Así afecta la pérdida de la biodiversidad a las drogas contra el cáncer

La mayoría de los medicamentos se hacen a partir de plantas y otros organismos. Nuestra salud está íntimamente ligada a la biodiversidad del planeta.

Antes de que los científicos lograran aislar los componentes activos de muchos futuros medicamentos durante los siglos XIX y XX y de que la industria farmacéutica llegara a ser el gigante que es hoy día, los seres humanos tenían una larga trayectoria utilizando hongos y plantas para fines medicinales.

Dependemos de estos seres para mantenernos vivos en más de un sentido, pero hoy día el balance que permite esa relación podría peligrar y acabar con la disponibilidad de una gran cantidad de drogas, ungüentos, sueros y demás. Le puede interesar: Crean en Colombia una píldora para tratar el COVID a base de plantas.

Menos biodiversidad, menos salud

De acuerdo con cifras de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN por sus siglas en inglés), se estima que hay 723 plantas y 6 hongos con usos medicinales amenazados, de los cuales algunos ya están en vía de extinción. Esa lista incluye ejemplares como el cortejo (Catharanthus roseus), que contiene vinblastina y tiene propiedades anticancerígenas o el tejo chino (Taxus chinensis), que se utiliza en la fabricación del fármaco taxol, otro anticancerígeno.

Igual de significativa es lo que esta pérdida significa para el desarrollo de futuros medicamentos. Según un estudio publicado en el 2020 por el Royal Science Garden de Kew (Inglaterra), el 65% de las drogas de molécula pequeña aprobadas contra el cáncer entre 1981 y el 2019 fueron extraídas de hongos o basadas en productos de origen natural.

Además, aunque ya poco se utilicen algunas sustancias porque existen reemplazos sintéticos, como es el caso de la penicilina que se obtiene del hongo Penicillium notatum, es innegable que ello no habría sido posible si individuos como Alexander Fleming no hubieran identificado estas sustancias en las plantas y hongos de nuestro medio.

Así como en el caso de muchas otros organismos criados para el consumo humano, las principales causas de esta pérdida son la sobreexplotación, la pérdida del hábitat por la expansión de la frontera agrícola y la degradación de las condiciones de los ecosistemas que permiten su desarrollo. Le puede interesar: 8 consejos para usar hierbas “medicinales” de forma segura.

723 plantas y 6 hongos
medicinales están amenazados según la UICN.

Algunos ejemplos

Para tener el panorama más claro sobre lo importante que son las plantas y los hongos para los médicos y la industria farmacéutica, le mostramos los siguientes ejemplos:

• Amapola (Papaver somniferum): a partir de ella se hacen la morfina (analgésico), la codeína (analgésico y sedante), la papaverina (vasodilatador y relajador del músculo liso) y noscapina (antitusivo).

• Consuelda (familia Symphytum): sirve para hacer lociones antiacné y de protección solar.

• Género de las Polyalthia: de ellas se extrae el benzoato de bencilo, un principio activo contra las afecciones de la piel.

• Abedul pubescente (Betula alba): fuente de ácido betúlico, útil contra ciertos tipos de cáncer.

• Alcanforero (Cinnamomum camphora): como su nombre lo dice, el origen del alcanfor, un antipruriginoso (sustancia que calma la rasquiña) con propiedades antisépticas.

• Crocus de otoño (Colchicum autumnale): de él se extra la colchicina, que se sirve para tratar enfermedades reumatoides como la gota y la enfermedad de Behçet.

• Género Mucuna: de ellas se saca la levodopa o L-DOPA, que es para tratar el Parkinson.

• Dedalera (Digitalis purpurea) y Dedalera griega (Digitalis lanata): plantas altamente tóxicas, pero fuentes de cardiotónicos (medicamentos para mejorar la actividad cardíaca) por excelencia, particularmente de digitalina y digoxina.

• Jaborandi (Pilocarpus jaborandi): fuente de pilocarpina, un parasimpaticomimético (que activa el sistema nervioso parasimpático) que sirve para el tratamiento del glaucoma y la xerostomía (resequedad en la boca).

• Leño colubrino (Rauvolfia serpentina): de él se extrae la reserpina, que se utiliza principalmente como tranquilizante.

• Champiñón ostra (Pleurotus ostreatus) y Aspergillus terreus: a partir de estos hongos se hace la lovastatina, un fármaco para controlar el colesterol.

• Hongo Tolypocladium inflatum: el hongo en que se descubrió la ciclosporina, un inmunosupresor.

• Hongo Fusidium coccineum: del cual se deriva el ácido fusídico, una crema antibiótica mejor conocida como Fucidin.

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