EPA asegura que la contaminación del aire en Cartagena no es significativa

22 de abril de 2019 12:00 AM

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Es poco probable que Cartagena llegue al mismo grado de contaminación atmosférica de las regiones montañosas del país. Esto, según Jader Osuna Navarro, ingeniero ambiental y miembro del Proyecto de Vigilancia de la Calidad del Aire del Establecimiento Público Ambiental (EPA).

La Resolución 2254 de 2017 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible estipula que los niveles permisibles de material particulado menor a 2,5 micras (PM2,5) corresponden a un promedio máximo de 25 micras por metro cúbico de aire al año, mientras que el de material particulado de diez micras (PM10) debe permanecer en 50. En un plazo de 24 horas, los límites máximos establecidos están en 37 y 75 micras, respectivamente.

Para verificar si Cartagena cumple con estos estándares, el EPA cuenta con seis estaciones equipadas con monitores de calidad del aire. Tres de estos son automáticos y están ubicados en la Base Naval, la Zona Franca y La Candelaria. Los demás son semiautomáticos y se encuentran en La Bocana, Cardique y la estación de policía de la Virgen y Turística, en el barrio Olaya. Estos monitores miden la concentración de PM2,5, PM10 y ozono, otro material nocivo para el ambiente y la salud.

En el informe del 2018 entregado al Concejo Distrital de Cartagena, todos los equipos registraron valores dentro del rango de lo sano, con dos excepciones. La estación de monitoreo de la Zona Franca registró una concentración anual promedio elevada de PM10 (79,5), aunque, según Osuna, el Índice de Calidad del Aire (ICA) del sector continúa siendo aceptable.

La otra cifra anormal provino de la estación Base Naval, que registró un valor de 35,1 para la concentración de PM2,5. Este valor se explica en la alta presencia de salitre por la cercanía del mar, lo que ha motivado al EPA a considerar el traslado de esta a El Laguito.

¿QUÉ OCURRE EN EL INTERIOR DEL PAÍS?

Durante el primer trimestre de 2019, la contaminación del aire afectó gravemente a Medellín y Bogotá. En Medellín, se registraron alertas rojas (contaminación dañina para la salud) en siete de las 19 estaciones de monitoreo durante el mes de marzo, mientras que varias zonas hacia el suroeste de Bogotá registraron alertas naranja (contaminación dañina para grupos sensibles) y toda la ciudad se declaró en alerta amarilla (calidad del aire aceptable).

Ambas ciudades implementaron medidas más estrictas de pico y placa, tanto para carros como para motos. Además de eso, en Medellín se suspendieron todas las actividades al aire libre durante el día 17 de marzo y se dio el cierre preventivo del aeropuerto Olaya Herrera durante cinco horas.

Estas emergencias no son nuevas; para el caso de la capital antioqueña, se han presentado desde el 2016 y usualmente en las mismas temporadas: comienzos (febrero-abril) y fines (octubre-noviembre) de año. En el 2018, la ciudad de la eterna primavera se ubicó entre las de mayor concentración de PM2,5 en el país, el cual es uno de los contaminantes más dañinos para la salud humana. Bogotá, entre tanto, registró los niveles más elevados de PM10, que, a pesar de no ser tan peligroso, no deja de representar un riesgo.

LO QUE FAVORECE A CARTAGENA

En contraste con este panorama, Cartagena está ubicada en una zona costera y en un territorio plano, lo que permite la circulación del aire e impide que las partículas se acumulen. Además de eso, según el ingeniero Jader Osuna, las características del parque automotor y de las zonas industriales tampoco dan pie para que la situación se agrave. En cuanto a las medidas que el EPA ha tomado para seguir evaluando la calidad del aire en Cartagena, Osuna recalcó que "la idea es ampliar el sistema para darle a la ciudadanía una información más confiable y contundente sobre la calidad del aire que respiran".

A futuro, se hará necesario conseguir equipos completamente automáticos y que monitoreen otras sustancias contaminantes como el monóxido de carbono y el dióxido de azufre. Con relación al parque automotor de la ciudad, el funcionario señala que el EPA solo es un órgano consultor de la autoridad de tránsito y que no tiene autoridad para imponer sanciones o retener vehículos que incumplan con las medidas ambientales.

Factores determinantes
Son muchos los factores que contribuyen a que la contaminación en las zonas del interior del país sea tan alta. En primer lugar, ciudades como Medellín y Bogotá están en territorio montañoso, lo que dificulta la circulación del aire y tiende a provocar que las partículas contaminantes se acumulen. Además de eso, la nubosidad en el caso del valle de Aburrá tiende a ser alta, lo cual dificulta aún más la dispersión de los contaminantes. Del lado de los factores humanos, Bogotá y Medellín poseen un parque automotor bastante elevado, lo es peligroso cuando se considera que una gran cantidad de dichos vehículos todavía funciona con diesel, cuya combustión es una de las principales fuentes de PM2,5. Esto, sumado a las actividades del sector industrial y la entrada de residuos provocados por incendios forestales en otros puntos del país, significan que la problemática de estas ciudades no terminará mientras no se encuentren formas de optimizar el parque automotor y reducir la cantidad de contaminantes que la industria libera anualmente.

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