Brasil alcanzó el nivel de desigualdad más bajo de su historia con un fuerte aumento en el ingreso de los sectores pobres, aunque su diferencia de ingresos frente a los ricos continúa entre las más grandes del mundo, según un estudio oficial divulgado el martes.
El informe del estatal Instituto de Pesquisas Económicas Aplicadas (IPEA), basados en un estudio de domicilios en 2011, dio cuenta de que los ingresos del 10% más pobre del país creció 91,2% en los últimos 10 años, mientras que los del 10% más rico creció 16,6% en el mismo período, lo que ayudó a reducir las desigualdades.
"Brasil está en el nivel más bajo de desigualdad en su historia documentada, que comienza en los años 60, aunque continúa siendo una desigualdad alta", dijo a periodistas Marcelo Neri, presidente del IPEA.
Aunque el estudio utiliza datos del año pasado, Neri comentó que cifras preliminares señalan que de junio de 2011 a junio de 2012 se mantuvo la tendencia de reducción de la brecha entre ricos y pobres.
El índice GINI, principal instrumento internacional para medir desigualdad, indica que Brasil cayó de 0,59 en 2001 a 0,52 en 2011. En ese indicador, cuanto más cerca de 1 es mayor la desigualdad.
Comparativamente, entre los países más desiguales del mundo están Namibia, con 0,74, y Lesoto con 0,63, mientras que entre los más igualitarios están Dinamarca, con 0,24, y Suecia con 0,25.
"Los ingresos están creciendo y la desigualdad está cayendo. Es una combinación de crecimiento con reducción de desigualdad, un camino que Brasil está siguiendo desde 2003 y es una cosa inédita", sostuvo Neri.
Pese a la mejora en el indicador, el IPEA reconoció que Brasil continúa entre los 12 países más desiguales del mundo, superando a otras naciones latinoamericanas como Chile, Honduras, Ecuador, El Salvador y Perú, entre otros.
Neri explicó que la distribución social de Brasil presenta extremos, en los que la familia más pobre tiene ingresos similares a una familia de la casta "intocable" en la India, mientras que los más ricos tienen ingresos comparables a los de los más ricos de Europa o Estados Unidos.
Las cifras revelaron también que los ingresos de los negros, tradicionalmente más pobres, crecieron más que los de los blancos en la última década.
En el período estudiado, el ingreso de los negros creció 66%, el de los pardos (personas de piel oscura) subió 85% y el de los blancos aumentó 47%.
El estudio del IPEA atribuye la caída en la desigualdad y la mejora en los ingresos de los más pobres a las políticas sociales de distribución de ingresos y al aumento en la oferta educativa, pese a que la calidad de la enseñanza continúa baja.