Una máquina para coser sueños

Laura Anaya G.
cartagena

Primera travesía: La máquina

Tú ves una simple máquina de coser, yo veo un aparato para armar sueños.

Tú dices que es una máquina de coser bonita y nueva, sí, pero una máquina que al fin y al cabo apenas sirve para unir retazos. Yo veo la promesa de una vida mejor para Yulieth, que aún no cumple los 18 años y ya parió un niño.

Quizá te parece solo un utensilio del montón porque aún no sabes que esa máquina salió de algún almacén en Miami y atravesó buena parte del continente para venir a Cartagena, y aquí también le tocó su travesía: viajó desde el Aeropuerto, en Crespo, hasta la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar, en Ternera, para llegar a la chica. Por favor, no te vayas a confundir, no digo que sea mejor o peor porque sea gringa, pero mira todo lo que tuvo que pasar para llegar a las manos de Yulieth, que nunca ha ido a Estados Unidos, y quién sabe si irá algún día, pero está prendiendo inglés, de pronto quiere ser diseñadora, coser ropa hermosa para vender en el barrio y un buen día volverse empresaria. No ser pobre más nunca. Que su niño crezca sano y que estudie. Que sueñe, porque es gratis y nadie puede impedírselo.

Segunda travesía: El equipo
Pero, ¿sabes? La máquina no vino sola. Con ella llegó un ‘escuadrón’ de nueve gringos y cuatro colombianos. Angie, Paula, Emmanuel, Kayra, Ariel, Bianca, Camilo, Daphnie y Laura vinieron de Miami y Dora, Margarita, Nohora y Felipe de diferentes ciudades de Colombia. Aterrizaron un domingo y alquilaron una casa en el Centro Histórico para dormir. A las 5:30 de la madrugada siguiente ya estaban en pie y a las 6:45 se montaron en una van que los condujo hacia la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar. Los 45 minutos de camino fueron una cachetada que terminó de quitarles el sueño: pasar de la majestuosidad de las murallas, el Mar Caribe y las casonas viejas al Mercado de Bazurto y los barrios de la periferia les mostró el contraste abismal de nuestra Heroica, pero esa misma cachetada los hizo llegar a la JuanFe con unas ganas inquebrantables de enseñar. Ahora estaba tan claro... su misión era ayudar a combatir la pobreza a través de la creatividad.

¿Y de cuándo a acá algo tan intangible como la creatividad sirve para acabar la pobreza? -dirás tú-, pues los gringos sostienen que creatividad es abrir la mente, entrar en un mundo de colores y formas, y que cuando la cabeza trabaja sin límites comenzamos a creer que todo en la vida se puede.

Se puede enseñar a Yulieth y a otras 29 adolescentes, entre los 13 y 17 años, que la vida no tiene por qué acabarse porque ya son mamás. Que sí pueden aprender del arte del diseño, comenzando con lo más básico: usar una maquina de coser, escoger telas y colores, confeccionar prendas y venderlas, producir para ellas y sus bebés y ¡ser independientes!
¡Y las chicas aprendieron a soñar! Eran como esponjas, tenían tantas ganas de aprender que ni les daba hambre. El primer día, hicieron baberos; el segundo, pantalonetas para usar encima del panal... Esa tarde los bebés de las jóvenes estrenaban pantalonetas de colores. Aprendieron a coser un delantal, una pañalera hecha con jeans reciclados y cojines con cremallera.

Tercera travesía: Las otras adolescentes
Lo que no te he dicho es que entre el equipo de Miami había dos adolescentes. Kyra tiene 16 años y Ariel 14, las dos son diseñadoras de moda, Ariel incluso tiene su marca de vesidos y trajes de baño. Dejaré que ellas mismas te digan lo que significó venir a Cartagena y conocer la Fundación JuanFe.
Kayra: "Solo tengo 16 años y la gran diferencia en la que viven estas niñas de mi edad me ha abierto los ojos mi realidad y a lo afortunada que soy. Las personas tienden a olvidar lo que no les afecta directamente, ir a Cartagena y ayudar a 30 jóvenes a crear una mejor versión de ellas mismas, definitivamente me ha cambiado. Lo único que pienso ahora es, ¿cuándo podremos volver hacerlo?".

Ariel: "Cartagena y las niñas de la JuanFe tienen un sitio especial en mi corazón. Ver la vida que llevan me ha hecho ver las cosas que he menospreciado en Miami, especialmente porque la mayoría son de mi edad. Después del viaje, tengo un deseo fuerte de devolver y ayudar a otras niñas alrededor del mundo, ellas necesitan este tipo de herramientas para sacar adelante a sus familias. Qué honor y gratitud siento por haber sido parte de esta experiencia. Este viaje me ha cambiado para ser mejor”.

Epílogo
Y los gringos se devolvieron para Miami con un pedacito de Cartagena en el corazón, con la sonrisa de Yulieth y la de su bebé, y con un pacto: volver.
“Volveremos, y no tanto a visitar la ciudad, que realmente poco conocimos, vendremos a visitar a las niñas de la fundación JuanFe”.
La máquina de coser sueños se quedó aquí. ¿Ya ves por qué no es un simple aparato para coser?

Ahora estaba tan claro... su misión era ayudar a combatir la pobreza a través de la creatividad.

Vendremos, y no tanto a visitar la ciudad, que realmente poco conocimos, volveremos a visitar a las niñas de la fundación JuanFe”.

Debes saber :

1. ¿Qué?

Un equipo de creativos de la Fundación Designlab Give (Miami) dictó talleres de diseño de modas a 30 niñas de la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar, madres adolescentes entre los 13 y 17 años. Además, donaron 30 máquinas de coser.

2. ¿Cuándo?

Entre el lunes 14 y viernes 18 de agosto de 2017.

3. ¿Cómo?

Te preguntarás cómo se conectaron Designlab Give y la JuanFe.  Paula Villamizar, una de las fundadoras, vio el trabajo de Catalina Escobar desde que salió un reportaje en CNN, en 2012, y se enamoró tanto del trabajo en Cartagena que contactó a Catalina y comenzar a trabajar juntas.

4. ¿Quiénes?

El equipo que vino de Estados Unidos está conformado por: Angie Cohen, Directora Creativa y fundadora de Designlab Give; Paula Villamizar, Directora de Operaciones-fundadora; los instructores Emmanuel Osmann, Kayra Yasa, Ariel Swedroe y Bianca Torrente; Camilo Morales, fotógrafo; Daphnie Madarriaga, trabajadora social, y Laura Arboleda, experta en salud.

Hacen parte del equipo de colombianos: Dora Alzate, ingeniera civil de Medellín; Margarita Ceballos, diseñadora de interiores de Barranquilla; Nohora De León Senior, instructora de Barranquilla, y Felipe Uriza, médico de Bogotá.