Un abogado de confianza, la clave para evitar líos legales

Tener a un experto comprometido y presto a ayudarlo a tomar decisiones es sumamente beneficioso para el buen transcurso de su carrera profesional y de su vida personal.

MARTÍN CARVAJAL CHAMORRO

29 de septiembre de 2020 12:00 AM

Es común ver en las series televisivas que un personaje amenace a otro diciendo que “va a vérselas con sus abogados”. Como casi todos los clichés, tiene su origen en una realidad social: bufetes de abogados enteros, organizados para defender a una sola persona o una empresa de una lluvia de demandantes y querellantes. No solo les pagan por hacerlo, están más que dispuestos a cumplir con su trabajo y su dedicación es sincera.

Eso es lo que se llama un “abogado de confianza”, la versión moderna de lo que hasta hace unas décadas se llamaba el “abogado de familia”. Según Marlon Rincón Aljuri, jurisconsulto en derecho procesal, probatorio y público, “son abogados que conocen el proyecto de vida de sus jefes, su actividad productiva y campo profesional. Son la mano derecha de los gerentes, están bien informados sobre sus relaciones productivas e incluso interpersonales, son capaces de poner todo eso conocimiento al servicio de sus clientes”.

Evitar problemas

Las principal bondad de tener un abogado cercano es que este puede llevar a cabo una función preventiva que le ahorra problemas jurídicos y dinero a su cliente. “En Colombia ha hecho mucho tránsito la idea de que los abogados deben ser de orden curativo; es decir, que hagan asesorías antes de que sucedan las cosas”, comenta el licenciado Rincón Aljuri. (Puede leer: ¿Para qué sirve un consultorio jurídico? Tenga en cuenta esta información)

Él explica que “se trata de resolver preguntas del estilo de ‘¿puedo firmar eso? ¿me analiza estos papeles? ¿me da el visto bueno de esta compraventa?’. Eso previene muchos conflictos entre los particulares. Si más ciudadanos consultaran a los abogados de esa manera, también contribuirían a descongestionar los despachos judiciales. Infortunadamente, lo que ocurre es que muchos hacen las cosas sin asesorarse y contratan un bufete cuando ya están metidos en un lío, esperando que les solucionen todo. Se les olvida que los abogados no son magos”. (Más información: Cinco delitos que usted puede estar cometiendo sin saberlo)

¿Cómo conseguir uno?

En algunos casos, el abogado de confianza es un conocido o amigo suyo que le prestará sus servicios porque le conoce de antemano y sabe que le puede ayudar de verdad. En otros, será alguien a quien usted le encargue sus asuntos legales después de buscarlo para un proceso y comprobar su experticia en repetidas ocasiones. Si desea contar con su ayuda de manera permanente, entonces será importante que formalice su vínculo a través de un contrato propiamente dicho.

“Hay libertad para convenir entre el cliente y el abogado la forma para pagar los honorarios. No es necesario pagar a través de abonos mensuales para mantenerlo a su disposición, pero es una de las maneras que se puede pactar para acordar un precio. También se acostumbra cancelar el pago total del precio al momento de celebrar el contrato o abonarlo en dos cuotas”, explica Edward Osorio Osorio, abogado penalista. Si el licenciado lo permite, hasta podrían hacerle descuentos especiales o exenciones (los llamados “casos pro bono”).

Como se explicó más arriba, usted podrá tener cuantos abogados a su servicio como quiera siempre y cuando pueda pagarlos. Entre más diversas sean sus especialidades y más expertos y afines sean a sus intereses profesionales, mejor. Osorio Osorio agrega que otra buena opción es “contratar a un solo abogado que cuente con un equipo de jurisconsultos en su firma”.