Farándula


Frank Rohenes, el diseñador que se adapta a la moda sostenible

Frank Rohenes nos cuenta sobre sus inicios en la moda y como se adaptó al modelo sostenible.

Juan Sebastián Ramos

11 de mayo de 2022 03:07 PM

¿Has pensado alguna vez cuánta ropa se produce en el mundo a diario?, ¿cuántas prendas se botan?, ¿qué tantos recursos naturales se necesitan para elaborar prendas que las personas usan pocas veces?

Pues bien, el nivel de producción de la industria textil representa el 10% de las emisiones de CO2 o dióxido de carbono a nivel global. La sustitución tan veloz las prendas que usamos ocasiona que el 75% de la ropa producida anualmente termine incinerada ocasionando más contaminación en el ambiente.

Las futuras generaciones necesitan planeta “habitable” y la moda debe contribuir a ese fin, no solo necesita, sino que debe ser sostenible, ¿pero cómo lograrlo? Frank Rohenes es un diseñador de modas de Cartagena, él nos cuenta sobre sus inicios en la industria y acerca de cómo se adaptó al modelo de producción más sostenible. Lea aquí: Moda sostenible, opción que toma fuerza

¿De dónde nació tu interés por la moda?

-Mi interés nació principalmente de un deseo personal. Yo intentaba buscar marcas en la ciudad que cubrieran mis necesidades y expectativas en cuanto a cómo me quería ver y no encontraba ninguna con la cual identificarme.

Tenía las herramientas para hacer mi propia ropa, porque vengo de una familia de costureros y diseñadores. Mi mamá y mi tía empezaron a ayudarme. Les daba mis ideas y ellas las materializaban. Y desde ahí mis amigos empezaron a preguntarme dónde conseguía mi ropa, por qué no les vendía tal prenda. Al principio, yo les respondía que solo hacía ropa para mí, luego empecé a trabajar para sacarle provecho a eso.

Los miedos de un emprendedor...

-El temor de todo emprendedor es que las cosas no funcionen, que pierdas tu dinero. El tema del emprendimiento lo han romantizado mucho con expresiones como “qué valiente eres”, pero detrás de eso hay una inversión de tiempo, dinero y esfuerzo. Yo tengo como filosofía intentarlo, así me caiga. Al principio, el miedo es inevitable, pero a medida que vas haciendo las cosas bien, te vas sintiendo más seguro de lo que estás construyendo. Lea aquí: El psicoanálisis y su expresión a través de la moda

Un antes y un después en tu carrera...

-Ha sido un proceso de aprendizaje desde el tema personal y profesional. Todo el tiempo lo he dicho, para vender un producto debes saber qué estás vendiendo y nutrirte de esa información que hay. Yo antes de la pandemia invertí para asistir a un Fashion Week y rodearme de diseñadores, despejar que tenía. Lo que conocemos de moda aquí no es nada para que lo se vive en otras partes.

He pasado por momentos duros en mi proceso, detrás de cada marca hay un ser humano y es importante que la gente lo sepa. Ese ser humano no solo siente los impactos internos, sino también externos.

¿Porqué moda masculina?

-De hecho, empecé con un emprendimiento femenino, era una marca de vestidos de baño. Pero luego sentí que no era tan cómodo para mí, yo quería hacer aportes en la moda para hombres. En el mercado no había nada para ofrecerles a los chicos, había tantos diseñadores femeninos y no había un lugar donde un hombre se sintiera identificado o pidiera algo especial para impactar en un evento.

¿Porqué decidiste sumarte a la iniciativa de la moda sostenible?

-Luego de la pandemia, todas las marcas entendimos que el impacto de la moda en el ambiente es muy fuerte (litros de agua, algodón, hilos). Los diseñadores tenemos un compromiso con la madre tierra para regresarle lo que ella nos da. No es económico, son aportes que cuestan dinero, pero trato de colocar ese granito de arena.

Las compras y el consumismo irresponsable contaminan, y yo me enfoco en hacer moda que perdure, colecciones con prendas limitadas. No me dedico a producir cantidad, sino la calidad de cada temporada. Si tienes una prenda de calidad, te va a durar y no tienes necesidad de cambiarla a los quince o treinta días.

Háblanos sobre Save the rainbow, tapabocas sostenibles.

-Empecé a eliminar el plástico. Las bolsas con las que entrego mis prendas son reutilizables. Lo mismo que con el tema de los tapabocas, empecé una campaña en la ciudad de Cartagena que se llamó Save the rainbow (Salva el arcoíris). Incluso el alcalde William Dau usó nuestro diseño de tapabocas. Lea también: Ella es la colombiana que ya diseña ropa para el metaverso

La iniciativa, aparte de vender tapabocas reutilizables, era para ayudar a la comunidad LGBTI tras la fuerte crisis de la pandemia. Los diseños de estos tapabocas eran coloridos, de arcoíris y evitaban la contaminación por el uso de tapabocas desechables.

¿En qué debería fijarse la gente al comprar una prenda?

-Principalmente, en la calidad de dicho producto, lo segundo sería mirar si esa prenda va acorde a tu personalidad y estilo, porque muchas veces compramos por impulso. Es necesario identificar lo que compramos y hacer compras responsables. La ropa de los almacenes de cadena es buena, pero no está de más hacer crecer lo nuestro. Es darle un poco de lo que tenemos a las marcas colombianas o cartageneras.

¿Qué cosas nuevas traes para esta temporada?

Mi próxima colección, y lo anuncio como primicia. Ya tiene nombre y se llama “Resiliente”, es todo lo que engloba lo que me ha pasado para llegar hasta acá. Es mi quinta colección, va a estar llena de mucho trabajo artesanal, vanguardia, colores fuertes (azul, lila, negro). Una transición de la oscuridad a luz. Lo estoy haciendo con todo el corazón y con mi equipo de trabajo para entregarlo a esas personas que se atrevan a vestir mi marca.

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