Educación


¿Por qué a Colombia le fue mal en las más recientes pruebas PISA?

Colombia volvió a obtener un bajo puntaje en las pruebas PISA, realizadas en el 2018. ¿Cuáles son las mayores falencias en el sistema educativo para mejorar el rendimiento en estos exámenes?

COLPRENSA

07 de diciembre de 2019 09:57 AM

Si bien Colombia ha presentado una mejoría en algunos aspectos de las pruebas PISA, desde su implementación en el país en el 2006, aún es leve con respecto a otros países de la región.

En esta prueba, que se realiza cada tres años, Colombia fue el país perteneciente a la OCDE con menor puntaje, obteniendo el puesto 58 entre 73 países participantes.

En la sección correspondiente a lectura, el puntaje bajó de 425 puntos en el 2015 a 412 en el 2018; en cuanto a las competencias en matemáticas, se subió un punto pasando de 390 en 2015 a 391 en 2018; y en el último examen, que evalúa ciencias, los resultados bajaron, pasando de 416 en el 2015 a 413 puntos en el 2018.

CAPACITACIÓN DE MAESTROS

Nelson Alarcón, presidente de Fecode, afirma que es necesario hacer una valoración completa de la situación del país en términos de educación, partiendo del hecho de que hay que tener en cuenta qué tanto se ha invertido del producto interno bruto en este aspecto. Incluso argumentó que, precisamente, ese es uno de los motivos del paro nacional.

“Colombia es el país con menor inversión de recursos para educación, por eso estamos en las calles, porque aquí el Gobierno Nacional debe invertir más recursos para la alimentación y transporte escolar, conectividad, material didáctico. Hay que evidenciar las falencias de infraestructura que sufren nuestros jóvenes”, enfatizó Alarcón al analizar las razones de que los resultados de las pruebas Pisa hayan sido tan bajos.

Además, Alarcón señaló que la capacitación al sector educativo es fundamental en el proceso de mejoramiento en Colombia.

“Para la preparación de un docente con respecto a doctorado o maestría, debemos como organización, sacar 60 a 120 millones de pesos de nuestros recursos con esfuerzos adicionales”.

¿EN QUIÉN RECAE LA RESPONSABILIDAD?

Julián de Zubiría, consultor en educación y director del Instituto Alberto Merani, recalcó que los resultados obtenidos son bastante preocupantes, lo cual se traduce en un grave retroceso en el desarrollo educativo del país.

“Son varios los problemas: carecemos de política de Estado en educación, no tenemos educación inicial pública de calidad, tenemos sistemas de formación de docentes muy tradicionales y atrasados y tenemos un currículo totalmente fragmentado y descontextualizado”, destacó de Zubiría.

Ante un sistema que no muestra preocupación por la calidad educativa, se han dejado de crear políticas educativas de Estado, enfocadas en las necesidades de los estudiantes en las instituciones.

“Perdimos lo poco que habíamos avanzado. Cerca del 70%, prácticamente no entiende ninguna de las ideas que han visto en los nueve años anteriores. Para alcanzar el nivel de Chile, demoraríamos 28 años con la condición de que ellos no avancen y eso no va a pasar”, señaló.

Además de esto, según de Zubiría, el modelo educativo colombiano no se centra en combinar saberes transversales en todos los aspectos de la vida, sino que solo se limita a impartir información para obedecer y memorizar.

FALLOS EN LA COBERTURA

De acuerdo con Edna Bonilla, profesora de la Universidad Nacional, uno de los problemas educativos es la falta de cobertura en educación básica y media, especialmente en las zonas apartadas de Colombia.

“En el 2018, 732.090 estudiantes no pudieron ingresar a pre-jardín, 676.660 a jardín y 114.518 a transición. En total, 1’523.286 niños se quedaron sin acceso a la educación. Este hecho crea una curva de aprendizaje menor para los niños que comienzan su formación a edades más tardías”, explicó.

Falta de hábitos de lectura

Por su parte, Francisco Cajiao, exrector de las universidades Pedagógica y Distrital, afirma que los factores culturales y familiares influyen en el hecho de que un niño tenga o no el hábito de leer.

“Si el niño está en un entorno en el que la familia no lee, él no lo va a ser en comparación con quien sí ha visto a su familia leer. Por eso, las instituciones requieren fortalecer este hábito a través de las bibliotecas, para que los estudiantes no solo lo vean como algo necesario sino también como una actividad placentera”, enfatizó.

¿Se requiere un nuevo modelo educativo?

Cajiao señala que los maestros necesitan tener una formación mucho más integrales, y que no tengan tanto énfasis en una sola asignatura, así podrá relacionar saberes con situaciones cotidianas de forma más dinámica.

“Lo que se ha hecho en otros países es disminuir la cantidad de asignaturas que ven los estudiantes. Esto con el fin de que aprendan cosas que sean de su interés realizando proyectos realizados por iniciativa propia” indicó Cajiao.

Para de Zubiría, adoptar el Plan Decenal 2017-2026 es fundamental, puesto que ya se había analizado previamente los problemas existentes y ya se había planteado diversas estrategias para mejorar la calidad de la educación.

“Necesitamos una profunda transformación pedagógica que establezca que la prioridad de la educación no es transmitir informaciones, sino desarrollar mejores seres humanos, con competencias ciudadanas, con pensamiento y con lectura crítica. Es un poco más fácil de lo que parece, pero falta lo esencial: la decisión política”, destacó.