"Cartagena veneciana"

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Especial Revista May 05, 2022

"Cartagena veneciana"


Si se cumplen los peores pronósticos del cambio climático, en apenas 30 años las calles de muchos barrios de Cartagena, si no todos, parecerán una Venecia tropical, aunque sin góndolas ni puentes románticos. Y si no cuidamos la ciudad ni tomamos precauciones para entonces puede dejar de ser nuestro destino emblemático. (Lea también: "Para crear más empleo": Rafael Nieto Loaiza).
Escenarios catastróficos como este se construyen y se ponen de relieve en todos los medios de comunicación de todo el mundo con motivo de la Cumbre COP26 sobre cambio climático que reunió en Glasgow (Escocia) a líderes políticos, financieros, empresariales y ecologistas de distintos lugares del planeta. Los vaticinios son dramáticos o moderados dependiendo de quién los haga, aunque todos coinciden en algo: si no se hace algo ya para detener el calentamiento global, estaremos en el camino de no retorno. 
La cumbre se desarrolló en medio de la resaca del Covid-19 que había puesto en evidencia lo vulnerable que es la existencia humana, y sin que hayan desaparecido los fantasmas de otras pandemias y otras amenazas tan graves como esas y que llevamos ignorando demasiado tiempo. La contaminación, el calentamiento global, la acidificación de los océanos, los cientos de millones de toneladas de plástico, incluso el aumento del ruido en el mar y el vertido de productos químicos a través de nuestros ríos tienen su parte de responsabilidad.
En lo que respecta al turismo nacional y a nuestro principal destino, es imprescindible adoptar prácticas sostenibles y de desarrollo responsable. Cuando se habla de la recuperación de Cartagena es indispensable prestar atención a los aspectos económicos, a la ocupación hotelera y a la reactivación del comercio, pero no podemos dejar de lado que existe una situación de impacto ambiental que sigue avanzando y amenaza con dejar a la ciudad amurallada bajo las aguas por el descongelamiento de los glaciares que produce el cambio climático.
Es indispensable reflexionar sobre el futuro de la ciudad, involucrar especialistas en temas sociales, de patrimonio inmaterial, restauración, conservación, infraestructura, arqueología, urbanismo, biología marina y ambiental, en donde participen los colegios y las universidades y elaborar las bases de un plan que permita garantizar la protección y preservación de esa riqueza histórica que es reconocida a nivel mundial.
Establecer acciones necesarias para incentivar mecanismos de economía circular para el mejor aprovechamiento de los recursos, en los que se vincule las poblaciones y comunidades que habitan y mantienen una relación con el entorno, fomentando entre otras cosas el trabajo en equipo, la creatividad no solo en generación de fuentes de ingreso, sino en la reducción en el consumo de materias primas y el aprovechamiento de los residuos,
Cada vez son más los turistas que buscan viajes en donde se pueda ser más respetuosos con el medio ambiente, la cultura local y la calidad de vida de las comunidades, por lo que es una oportunidad a desarrollar destinos con estas características que incrementen el atractivo y generen valor agregado.
Fomentar el uso de transportes alternativos, menos contaminantes y que permitan brindar experiencias más auténticas, rescatar el valor, cuidar y resaltar ese patrimonio que hace de Cartagena un destino tan atractivo. Hagamos la tarea para que en 30 años no tengamos que lamentarlo.
Por María Claudia Lacouture
Directora de AmCham Colombia
Presidenta de Aliadas
@mclacouture