¿Antes o después de la cirugía? Entérese del uso adecuado de los antibióticos quirúrgicos

28 de abril de 2019 12:00 AM
¿Antes o después de la cirugía? Entérese del uso adecuado de los antibióticos quirúrgicos
Previo a cierto a cirugías se administra antibióticos vía intravenosa para realizar la profilaxis. //123RF.

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No nos damos cuenta, pero las bacterias están presentes en todos lados: los cuerpos sanos y los hospitales no son la excepción. El ser humano tiene bacterias a lo largo de la piel y tractos gastrointestinal, urinario y respiratorio. La mayoría de estas son inocuas o incluso beneficiosas, de manera que matarlas tiende a ser contraproducente.

En cuanto a las bacterias más nocivas, nuestra piel nos protege de la mayoría y no tiene los nutrientes que ellas necesitan para sobrevivir, pero cuando estas logran entrar a través de una herida o de nuestra boca, la historia cambia: si no tratamos y aislamos el área, según sea el caso, entonces el riesgo de una infección es alto. En el caso de las cirugías, donde puede llegar a ser necesario mantener heridas abiertas durante horas, las medidas preventivas son más drásticas.

Limpiar el cuerpo

Además de esterilizar toda el área operatoria, se debe realizar una profilaxis para minimizar la presencia de agentes infecciosos en el paciente. Según la ‘Guía de Profilaxis Antibiótica Quirúrgica’ de la Sociedad Argentina de Infectología, este proceso busca ‘prevenir la posible aparición de infección a nivel del sitio quirúrgico, mediante concentraciones antibióticas en sangre que eviten la proliferación y diseminación bacteriana a partir de la puerta de entrada que representa la herida quirúrgica’.

Para realizar la profilaxis, se administra un antibiótico determinado antes de comenzar la cirugía. Usualmente, dos gramos de cefazolina por vía intravenosa (la dosis puede variar según el peso del paciente), 30 minutos antes de hacer una incisión, con refuerzos cada cierto tiempo, según los protocolos.

El tipo de medicamentos y las cantidades varían según el área operada y la historia clínica del paciente: si es alérgico al antibiótico, diabético, fumador, tiene más de 60 años, está sometido a diálisis, padece de cáncer, entre otros. Otra indicación importante y frecuente es diagnosticar la presencia de estafilococos áureos meticilino-resistentes (los más difíciles de tratar), particularmente en cirugías como las cardiovasculares y ortopédicas con colocación de prótesis.

Para este diagnóstico, se recoge una muestra de las mucosas nasales del paciente con un isopo: si los exámenes dan resultados positivos, entonces, además del antibiótico profiláctico se administrará una dosis equivalente de vancomicina. En caso de que no se haya hecho el isopado y la vancomicina esté indicada para el tipo de cirugía, lo preferible será administrarla de todos modos: es mejor prevenir que lamentar.

Importancia

Siempre que se administren las dosis correctas en los tiempos correctos, el riesgo de infección disminuirá significativamente. Además, se minimizará el riesgo de propagación de enfermedades nosocomiales; es decir, aquellas asociadas a la prestación de servicios de salud, usualmente por proximidad entre pacientes o por fallos en los protocolos de higiene. No hacer una profilaxis adecuada, o no hacerlo en lo absoluto cuando es necesaria, representa riesgos significativos.

Según la ‘Guía para la prevención de la infección del sitio operatorio (ISO)’ de la Asociación Colombiana de Cirugía y el Comité de Infecciones, ‘la infección del sitio operatorio es la segunda causa de infección nosocomial más frecuentemente reportada. Los pacientes que desarrollan ISO tienen mayor probabilidad de morir, 60% más de ser admitidos en una unidad de cuidado intensivo y cinco veces de ser rehospitalizados”. Además, “la estadía se aumenta en diez días en promedio y los costos aumentan significativamente’.

Contraindicaciones y precauciones

Según Karina Araújo Orozco, especialista en Medicina Interna e Infectología de la Universidad de Buenos Aires, también es vital recordar que, a pesar de lo que pueda parecer, la profilaxis no siempre es necesaria o está recomendada. “Hay una lista de cirugías que no requieren de profilaxis porque tienen muy bajo riesgo de que el paciente desarrolle una infección”, afirmó.

La ‘Guía para la prevención de la infección del sitio operatorio (ISO)’ lista al menos siete tipos de cirugías donde no es recomendado realizar una profilaxis, como es el caso de los procedimientos ortopédicos que no requieren prótesis o las cirugías estéticas faciales. En estos casos, lo que se hace no es la limpieza total que implica la profilaxis, sino que se aplican antibióticos locales cuando sea necesario.

La doctora Araújo también recalcó que la mayoría de las veces no se requerirán antibióticos pasadas las 24 horas luego de la operación: “Después de la operación, se supone que el equipo de salud no debería prescribir antibióticos, salvo en casos puntuales. Es uno de los problemas más grandes que tenemos en la comunidad: se siguen indicando antibióticos post-operatorios que no se requieren”.

Hacer esto puede representar problemas graves para el paciente porque se incurre en el riesgo de generar resistencia bacteriana. Además, según la doctora, la situación es tan común que se ha convertido en la “principal fuente del gasto de antibióticos dentro de los hospitales”.

No aplica para todas las cirugías

Según la doctora Karina Araújo Orozco, especialista en Medicina Interna e Infectología de la Universidad de Buenos Aires, también es vital recordar que, a pesar de lo que pueda parecer, la profilaxis no siempre es necesaria o está recomendada. “Hay una lista de cirugías que no requieren de profilaxis porque tienen muy bajo riesgo de que el paciente desarrolle una infección”, afirmó.

La ‘Guía para la prevención de la infección del sitio operatorio (ISO)’ lista al menos siete tipos de cirugías donde no es recomendado realizar una profilaxis, como es el caso de los procedimientos ortopédicos que no requieren prótesis o las cirugías estéticas faciales. En estos casos, lo que se hace no es la limpieza total que implica la profilaxis, sino que se aplican antibióticos locales cuando sea necesario.

La doctora Araújo también recalcó que la mayoría de las veces no se requerirán antibióticos pasadas las 24 horas luego de la operación: “Después de la operación, se supone que el equipo de salud no debería prescribir antibióticos, salvo en casos puntuales. Es uno de los problemas más grandes que tenemos en la comunidad: se siguen indicando antibióticos post-operatorios que no se requieren”.

Hacer esto puede representar problemas graves para el paciente porque se incurre en el riesgo de generar resistencia bacteriana. Además, según la doctora, la situación es tan común que se ha convertido en la “principal fuente del gasto de antibióticos dentro de los hospitales”.

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