Económica


Una tabacalera que sale del campo colombiano

La decisión no afectará las operaciones comerciales y administrativas de la compañía en Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Barranquilla, Cartagena y Manizales.

British American Tobacco (BAT) oficializó esta semana que no continuará su producción agrícola de tabaco en Colombia, decisión que implica el cierre total de su planta de desvenado de hoja de tabaco de San Gil (Santander), y por consiguiente de las agencias de fomento agrícola en esa localidad, Neiva y Capitanejo.

La disminución de la demanda de tabaco en Colombia, haciendo que en términos de economía de escala no se generen costos competitivos; los recursos que requiere el procesamiento de tabaco que generan un costo de producción mucho mayor al de los cigarrillos que se importan para Colombia, son algunos de los motivos para adoptar esta decisión y que hacen que “el negocio se contraiga frente al marco impositivo nacional”, señala un comunicado de la compañía.

“En resumen, los niveles de inversión que requiere la Planta de San Gil superan con creces al rendimiento, dificultando la presencia en el sector agrícola y por ende la continuidad de una gestión sostenible a largo plazo”, agrega la comunicación.

De la operación de tabaco en San Gil, Capitanejo y Neiva dependían 31 empleados fijos de planta, para quienes se diseñó un plan de retiro.

EN CARTAGENA

La compañía aclara que el cierre de la planta en San Gil no afectará la producción de producto terminado, ni los inventarios, ni las operaciones comerciales y administrativas de la Compañía en Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Barranquilla, Cartagena y Manizales.

El cierre de la planta simplificará la operación y la empresa afirma continuar apoyando a sus 700 empleados directos, aportando al fisco y comercializando legalmente todos sus productos a mayores de edad.

Adicionalmente, BAT Colombia está realizando su máximo esfuerzo para que el desarrollo económico y social de los cultivadores de tabaco continúe. Con este fin se ha construido un plan integral de soporte que incluye una ayuda monetaria que los cultivadores podrán utilizar como capital de trabajo para continuar su actividad agrícola en otro cultivo.