Empresas cruelty free avanzan más allá de las inversiones en RSE

Diversos sellos avalan las prácticas éticas en la producción, acordes con el contexto global. En Colombia ya se legisló contra la crueldad animal.

TANIA FLÓREZ DECHAMPS

29 de septiembre de 2021 12:00 AM

En nombre de nuestro bienestar y desarrollo, los humanos hemos dispuesto de los recursos del planeta sin medida, incluso explotando las vidas de otros seres vivos, como los animales que se usan para hacer pruebas de laboratorio en las industrias farmacológica, cosmética, de productos de consumo y de limpieza para el hogar.

Forzados a inhalar gases tóxicos, a ingerir pesticidas y a soportar químicos corrosivos en sus pieles y ojos, son alrededor de 115 millones de animales que se explotan al año en todo el mundo para experimentar. A causa de esto, tienen una muerte lenta y sufrida tras padecer ceguera y envenenamiento.

“Muchas de esas pruebas no son ni siquiera requeridas por ley, y frecuentemente producen resultados inexactos o erróneos; incluso si un producto hace daño a los animales, lo pueden vender”, indica una publicación de la organización animalista PETA.

La mayoría de los animales con los que se experimentan son conejos, ratas y ratones pues “con estos compartimos el 95% de los genes, por lo que son clave para el estudio de la genética y también del sistema nervioso”, explica Open Mind BBVA. En menor proporción, las aves y los primates también son usados en laboratorios.

Aunque hay políticas internacionales para la protección animal, las especies escogidas para experimentar no están incluidas (porque no están en riesgo de extinción), por lo que restringir la explotación animal es responsabilidad de los órganos legislativos de cada país. Le puede interesar: Estudian vedar cosméticos ensayados en animales.

Un compromiso ético

En medio de las alertas encendidas por líderes de todo el mundo sobre la necesidad apremiante de cambiar los modelos de producción hacia alternativas más sostenibles, incluyendo prácticas responsables con nuestro entorno, evitar la crueldad animal es un compromiso ético que deben asumir las empresas y que cada vez más ciudadanos exigen.

Por lo anterior, varias organización sin ánimo de lucro certifican aquellos productos o empresas cruelty free (libres de crueldad animal). Inicialmente, esto era un modo de informar a los consumidores, pero con el paso de los años se ha convertido en un distintivo de buenas prácticas de producción.

115
millones de animales se explotan al año en todo el mundo para experimentar.

Leaping Bunny, Choose Cruelty Free (CCF) y PETA son los tres logos que certifican a las empresas libres de crueldad animal más reconocidos a nivel internacional y entre los estándares para obtenerlos, las marcas deben demostrar, anualmente, que ni ellos ni sus proveedores incluyen animales en sus pruebas para ningún producto, fórmula o ingrediente.

“Si se encuentra que una formulación, ingrediente o producto no cumple con el estándar, la compañía lo reemplazará con una alternativa que cumpla con los criterios o lo eliminará de su gama de productos”, dice la guía de estándares que Leaping Bunny que aplica para las marcas en Estados Unidos y Canadá.

A pesar de que los experimentos en animales son una clara muestra de explotación, la comunidad científica ha manifestado que las alternativas a las pruebas en animales, como las simulaciones, los cultivos celulares y la piel humana artificial, no son eficaces o aplicables para todas las industrias (especialmente la de fármacos) y representan un riesgo en el desarrollo de productos para los humanos.

Colombia es el primer país suramericano que prohíbe experimentar con animales.

Colombia, el primero en Suramérica

Desde agosto del año pasado, con la Ley 2047, el Estado colombiano prohibió la experimentación en animales así como la importación y comercialización de marcas que hagan pruebas con estos, para desarrollar sus ingredientes o combinaciones de ellos.

La norma con la que Colombia se convirtió en el primer país suramericano en legislar contra la crueldad animal además estipula sanciones monetarias, que serán impuestas por el Invima y que estarán entre 133 a 50 mil salarios mínimos legales mensuales vigentes.

Con el fin de conceder a la industria cosmética un período de transición en el que adapten sus fórmulas e ingredientes para evitar el uso de animales en las pruebas, la ley comenzará a regir en 2024. El Gobierno se comprometió a entregar becas de financiación para el fortalecimiento de las capacidades de los laboratorios e instituciones de investigación nacionales que buscan crear modelos alternativo a las pruebas con animales. Puede leer: ¿Cómo le va a Cartagena en protección y bienestar animal?

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