¿Existen las dietas milagrosas para bajar de peso? Esto responde un experto

24 de noviembre de 2018 08:18 PM
¿Existen las dietas milagrosas para bajar de peso? Esto responde un experto
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Solo hay que buscar en Google “dietas para adelgazar” para encontrar una oferta de casi 30 millones de sitios web que prometen, en mayor o menor medida, una reducción significativa en poco tiempo. La verdad es que la mayoría de estas dietas, que aseguran cumplir objetivos imposibles con tiempos irreales, ponen en riesgo la salud de las personas que deciden ponerlas en práctica.

“No hay dietas milagrosas para perder peso de forma rápida”, explica Benjamín Francisco Ramírez Forero, uno de los médicos nutriólogos más importantes del país. Según dice “estos tratamientos, sin fundamento científico, les ofrecen a las personas un protocolo de deshidratación en el cual pierden agua y semejan procesos utilizados por deportistas para poder cumplir con un peso determinado”.

Un ejemplo de esto son los fisicoculturistas que se ciñen a dietas diuréticas que eliminan el agua y los electrolitos del organismo, permitiéndoles, de manera temporal, reducir su peso corporal y destacar la definición de sus músculos.

Aprovechándose de estas prácticas, que deberían ser para uso exclusivo de estos deportistas, distintas compañías ofrecen abiertamente ‘recetas mágicas’ con las que en muy poco tiempo se pueden perder varios kilos, marcar el cuerpo y obtener figuras musculosas y estilizadas. Esto, aunque puede sonar bien, en realidad se debe a un avanzado estado de deshidratación que hace que la piel se adhiera al músculo, haciendo más notoria la definición del sistema muscular.

Según el doctor Ramírez, lo que hacen a través de estas prácticas es ofrecerles a las personas dietas con una ingesta muy baja de calorías, no más de 500 por día, y les entregan unos medicamentos que cumplen con el objetivo de deshidratar y controlar el azúcar. ¿Es seguro ofrecerle esto a una persona del común? “Por supuesto que no”, contesta el especialista, quien a la vez explica que esta no es una modalidad que se deba practicar por periodos largos de tiempo y por ende no se debe trasladar a la población general, la cual no tiene ni los hábitos ni la capacidad física necesaria para tolerar estos tratamientos. “En un alto número, terminan en los servicios de urgencias con sus organismos descompensados”, informa.

¿Qué hay que hacer?

“No existe ninguna dieta que pueda garantizar que se va a perder un determinado número de kilos en una cantidad definida de días”, afirma este experto nutriólogo al hacer referencia a estas prácticas. Por esta misma razón, tampoco es posible determinar una cantidad específica de pérdida de grasa o tejido adiposo sin que esta haga parte de un tratamiento constante y monitoreado por especialistas en nutrición, quienes elaboran una dieta apropiada de acuerdo con las necesidades de cada paciente y que no se limita solamente a restringir calorías.

Más allá de una reducción habitual en una persona con sobrepeso, la cual asiste regularmente a controles con los especialistas en nutrición, un adulto promedio puede perder aproximadamente un kilo de grasa por semana, siempre y cuando maneje una dieta idónea a través de una alimentación controlada acorde con su fisionomía y metabolismo.

“Para que esta dieta sea efectiva se debe hacer una adecuación controlada de los macronutrientes, es decir, de las proteínas, las grasas y de los carbohidratos que va a consumir en un periodo determinado de tiempo, el cual es generalmente de un mes para que se puedan empezar a ver los resultados de un kilo perdido por semana. Esto no es una dieta milagrosa, es simplemente un control o restricción energética dependiendo del historial médico de la persona”, agrega Ramírez.

Usualmente se recomienda asistir a citas con profesionales titulados que recomienden cambios de hábitos y analicen cada caso de manera particular, sin embargo, hay lugares que reparten dietas sin analizar la historia clínica del paciente y sus antecedentes médicos, generando muchas dudas. Hay que tener cuidado con estos sitios.

Son muchas las personas en el mundo, incluidas varias celebridades, las que han puesto en riesgo sus cuerpos y su calidad de vida por intentar seguir dietas no aptas para sus tipos de metabolismo y las condiciones únicas de su organismo. El alto grado de deshidratación al cual se someten genera cambios bruscos en el componente hídrico del cuerpo y su parte electrolítica, lo que incluso afecta la presión cardiaca, la cual puede caer o subir súbitamente dependiendo del producto que se esté utilizando.

“Incluso se pueden llegar a presentar choques cardiogénicos que pueden llevar a la muerte a una persona si los servicios de emergencia no les prestan ayuda a tiempo. Esta pérdida de peso, pero no de grasa, sino de agua y azucares necesarios para el funcionamiento adecuado del cuerpo, es extremadamente nociva y peligrosa”, finaliza el experto.

Ya lo sabe. Si tiene exceso de kilos y quiere llevar su vida con un peso ideal, lo primero que debe hacer es fijarse en sus hábitos, luego debe acudir a un nutricionista profesional que examine su caso particular e historial médico para, a partir de allí, diseñar una dieta que le permita perder grasa y peso extra de manera segura y responsable sin que le cause un daño permanente a su cuerpo.

Así las cosas, la malas noticia es que no existen las dietas milagrosas para bajar de peso; hay que trabajar con disciplina en ello.

Buena alimentación

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una buena alimentación debe tener las siguientes características y beneficios:

Una dieta saludable ayuda a protegernos de la malnutrición en todas sus formas, así como de las enfermedades no transmisibles, entre ellas la diabetes, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer.

En todo el mundo, las dietas insalubres y la falta de actividad física están entre los principales factores de riesgo para la salud.

Los hábitos alimentarios sanos comienzan en los primeros años de vida; la lactancia materna favorece el crecimiento y mejora el desarrollo cognitivo; además, puede proporcionar beneficios a largo plazo, entre ellos la reducción del riesgo de sobrepeso y obesidad.

La ingesta calórica debe estar equilibrada con el gasto calórico. Para evitar un aumento malsano de peso, las grasas no deberían superar el 30% de la ingesta calórica total.

La ingesta de grasas saturadas debería representar menos del 10% de la ingesta calórica total, y la ingesta de grasas trans, menos del 1%.

Limitar el consumo de azúcar libre a menos del 10% de la ingesta calórica total forma parte de una dieta saludable. Para obtener mayores beneficios se recomienda reducir su consumo a menos del 5% de la ingesta calórica total.

Mantener el consumo de sal por debajo de 5 gramos diarios (equivalentes a menos de 2 g de sodio por día) ayuda a prevenir la hipertensión y reduce el riesgo de cardiopatías y accidente cerebrovascular entre la población adulta.

Los países miembros de la OMS han acordado reducir el consumo de sal entre la población mundial en un 30% para 2025; también acordaron detener el aumento de la diabetes y la obesidad en adultos y adolescentes, así como el sobrepeso infantil de aquí a 2025.

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