Agricultura, clave para prevenir el hambre durante el COVID-19

26 de abril de 2020 12:00 AM
Agricultura, clave para prevenir el hambre durante el COVID-19
Una de las propuestas es promover el autoabastecimiento a través de la creación de patios productivos. // Julio Castaño - El Universal

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A través de un conversatorio convocado por el Centro de Pensamiento de Cartagena y Bolívar (CPCB), Blanca Florián, ingeniera agrónoma y coordinadora territorial de la FAO para el Caribe Centro, se refirió al impacto del COVID-19 sobre la seguridad alimentaria, entendida esta como la garantía que tiene cada ser humano para acceder a la alimentación.

En el conversatorio, moderado por Paola Mercado directora del CPCB, Florián habló del reto que representa a nivel global el prevenir el hambre en tiempos donde el mundo se encuentra paralizado y muchas personas dejan de recibir los ingresos que antes les permitían acceder a los alimentos.

Es decir, si antes se calculaba que al menos 821 millones de personas en el mundo ya pasaban hambre, ahora en medio de la coyuntura del COVID-19, lamentablemente se espera que este número aumente. Es allí donde entran a jugar un papel esencial las entidades gubernamentales en orden de poder garantizar este derecho humano a todos los ciudadanos. “Si bien es cierto que ha habido una fuerte respuesta por parte del Gobierno en los sistemas de protección social y de asistencia humanitaria (entrega de mercados), esto no va a ser sostenible si no se empieza a pensar también en cómo sostener la disponibilidad de los alimentos a través de garantizar la producción”, indicó Florián.

Esto, como un llamado a prestarle mayor atención al sector agropecuario que igualmente tiene necesidades por cuenta de las sequías y por la falta de semillas e insumos para cultivar, y si se llega a una eventual escasez de alimentos, el garantizar el acceso a ellos va a resultar mucho más difícil. “Todos los sectores productivos pararon, pero los campesinos no han parado sus actividades en el campo”, señaló la experta. En este sentido, el Gobierno debe apostarle a proteger al sector rural y a garantizarles el pleno ejercicio de su trabajo bajo las mejores condiciones, esto teniendo en cuenta la existencia de las grandes brechas en términos de saneamiento básico que hay entre la población urbana y rural.

Los retos

En este orden de ideas, en medio de la coyuntura actual del coronavirus, Florián ve una oportunidad para que se dé una articulación intersectorial que vuelva a poner el tema de la seguridad alimentaria en la agenda pública, de tal forma que esta pueda ser tenida en cuenta por parte de los gobiernos, especialmente en los planes de desarrollo que están próximos a ser presentados. “Esto es una oportunidad de oro para incluir en el Plan de Desarrollo temas que propicien la producción de alimentos como una forma de garantizar el derecho humano a la alimentación, que se desarrollen planes de extensión agropecuaria y se destinen rubros productivos tendientes a garantizar esto”, manifestó

Por otro lado también es un llamado a promover el autoabastecimiento y el autoconsumo desde la urbanidad a través de patios productivos, huertas comunitarias y jardines verticales que puedan mitigar el impacto negativo del COVID-19 en el acceso a los alimentos.

La seguridad alimentaria

La seguridad alimentaria consta de cinco ejes:

Disponibilidad: Producción agropecuaria de los alimentos.

Acceso: La posibilidad que tienen las personas de adquirir esos alimentos.

Uso de los alimentos: La forma en que se consumen.

Aprovechamiento biológico.

Inocuidad (Calidad y sanidad de los alimentos).

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