Compre inteligente con este decálogo para el buen manejo de su crédito

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En Economía y Contaduría, se le dice "activo" a cualquier fuente de ingresos que tenga una persona o una empresa, como los salarios y cualquier bien que una persona pueda comercializar. El término "pasivo" denota a las fuentes de egreso, como las deudas. Los primeros suman, los segundos restan. Cuando usted paga algo con una tarjeta de crédito, el dinero que utilizó se convierte en un pasivo, en una responsabilidad financiera: si usted no dispone de un monto equivalente en efectivo para cuando el banco le pase las cuentas, es probable que sufra un embargo, junto con otras consecuencias.

La regla más básica a la hora de manejar el dinero es asegurarse de no gastar más de lo que se dispone. Parece simple, pero muchas personas la quebrantan incluso sin darse cuenta: a la hora de pedir préstamos o de utilizar créditos bancarios, ignoran los intereses que les cobran y, con el tiempo, se acostumbran a vivir endeudadas.

En conversación con El Universal, Harling López Córdoba, economista y abogado especialista en derecho tributario y contratación estatal, y Karen Cepeda Orozco, economista y contadora pública especialista en gerencia de los servicios de la salud, plantearon una serie de consejos que usted puede o debe seguir si desea conservar un balance sano y es el tipo de persona que dispone de acceso al sistema crediticio:

1. Use el efectivo siempre que pueda: usar la tarjeta no lo exoneran de “perder” el dinero, sino que le da un plazo para conseguir esa misma cantidad en efectivo más tarde y entregársela al banco. Es preferible salir de todas las deudas lo más rápido posible a dejarlas acumular y luego sufrir por imprevistos.

2. Mida su capacidad de pago y tenga en cuenta el monto de su tarjeta: no es conveniente, por ejemplo, conseguir o utilizar una tarjeta durante un tiempo donde su contrato está próximo a vencerse, o mientras usted está pasando por problemas económicos y no tiene seguridad sobre cuándo logrará conseguir su próxima fuente de ingresos.

Además, recuerde que el monto que puede prestar del banco a través de su tarjeta es limitado y que no le permitirán quedarse con ella a menos que usted demuestre tener la capacidad de retornar la inversión. Si usted no logra pagar y reincide, se vuelve mucho menos probable que otros bancos le aprueben cualquier tipo de préstamo.

3. Difiera todo al menos número de cuotas posible: este es un error que cometen muchas personas. Bajo la impresión de que pagar todo el monto de la tarjeta para la próxima vez que les venga la cuenta es demasiado trabajo, difieren todo a 16 a 32 cuotas. Sin embargo, la tasa de interés hace que el dinero que debe pagar vaya aumentando en cantidad a medida que pasa el tiempo. A largo plazo, pagará más de lo que debía al comienzo si hubiera diferido todo a una sola cuota.

4. Reserve el crédito para las cosas que no puede pagar inmediatamente o para compras en el exterior: es decir, que es preferible recurrir al crédito a la hora de conseguir una nueva nevera, un carro, un televisor, o una casa, que a la hora de pagar artículos de primera necesidad como el mercado o los servicios públicos. Es común que mucha gente haga esto a la vez que difiere todo a una gran cantidad de cuotas, de tal manera que se demoran un año entero pagando una comida que sólo dura un mes.

En caso de viajar extranjero, las tarjetas de crédito son aceptadas en todo el mundo, a diferencia de las tarjetas débito, por lo cual siempre es preferible estar a paz y salvo con los bancos cuando se vaya de vacaciones.

5. Aproveche los descuentos de las tarjetas de crédito: es común que muchos supermercados y bancos ofrezcan artículos a precios más bajos durante las “temporadas bajas” de compras para estimular el consumo. Durante estos periodos, es común que los usuarios con acceso a determinadas tarjetas de crédito tengan acceso a descuentos especiales y más altos de lo normal. Así mismo, muchas cadenas de supermercados ofrecen tarjetas con beneficios especiales para sus clientes, a través de convenios con instituciones bancarias.

6. Analice cuáles son las opciones de crédito que los bancos le ofrecen: sea que usted pida un crédito 6para hacer una empresa, comprar una casa, un carro, o irse de vacaciones, es preferible que usted escoja las opciones que le ofrecen plazos más cortos, intereses bajos y, en el mejor de los casos, montos mensuales fijos. En el caso de estos últimos, la inflación hace que se vuelvan más fáciles de pagar con el tiempo.

7. Evite pagar el crédito a través del crédito: esto solo crea un círculo vicioso de endeudamiento. Cuando usted hace esto, no soluciona nada, sino que crea una deuda para saldar otra. Al final, todo su dinero irá a parar al sistema financiero.

8. Evite recurrir a los ‘pagadiario’ o ‘cuentagotas’: estas personas cobran a intereses mucho más altos de lo que cualquier banco lo hace (del 10 o 20 %, mientras que la mayoría de los bancos cobrarán como máximo un 3 %), por lo que pagarles es mucho más difícil y dispendioso. Para la siguiente cuota, usted deberá pagar retornó al comienzo más la quinta o décima parte de ese valor.

9. Haga un presupuesto mensual: identifique cuáles son sus gastos fijos y de cuánto dinero dispone realmente luego de que haya cubierto sus necesidades básicas (alimentación, servicios públicos e impuestos), sólo entonces podrá calcular si de verdad es prudente utilizar el crédito para una determinada compra.

10. Ahorre: aunque es verdad que ahorrar en el banco a través de fiducias o Certificados de Depósito a Término (CDT) no es una actividad rentable en términos de los intereses que produce (puesto que son mínimos), sí es algo que le permitirá disponer de liquidez a futuro, lo que hace más improbable que usted se quede sin fondos para retornar los créditos que le aprueben.

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