Sóftbol lleva alegría y muchas emociones a los corregimientos

20 de septiembre de 2018 12:00 AM

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A sus 56 años, Carlos Gómez De Horta aún juega el sóftbol con mucha pasión, entusiasmo y gran energía.

“Soy el lanzador de Marlinda, todavía la pongo por ahí, el partido pasado le gané a Villa Gloria, ponché a dos bateadores, recibí solo tres hits, no di bases por bolas y a los demás los dominé”, dice el veterano lanzador, quien aportó su grano de arena en el triunfo 5-1 de su equipo, en desarrollo de los Juegos Corregimentales que organiza el Ider. 

“Mira... La Boquilla sacó su selección y no quedé, me llamaron a representar a Marlinda, una población que queda cerca a La Boquilla y aquí estoy ganando juegos y todo”, asegura orgulloso Gómez De Horta.

Lleva más de 30 años jugando sóftbol. “Primero inicié como catcher y ahora estoy lanzando strikes”.  Se gana la vida haciendo viajes de arena en una volqueta. “Eso es lo que me da para vivir, tengo 7 pelaos y soy feliz”, agrega.

Ve los  Corregimentales como una gran opción de vida, sobre todo para los menores. “Nosotros los viejos ya jugamos es para recrearnos, pero fíjate que en los menores es recreación y, además, una oportunidad para el futuro. Hace unos 20 días la organización de los Bravos de Atlanta firmó un pelotero de La Boquilla. Ese pelao jugó los Corregimentales, se dio a conocer ahí”, sostiene.

Invita a las autoridades a seguir trabajando en beneficio de los menores de estas poblaciones.

“Los niños son el futuro de Colombia, necesitan oportunidades y en la medida que más jóvenes puedan ser vistos en estos Juegos seguramente habrán más deportistas destacados, así como lo fueron Luis Iriarte, Edinson Palomino, futbolistas de La Boquilla y Pasacaballos, quienes llegaron a la profesional, pero antes pasaron por estos Juegos”.  

Luis, dando Palo
Luis David Carmona Ortega, 21 años, se emociona dando palos y realizando buenas atrapadas en el sóftbol masculino.

También hace parte del equipo de  Marlinda, juega como short stop y según él “siempre me destaco a la ofensiva y defensiva. En el triunfo ante Villa Gloria me fui de 4-2, con dos anotadas”, afirma.

Trabaja como jardinero en el Castillo de San Felipe. Así reúne mensualmente unos cuantos pesos para ayudar a sus padres.

“No tengo hijos, tampoco mujer, vivo con mis viejos en La Boquilla, aporto en la casa para los gastos y los fines de semana no veo la hora en que empiecen los juegos para divertirme con mis compañeros”, asegura.

El campeonato se lo ha tomado bien en serio, tanto que prefiere acostarse temprano un día antes del juego para estar 10 puntos.

“El equipo se ve fuerte, creo que podemos llegar lejos, en eso estamos. Desde los 18 años juego sóftbol. Antes, en béisbol, representaba a La Boquilla, era pitcher y short stop. Siempre fui bueno defensiva y ofensivamente”, comenta. 

Y tiene su propia anécdota, la recuerda como si fuera ayer. “Hace varios años enfrenté a Tayron Guerrero, quien hoy brilla en los Marlins de Miami en las Grandes Ligas. Fue en el béisbol mayor de los Corregimentales. Mi equipo La Boquilla le ganó la final a Bocachica con ese gigante lanzando. Eso nunca lo olvidaré”, remata. 

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