Educación


Estudiar en casa, más allá de una necesidad

En esta época de pandemia muchos nos hemos visto obligados a trasladar las aulas de clase a la sala de nuestras casas. Pero, ¿qué pasa con quienes quieren hacer de esto algo permanente?

MANUEL FERNANDO HERRERA FIGUEROA

13 de octubre de 2020 12:00 AM

El año 2020 pasará a la historia como un período en el que los seres humanos debimos adaptarnos a una nueva normalidad de manera brusca y sin previo aviso. La llegada de una mortal pandemia, que sigue vigente y por ahora sin fecha clara para su erradicación, nos forzó a encerrarnos y a distanciarnos socialmente, lo que sin duda tomó por sorpresa a maestros y estudiantes, de todos los niveles, quienes se vieron obligados a aprender nuevas estrategias y métodos de estudio mientras intentan continuar su proceso “normal” de aprendizaje. (Le puede interesar: Clases virtuales, un nuevo reto en casa)

Es difícil pensar que una actividad que considerábamos solo podía realizarse en un aula de clases física, rodeado de más estudiantes, no solo sea posible desarrollar en casa, sino que además se convierta en una opción más que factible para educarnos en los conocimientos básicos del sistema escolar e incluso para recibir la preparación adecuada que se necesita para desempeñarse en varios oficios o actividades profesionales.

Pero si bien la crisis sanitaria y económica causada por el COVID-19 ha impulsado tanto el estudio en casa como la alternancia entre la modalidad presencial y la virtual, demostrando que con esfuerzo y capacidad de adaptación se pueden obtener buenos resultados académicos, también vale la pena destacar cómo algunas personas han aprovechado esta coyuntura para dar un paso adicional en todo lo relacionado con el estudio en casa o “homeschooling” y se han atrevido a convertir sus casas en salones de clase para brindarle a sus hijos una educación que consideran más apropiada que la que reciben en colegios o escuelas tradicionales. (Puede leer: ¿Qué carajos es el homeschooling?)

Hablamos con una madre de familia que, junto a su pareja, tomaron la decisión de educar a sus hijos en casa, no solo como una medida para aliviar la difícil situación financiera que nos ha golpeado a todos, sino con una convicción de sentir que es la elección correcta y la mejor alternativa para los niños.

La historia

Juliana Bedoya, una bogotana radicada hace más de 6 años en Cartagena, venía buscando opciones para que sus hijos crecieran y desarrollaran todo su potencial y talento. La llegada de la pandemia, que obligó a las instituciones educativas a cerrar sus puertas y trasladar sus procesos académicos a un escenario virtual, le permitió a esta mamá descubrir que, a pesar del esfuerzo que hacían el colegio y sus maestros, tanto el nivel de atención de los niños, como la capacidad de los profesores para poder transmitir efectivamente su conocimiento, se volvían cada día más incompatibles. Gracias a una serie de textos existentes sobre el tema, como a su experiencia como docente universitaria, Juliana optó por ofrecerle a sus hijos una experiencia de educación en casa y ya completa 3 meses en un proceso que avanza positivamente.

¿Por qué toman la decisión?

“Por una lado fue el aspecto económico que nos ha afectado con todo el tema de la pandemia. Esto nos llevó a plantearnos la opción de tener a los niños en “homeschooling” por un par de meses mientras pasaba la situación, lo cual terminamos de decidir al ver que ellos no disfrutaban de las clases a través de un computador y al sentir que no avanzaban adecuadamente, sin querer decir que la culpa fuera del colegio o los maestros, sino de la situación que nos tomó por sorpresa y sin estar preparados para la educación virtual. En el caso particular de nuestros hijos, fue muy complicado que se acostumbraran a estar frente al computador, a la vez que se generaba un conflicto constante que se reflejaba en la falta de motivación y de atención de los niños, por lo que al ver que ellos no estaban sacándole provecho a estas clases ni disfrutando de ellas decidimos tomar la decisión de educarlos en casa”.

No es una idea nueva

La idea del “homeschooling” no era nueva para Juliana ni para su esposo. Antes de la pandemia, habían considerado la opción pero no se habían atrevido a poner el plan en marcha. “Esto no es algo que puedan hacer todas las familias. Uno debe tener esa curiosidad y esa entrega, por así decirlo, para brindarle a los niños muchas horas de su día y saber que uno tiene que estar muy concentrado en lo que están aprendiendo y siendo consciente de que será lo que uno les enseñe”. Ella resalta que hoy en día “existen muchas herramientas y plataformas educativas para educar en casa, las cuales cuentan con buenas fuentes de información, guías, videos, bibliotecas virtuales, entre otros, que brindan posibilidades infinitas para que el proceso de aprendizaje sea completo y entretenido, solo es necesario hacer el esfuerzo de investigar”. Para su caso particular, Juliana explica que sus hijos “están cursando transición y segundo de primaria, y dentro de lo que hemos hecho para que todos nos adaptemos a este nuevo sistema es estar atentos a las cosas por las que ellos demuestran mayor curiosidad, así como a esos temas que por su edad deberían estar aprendiendo según el currículo del Ministerio de Educación y que nosotros consideramos les pueden ser de utilidad”.

Aspecto legal

Aunque en Colombia el “homeschooling” no está reglamentado, tampoco es ilegal practicarlo. “Existe un vacío en la reglamentación, y lo único que se puede explicar a través de la ley vigente, privilegiando los derechos del niño y la Constitución, es que los niños tienen derecho a la educación y sus padres tienen derecho a escoger el modo en el que mejor consideran deben educar a sus hijos, y entre las posibilidades se encuentra la educación en casa”, nos explica Juliana.

Legalmente, si una familia decide optar por la enseñanza en el hogar y no enviar a sus hijos a que tomen clases en un colegio tradicional, al momento de evaluar las capacidades de los estudiantes existen dos opciones:

1. Año a año los padres pueden ir a cualquier colegio para solicitar un examen de nivelación, el cual es similar a los tests de admisión como los que se hacen para saber a qué curso ingresan los niños. El costo de estas pruebas varía de acuerdo con la institución donde se presenten.

2. De acuerdo con la ley colombiana, para que cualquier persona, mayor de 18 años, se gradúe como bachiller, el único requisito es haber presentado la prueba Saber 11° y un examen de validación.

“Legalmente no hay nada que impida que una familia decida educar a sus hijos en casa”, señala Juliana mientras invita a investigar sobre los diferentes niveles de “homeschooling” y a que se estudie sobre el tema, a que estemos actualizados sobre los currículos de estudio y las técnicas de enseñanza para poder ofrecerles a nuestros hijos la mejor educación posible.

Ya sea en un colegio tradicional o a través de la educación en casa, lo más importante es que padres e hijos naveguen en la misma dirección y entiendan que lo fundamental es que los niños puedan aplicar en sus vidas lo que aprenden y, con un sistema planificado y mucha disciplina (por igual para niños y adultos), les permitan adquirir las herramientas para desarrollar todas sus capacidades y alcanzar todas sus metas, siempre priorizando que sean buenos seres humanos.