Farándula


Al son del Caribefunker: las vivencias del Caribe

GERMÁN GÓMEZ POLO

26 de diciembre de 2012 12:01 AM

¿Qué pasa cuando se unen el Caribe y el funk? La respuesta sería sencilla: algo como un nuevo ritmo, una fusión, una nueva música, pero Alfonso Salas —o mejor, Funk-cho— considera que este encuentro es la conexión de muchas raíces que encajan perfectamente. Eso es el Caribefunker.
“La mayoría de las bases de la música afrodescendiente se conecta. No sé si es algo del corazón, pero siempre hay una constancia —en el bajo, en las percusiones— que, desde una raíz muy profunda, hace que los dos se encuentren después”, dice Salas, vocalista de la agrupación, y a quien se le ocurrió la idea, en principio, de poner en un solo lugar musical la guitarra, el cajón peruano, el bajo, el bongó, el cuatro venezolano, las campanas y la voz.
Algo parecido piensa Andrés Modercai, percusionista del Caribefunker: “Hay una hibridación que tiende a sonar moderno. Es algo nuevo marcado por las viejas tendencias”. Alfonso y Andrés son de Cartagena, pero no se puede definir de dónde es el Caribefunker, pues su bajista, Sebastián Forero, es de Bogotá, y otro de sus músicos, Junior Valencia, es de Tuluá, su antiguo bajista es de Estados Unidos y están radicados en Argentina.
Pero eso hace más el ritmo. Es una recopilación de músicas del Caribe, el más tradicional, con jazz, con pop, con funk que hacen una mezcla más exquisita al oído para que la gente tenga una mejor referencia de su entorno, “porque hay muchas músicas del Caribe que no llegan a nosotros”.
¿Género nuevo?
Es difícil de catalogar, pero Andrés dice que “es atrevido decir que se está creando algo nuevo a estas alturas del partido” y que es mejor que sea la gente quien determine lo que son. “Puede ser un subgénero o un pedacito de esa cadena musical, que sale por un lado y marca algo distinto desde lo que está creado”, dice Andrés.
Por su lado, Alfonso señala que hay grupos brasileros que tienen un sonido muy acercado a lo que hacen, como una zouk lambada, que, dice el vocal, es un género del Caribe que adoptaron en Brasil. Lo que tiene claro el Caribefunker es el trabajo por buscar algo innovador que marque una diferencia.
Acústico y nada más
“Es mucho Caribe, pero tiene pop, sin embargo, en el disco no hay nada electrónico, fuera  de la guitarra eléctrica”, expresa Andrés, destacando que la gente busca algo más nativo y acústico en una época donde la tendencia, a la hora de bailar, es que haya algo electrónico, “así sea un bombo que marque el beat”.
Con eso quieren acabar o, al menos, no darle lugar en este proyecto. “Queremos decir que se puede bailar con música que se hace en vivo. Que no se pierda la rumba, el baile y las ganas de escuchar y cantar”, expresa.
Algo destacable del Caribefunker es que ese Caribe resurge en las letras, en las vivencias de la región, de la gente, del ciudadano de a pie. Una palenquera con la palangana llena, una mujer que pone a San Antonio de cabeza, una chismosa de barrio, la tan común mamadera de cable y la mamadera de gallo hacen parte del primer trabajo de once temas que han agradado al público de los bares donde han tocado y que, antes de sacar el disco, se sabía sus canciones.
Caribefunker se empieza a conocer, hicieron parte del pasado Mercado Cultura del Caribe, y en sus presentaciones no esperan más que sacar la sonrisa de la gente y de mantener esa capacidad impresionante de la música para contagiar sentimientos.