El llanero solitario, inspiración del alcalde electo de Cartagena

Desde mañana, William Dau empezará a trabajar para hacer el empalme con el alcalde encargado, Pedrito Pereira.
- Oct 29 - 12:00 am

Quién iba a pensar que las emociones que aquel niño de 10 años vivía cuando disfrutaba de cada capítulo de la serie estadounidense “El llanero solitario”, iba a ser la semilla de todo un movimiento anticorrupción llamado Salvemos a Cartagena, que por deseo popular hoy tiene la oportunidad de dirigir las riendas del Palacio de La Aduana durante cuatro años.

Ese niño era William Dau Chamatt, quien a principios de la década de los 60 se divertía con el ranger enmascarado, que iba por el Viejo Oeste en busca de aventuras y acciones justicieras. “A esa edad ya sabía que quería ser abogado y mi programa favorita era ‘El llanero solitario’, cuando la televisión era a blanco y negro. El llanero era un justiciero que llegaba al pueblo, ayudaba a la viuda que le estaban tratando de quitar sus predios o cualquier otra cosa. Arreglaba la cosa y al bandido lo metía tras las rejas y se iba, y nadie sabía quién era ese. Se trataba de la búsqueda de justicia, de equidad y de ayudar al oprimido, al que siempre están sacándole ventaja”, explica Dau, reconociendo que ello fue lo que lo inspiró desde pequeño en su lucha contra la corrupción, que hoy lo tiene como alcalde electo de Cartagena.

Dau nació en Cartagena el 16 de mayo de 1952 y es el quinto de ocho hermanos. Su familia vivía en la calle Primero de Badillo, en el Centro Histórico, pero los fines de semana la pasaban en su finca en Turbaco.

“En ese entonces no había cuadernos como los de ahora, por eso me hacía feliz encontrar una hoja en blanco para pintar. Estudié en el colegio Jorge Washington y recuerdo que mi mamá me metía Kola Román en los termos, pero estos eran muy frágiles y se partían fácilmente, por lo que mi mamá se enojaba”, rememoró.

A los 9 años sufrió un accidente en una bicicleta: uno de los cachos de esta se le incrustó en el abdomen y se fracturó un brazo. “Me atendieron la fractura, pero no prestaron atención a la herida en el abdomen, que luego se me fue inflamando. Me trajeron a una rezandera, pero no funcionó y me llevaron a Cartagena. Me operaron de emergencia. Del hospital de Bocagrande me remitieron a Barranquilla y luego me mandaron a Nueva York. Allí, estando hospitalizado, cumplí los diez años”
Dau se quedó en Nueva York y estudió en el colegio de Las hermanas de nuestra señora de Notre Dame. Luego, hizo cuatro años de bachillerato en un colegio cristiano y también estuvo en una universidad de jesuitas (fueron 11 años de estudios). “Me crié en Nueva York, en la época de Vietnan, con estilo hippie, pelo largo”, recuerda.
A los 22 años regresó a Cartagena, pues su padre no pudo pagarle una universidad privada en Estados Unidos. Vino a trabajar en la empresa de su progenitor, una fábrica de confecciones, “entonces la mayor fabricante de camisetas de fútbol del país, de la marca Palmer, empresa que estaba en la calle del Boquete del Centro. También viví en la finca en Turbaco. Mi papá nos enseñó a trabajar”.

Quería ser abogado, y uno de los puentes para lograr fue un amigo, quien lo llevó hasta la Universidad del Rosario. Estudió 5 años la carrera y luego se especializó en derecho tributario. En el 79 regresó a Cartagena y trabajó con varios almacenes de ropa. Posteriormente, empezó a laborar con empresas multinacionales y fue entonces cuando conoció a su primera esposa, con quien tuvo tres hijos varones. Once año duró la relación; siguió su vida y seis años después decidió rehacer su vida con otra mujer, con quien tuvo un par de mellizos (esa relación duraría 12 años). 

Trabajando en Cartagena, empezó con sus denuncias contra hechos de corrupción. Por eso en el 2004 partió a Nueva York ante varias amenazas. regresó, pero tuvo que volver a Estados Unidos por otras amenazas. Trabajó en una oficina de abogados por dos años, hasta un fondo de inversiones internacional lo contrató. Allí duró doce años trabajando.

“Nunca soñé con ser alcalde de Cartagena; el motor que me empuja es la actividad como activista anticorrupción. Decidí ser alcalde porque aquí no había nadie que le hiciera frente a la corrupción; eso fue a finales del año pasado que lo decidí. Cuando me fui de Cartagena juré que iba a regresar. Tenía a los mellos de tres meses y no podía ser irresponsable de dejarlos sin padre”, explica Dau.
En el 2014 este fundó una ONG para buscar gente que lo apoyara en Cartagena, pero eso no rindió frutos. Fue entonces cuando cambió de estrategia y fundó un movimiento por redes sociales, llamado Let’s Save Cartagena. “Primero lo puse en inglés pensando que podía conseguir apoyo financiero en Estados Unidos, pero nunca llegó”, dice.
Luego lo nombró Salvemos a Cartagena, por su traducción al español. “Mi momento más feliz fue cuando nació mi primer hijo, porque me convertí en padre. Lo más amargo fue ver morir a mis padres. De mi madre aprendí la capacidad de amar, y de mi padre el sentido del deber y al amor por el trabajo”, acota.

Por eso, teniendo en mente todo lo que hay por hacer, ayer no pudo dormir bien y despertó a las 2 de la madrugada, solo dos horas después que terminara el festejo del domingo, cuando se convirtió en alcalde electo de Cartagena.

Ayer se dedicó todo el día a atender a los medios de comunicación. Dice que mañana tendrá una reunión con Pedrito Pereira, alcalde encargado de Cartagena, para empezar a hacer el proceso de empalme. “Pedrito me llamó a felicitarme y me dijo que estaba a la orden para el empalme. Le agradecí y posiblemente el miércoles nos reunimos. También tengo que formar mi equipo de empalme. Le voy a solicitar a Pedrito que no firme ninguno de esos  megacontratos para grandes obras, pues no es justo que vaya a comprometer las finanzas de mi administración con proyectos con los que no esté de acuerdo”, puntualizó el alcalde electo.

 

Varios puntos

Dau señaló que como alcalde no será el mismo “tirapiedras” que era como veedor anticorrupción, y que adoptará una postura más formal, trabajando de la mano con todos los gremios y sectores sociales. Asevera que tratará de convencer al Concejo para aprobar planes que beneficien a la ciudad. “Ojalá no traten de chantajearme, que tengan en cuenta los intereses de la ciudad”, dijo.

En cuanto a los fondos de su campaña, expresó que son fruto de su trabajo, y que alcanzaron cerca de los $120 millones. “No tengo compromiso con nadie, sino con mis electores y la ciudadanía en general. Cinthia Amador, mi gerente de campaña, es quien siempre me ha acompañado y creyó en mí, con mi hijo Nicolás. Yo soy quien me encargo de mi campaña en las redes”. 
Culminó diciendo que ya empezó su tarea para armar una empresa cazatalentos, y que para ello consiguió a una mujer que hace esa labor para empresas en Mamonal, quien trabajará en conjunto con la Universidad Tecnológica de Bolívar, que ayudará a armar los perfiles y los cargos que se necesitan para conformar su equipo de gobierno en el Distrito. “Será por meritocracia y todos los cartageneros podrán mandar sus hojas de vida a un correo electrónico que vamos a habilitar. Lo primero que haré cuando pise la Alcaldía será empezar con mi plan para erradicar la pobreza”, concluyó.