Farándula


Catú, heroína de una aventura al límite

Hablarle a la hija en positivo, hizo que la carga emotiva se despejara en casa y la partida se hiciera más llevadera.

HEIDI LLANES

14 de mayo de 2023 09:00 AM

Hay decisiones que no resultan fáciles de tomar y aunque se trate de una confrontación personal, tener el compromiso con otras personas, en este caso la familia, hace que la determinación vaya precedida de un poco de mesura.

Para la actriz cartagenera Catalina Londoño Lemaitre estar por tres años inmersa en la maternidad, dedicada a su hija Paulina, resultaron muy productivos, no sólo creó un vínculo con ella, sino que la preparó para la etapa siguiente, donde al haber ganado la independencia propia de la edad, entró al colegio y podía presentarse el espacio propicio para adelantar ella otros planes en lo laboral.

En ese orden de ideas llegó la oportunidad que cumpliría el sueño de experimentar una aventura donde la supervivencia fuera parte del argumento. La invitación a participar en “Survivor, la isla de los famosos” llegó en un momento conveniente, afirma, era un sueño y sin el ánimo de abandonar sus funciones como madre, quería dar continuidad a la experiencia convencida de que aceptar era como cumplir con un trabajo, tal vez un poco más fuerte, pero que de alguna manera podía asumirlo.

Tenía una comunicación astral con mi familia, rezaba lo mismo que hago cada noche con Paulina y trataba de no pensar para no debilitarme mental y emocionalmente, sabía que era temporal”

Catú Londoño

Para la resolución final contó con el apoyo de su esposo, el también actor Tiberio Cruz, quien no dudó en asumir las responsabilidades de la niña, la casa y deberes cotidianos, con la única certeza de que la separación era inminente y el tiempo no estaba sujeto a una fecha fija de regreso.

Catú, heroína de una aventura al límite

Aceptar, prepararse y adaptarse

La motivación estuvo presente en todo momento y aunque llevaba un tiempo sedentaria, empezó un entrenamiento dirigido para fortalecerse a fin de que le ayudara a soportar las actividades a las que se enfrentaría. Comunicarle a la niña era otro aspecto que se manejó en función de su edad, anticipar era llevarla a una ansiedad innecesaria, mientras que con su empresa si hubo algo más de planeación. (Lea aquí: Luifer Cuello, en el pico de una nueva ola, la gastronómica)

La expectativa era cumplirse a sí misma, entrar a la aventura de su vida, aun sabiendo que las condiciones no serían las mejores, como suele suceder en el periodo de adaptación, donde el choque con la realidad es muy duro. Para todos, enfrentarse a la intensa ola de mosquitos, inimaginable para quien no está allí, fue una verdadera prueba de fuego.

En particular, afirma que la “quejadera” de algunos participantes, que no lograban asumir la situación, fue una fase que le incomodó, pero que hizo parte del proceso de adaptación que se propuso lograr.

Al ser mujer, se podría pensar que la vanidad haría estragos, sin embargo, Catú, como se le conoce en la familia y su carrera artística, considera que allí, en igualdad de condiciones era lo menos importante, aunque asegura que el tema del aseo personal si la contrariaba. “No teníamos espejo, se pierde la noción del físico y se olvida ese aspecto, era verse en el reflejo de los otros”, agrega.

Una familia en la distancia

Catú, Tiberio y Paulina son un equipo, así lo afirma la actriz. Ambos se encargan de la niña todo el tiempo, por lo que la rutina es compartida y cualquiera de ellos podía quedarse con ella en ausencia del otro. Con el peso de la casa, él pudo entender igualmente lo que es capaz de hacer.

Enfocada en lo que debía cumplir en la Isla y teniendo presente que era un compromiso temporal, se llenó de fuerza, mientras, Tiberio también debió asumir desde su postura la falta de su esposa y le resultó inevitable revivir el duelo por la pérdida de su madre al comparar esa ausencia con lo que podía vivir su pequeña hija si ella faltara.

Para Catú cada etapa en el reality tuvo sus retos, al principio la supervivencia pesaba más y trabajaban en equipo para llegar más lejos, después aparecieron cambios y las oportunidades se iban dando conforme las fortalezas de cada uno, vivir al extremo fue una experiencia que la llevó a ahondar en su paciencia y tolerancia.

Ser la última mujer en el proceso no fue una situación que la afectara, se sentía una persona más allí, fuerte y a la par de todos sus compañeros, sólo advertía la situación cuando ellos se lo recalcaban, pero eso nunca la amilanó, afirma que le hubiese gustado que llegaran con ella más mujeres, pero simplemente no se dio.

Regresar a la cotidianidad ha sido muy especial para Catú, se siente afortunada porque fue fiel a sus principios hasta el final, no se ganó 500 millones, pero tiene la satisfacción de haber cumplido un sueño dejando huella, y aunque implica muchas cosas, cree que lo volvería a hacer.

El paso por “Survivor, la isla de los famosos” ha sido una experiencia que la une a todos los participantes de por vida, se trató de una lucha individual que al final era colectiva y que les dejó muchas enseñanzas en común y si bien esos dos meses se notan en una evidente pérdida de peso, la ganancia en su corazón es mayor.

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