Edición verde


Economías circular y naranja: una dupla con mucho potencial

Estas dos alternativas a la forma tradicional de producir contribuyen a mejorar las condiciones del medioambiente, además de aportar al progreso social.

TANIA FLÓREZ DECHAMPS

03 de marzo de 2021 12:00 AM

Las estrategias para encaminar a la sociedad hacia un modelo de producción sostenible deben estar articuladas, engranadas y apoyadas una sobre la otra para generar la sinergia que le quite protagonismo a la dinámica de fabricar – usar – desechar.

Los conceptos de economía naranja y economía circular se han popularizado hace ya varios años y aunque aparentemente no tiene una estrecha relación, comparten un gran pilar: son alternativas al modelo industrial tradicional.

La economía circular se basa en cerrar el ciclo de producción y convertir aquello que por decenas de años se ha categorizado como desecho en material aprovechable, para elaborar nuevos productos. Por otra parte, la economía naranja o creativa “se define como el grupo de actividades a través de las cuales las ideas se transforman en bienes y servicios culturales y creativos, cuyo valor está o podría estar protegido por derechos de propiedad intelectual”, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Pero ¿cuál es el punto de encuentro entre ambas? Se debe aprovechar el nacimiento de la economía naranja para guiarla hacia los principios de desarrollo sostenible que propone la economía circular. “Cuando generamos economía naranja de forma eficiente y efectiva, naturalmente debe ir acompañada de la economía circular (diseños de productos sostenibles y consumo responsable), gestionar los residuos y volverlos a incorporar en una nueva vida útil (reciclabilidad) convirtiendo a los actores en emprendedores sostenibles”, explica el ambientalista George Salgado.

Añade que los nuevos modelos económicos que surjan deben apuntar sí o sí a la aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para reducir los estándares de pobreza y desigualdad.

“Esto es imposible de lograr si no hay cambios estructurales que conlleven a la recirculación de bienes y servicios, marcas con alto valor social, cultura de consumo sostenible, reciclabilidad, inversión en educación para la innovación, banca ética, seguridad y soberanía alimentaria”.

En conclusión, no puede existir una verdadera economía naranja que no esté apoyada en la economía circular.

El avance en Colombia

A pesar de que a Colombia le hace falta mucho camino por recorrer en cuanto a economía naranja y circular, en años recientes han aumentado las iniciativas a favor del desarrollo sostenible y el Gobierno demuestra voluntad política con la creación de políticas públicas que las fomentan, como la Estrategia Nacional de Economía Nacional y el apoyo a los negocios verdes con beneficios como incentivos tributarios.

En el Foro Mundial de Artes, Cultura, Creatividad & Tecnología, que se realizó de manera virtual en noviembre pasado, el presidente Iván Duque destacó que su estrategia es conectar la economía naranja con el medioambiente para crear ciudades biodiversas y que sirvan como puntales para la reactivación económica, en un escenario pospandemia (Le puede interesar: El proyecto de economía naranja que busca favorecer a los bolivarenses).

“Colombia es el país más competitivo de América Latina y el Caribe para el desarrollo de las industrias culturales y creativas (...) este ha sido el año más duro para la economía naranja y la cultura pero es un momento de reinvención y resiliencia. Cuando se suman los creadores culturales con la tecnología y el emprendimiento, podemos potenciar la cultura como un verdadero motor de desarrollo”, destacó el presidente Duque en la apertura del foro (Puede leer: ¿Qué tan verde está nuestra economía naranja?).

Acciones locales

Richard Florida, experto en competitividad económica, innovación cultural y tecnológica quien fue invitado al Foro Mundial de Artes, Cultura, Creatividad & Tecnología, reconoció el esfuerzo del Estado para fomentar la economía naranja y el desarrollo sostenible.

“He estudiado, país tras país, ciudad tras ciudad, pero ninguno de los países que conozco está haciendo lo que se está haciendo en Colombia (...) las acciones se pueden desarrollar a nivel local, en la comunidad, en el barrio, desarrollando la capacidad local, porque Bogotá, Cartagena, Medellín, Cali, Barranquilla son distintas. Tienen que estar localizadas (las iniciativas) para tener un desarrollo sostenible, creativo. Este es el centro de un nuevo modelo, de un gran reinicio de construir algo que sea mejor”, puntualizó el experto.

Los negocios verdes y la industria tradicional

Idealmente, todas la empresas serían capaces de implementar la economía circular, de gestionar sus procesos de producción hacia el aprovechamiento, creación y uso de materiales menos dañinos con el medioambiente, pero mientras esto ocurre, los negocios o emprendimientos verdes, pueden apoyar a la industria tradicional.

“Es indispensable e imperativo que los modelos de negocios verdes sostenibles sean las bases de

operación de empresas que aún están por fuera de esta tendencia, para así generar acciones indispensables como: responsabilidad socioambiental, medición de impactos ambientales, materias primas con trazabilidad, compras locales y regionales y producción orgánica”, indica George Salgado.