Turismo emergente: nuevos destinos en la mira

Hay varios factores que pueden propiciar la actividad turística donde antes no la había. El éxito de este tipo de propuestas dependerá del potencial de la región y de la buena logística.

MARTÍN CARVAJAL CHAMORRO

27 de septiembre de 2019 12:00 AM

Los últimos tres años han sido testigos de un crecimiento significativo en la industria del turismo en Colombia. Entre 2016 y 2018, el número de visitantes pasó de 2.240.665 a 2.709.043, un incremento del 20% y la cifra más alta que se haya registrado. Algunos lugares buscan aprovechar ese “boom” para explotar sus atractivos inexplorados y generar ingresos donde antes no los había. A esto es a lo que se le llama “turismo emergente”.

Según el director de la Corporación de Turismo de Cartagena de Indias (Corpoturismo), Irvin Pérez Muñoz, “existen destinos consolidados en el mercado que gozan de un estatus reconocido con una afluencia importante de visitantes, así como los llamados destinos ‘emergentes’ que todavía no gozan de un reconocimiento mundial”.

Para que eso ocurra, afirma Pérez, es necesario identificar qué productos turísticos puede ofrecer el lugar (playas, bosques, valor cultural o histórico) y “hacerles promoción en los mercados internacionales y en canales especializados, identificando los mayoristas relevantes en esos países emisores. Sin embargo, nada de eso sirve si el destino no tiene seguridad, capacidad de alojamiento y accesibilidad o conectividad”.

Cómo “crear turismo”

Un ejemplo mundialmente conocido de popularización súbita de un destino y su consolidación en un mercado turístico es la bahía de Maya, ubicada en el archipiélago Ko Phi Phi Ley, al sur de Tailandia. Ya era un lugar apetecido por los habitantes de ese país, pero el estreno de la película “La playa” (2000), que se filmó allí y fue protagonizada por Leonardo DiCaprio, disparó la llegada de extranjeros hacia ese lugar.

Este es un claro ejemplo de que hay pocas cosas para promover el desarrollo del turismo como la buena publicidad. En el caso de Colombia, el Gobierno, a través del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y del entonces Ministerio del Posconflicto, aprovechó la firma del Acuerdo de Paz, y el apoyo a este por parte de otros mandatarios, para lanzar campañas como “Seguro te va a encantar”, que estableció una serie de tours para extranjeros y nacionales a través de zonas (en departamentos como Chocó, Guaviare, Meta o Putumayo) que antes eran inaccesibles debido a la presencia de actores armados.

Premios y promociones

A estos avances también se deben sumar otros reconocimientos que el país se ha ganado en materia de turismo y que, para los potenciales visitantes, constituyen un atractivo porque son indicio de la diversificación y de la calidad de la oferta: Mejor Destino Turístico LGBTI (2017), reconocimientos gastronómicos por parte de la revista Time (2018) y campeones en avistamientos de aves durante el Global Big Day (2019).

Por último, Colombia ganó los World Travel Awards (el reconocimiento máximo a la industria turística) en su edición del 2019; Cali, Bogotá y Cartagena recibieron distinciones especiales en esa misma ceremonia.

Conociendo la naturaleza

Una de las principales tendencias que se ha desarrollado a partir de esta situación es el turismo ecológico. Colombia es uno de los países denominados como “megadiversos” y posee “alrededor de 50.000 especies registradas y cerca de 31 millones de hectáreas protegidas, equivalentes al 15% del territorio nacional”, según cifras del Ministerio de Ambiente.

De acuerdo con Irvin Pérez, el Aviario Nacional en Barú, Isla Grande y las Islas del Rosario son algunas de las locaciones más prometedores para este tipo de turismo en Cartagena. Isla Grande en particular es un destino que ha emergido en estos últimos años, gracias a la colaboración entre la comunidad del caserío Orika y las autoridades competentes del Distrito.

Los turistas que la visiten pueden “conocer a la comunidad, visitar la Laguna Encantada (un remanso de agua bioluminiscente), recorrer los manglares, los bosques secos y la vegetación tropical u hospedarse en los ecohoteles, entre otras opciones”, afirma el director de Corpoturismo.

Precauciones: cuando el turismo no conviene

Aunque el turismo pueda ser una gran oportunidad económica para una población, también puede convertirse en un problema si los habitantes, la infraestructura y el territorio no están realmente preparados para acoger a la demanda de turistas y los problemas que el influjo masivo de personas puede generar.

Regresando al caso de la mencionada bahía de Maya, los locales decidieron cerrarla al público desde el 2019 hasta el 2021, ya que el daño ambiental que la sobrecarga de turistas provocó estaba al borde de ser irreversible. Algo similar ocurrió en Playa Blanca este mismo año.

Según un estudio de la Revista Zero de la Universidad Externado de Colombia, algunas comunidades tienen razones para oponerse a que el turismo se desarrolle en sus territorios aunque sea una posibilidad real, pues temen que “sustituya sus prácticas tradicionales o que lleguen personas desconocidas y creen empresas” que entren en conflicto con sus necesidades.