Económica


¿Cuántas viviendas comprarán los colombianos en 2022 y 2023?

Según el gremio de la construcción, en el 2022 unos 249.400 hogares accederán a una vivienda nueva en Colombia. El segmento VIS, el más dinámico.

REDACCIÓN ECONÓMICA

16 de octubre de 2021 09:50 AM

La Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), basada en datos del sistema de información del gremio, Coordenada Urbana, reveló que en los años 2022 y 2023 en el país se iniciará la construcción de 375 mil viviendas.

“El sector de la construcción en Colombia continúa demostrando su capacidad para reactivar la economía y durante lo corrido del año, a septiembre de 2021, se han comercializado 176.117 unidades de vivienda, con un crecimiento cercano al 30 por ciento frente al mismo periodo del año anterior. (Lea aquí: Mercado de vivienda nueva no se detiene: Camacol).

“Al igual que en el total del mercado, en el segmento VIS, el acumulado a doce meses y en el año corrido, las ventas fueron superiores a lo observado un año atrás.

“Los hogares colombianos ratifican su confianza en la adquisición de vivienda como una de sus principales inversiones. En lo corrido del año se han invertido 8,4 billones de pesos más en vivienda respecto al mismo periodo en 2020 y en Vivienda de Interés Social la inversión de las familias llegó a 15 billones de pesos entre enero y septiembre de 2021, demostrando que es su principal fuente de inversión”, explicó Sandra Forero Ramírez, presidenta ejecutiva de Camacol.

La Presidenta de Camacol también presentó los resultados de Prospectiva Edificadora, un análisis con las proyecciones del mercado de vivienda nueva para 2022 y 2023 en el que se evidencia que la comercialización de vivienda en 2022 y 2023 superará las 500.000 unidades, donde la vivienda social aportará 362.000 unidades.

“Los niveles de inicios de obra suponen un aumento significativo para los dos próximos años, llegando a 375.000 unidades, lo cual implica la generación de 635.000 empleos directos. Los riesgos en este contexto de positivas expectativas derivan de la presión al alza en los costos de la construcción, la financiación de la política de vivienda social, entre otros, como la habilitación oportuna del suelo urbanizable a nivel regional”, concluye Forero.

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