la policía de tránsito para que se le realizara la prueba de alcoholemia al conductor que lo atropelló. Desde entonces, asevera que la actitud de la esposa fue distinta.

“Dijo que ella también tiene su abogado y luego su esposo se fue de la clínica. Después que me llevan para tomarme las placas, solo la médico de turno pretendía hacerme una placa en una muñeca y en el tobillo derecho. Yo le tuve que exigir un tag y una radiografía en la mano izquierda y que me examinaran el tórax y la espalda. Casi entre dientes solicitó que me hicieran un tag simple”, apuntó.

En el centro médico, Wilson considera que no se cumplieron los protocolos de bioseguridad, pues asegura que no le dieron un tapabocas. “Les pido uno y me dicen que lo tengo que traer de mi casa. Yo les digo que cómo lo voy a traer de mi casa si a mí me atropelló una camioneta y me acaban de traer de una vía”.

También denuncia que a pesar de que no se sabía de dónde venía la médico, esposa del conductor que lo atropelló, ella caminaba por los pasillos de la clínica hablando con el personal sin ser “esterilizada”.

“Para sorpresa mía, cuando me dan de alta ya ella y su marido habían abandonado la clínica y ninguno de los dos se hizo prueba de alcoholemia. Ella trató de utilizar su posición de empleada de la clínica como para maniatar la situación. Pero mi abogado estaba escuchando lo que les estaba diciendo y escuchó todo lo que se negaron a hacer en la clínica”, comenta.

“Yo no tomé ningún tipo de represalia en ese momento. Estaba en shock, todavía se me salen las lágrimas cuando pienso en ese momento y ella pretendía darle un manejo súper ligero a la cosa. Me dijo “te compro una bicicleta”, como si yo le estuviera mendigando una bicicleta”, añade.

Por su parte, el representante legal del conductor para este caso, que pidió no ser identificado, aseguró que para la situación no aplicaba la toma de alcoholemia, pues no era el procedimiento a seguir después de que los implicados le brindaron la asistencia al ciclista, lo transportaron a un centro asistencial y no emprendieron una huida.

También explicó que se trató de un accidente y no de mala fe por parte del conductor, pues el hecho ocurrió a una hora – dice que entre 6:30 y 7:00 p.m. - con poca luz, en una vía sin iluminar y asevera que la iluminación del ciclista era insuficiente.

Imagen Ciclista atropellado (1)
Así quedó la bicicleta tras el accidente. // CORTESÍA

VIVIR PARA CONTARLA

Tras el accidente, Wilson Hinestroza organiza una movilización de ciclistas para incentivar la empatía y el respeto por los ciclistas. La movilización será el domingo 18 de octubre y planea salir desde la Bomba del Amparo hasta el Centro Histórico, desde las 4:20 p.m.

También se pedirá a las autoridades para que se adecúen las vías para que los pedalistas circulen en situaciones de seguridad, como la iluminación y las ciclovías al interior de la ciudad.

“Gracias a Dios estoy vivo y tengo la posibilidad de dar mi voz, porque sé que hay muchos que han muerto de manera impune y no han podido narrar este tipo de pesadilla que uno se encuentra en las vías de este país y de esta ciudad”, apuntó.