Farándula


“Hace años me siento más latinoamericano que europeo”: Sabina

COLPRENSA

23 de noviembre de 2012 07:08 PM

Vitales, enérgicos, cordiales y mamagallistas, Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat, más que dar una rueda de prensa, hicieron hoy una ‘puesta en escena’ ante las cámaras y grabadoras de los medios de comunicación que les dieron la bienvenida a Bogotá.
Ambos prometieron a sus seguidores incondicionales que el espectáculo que presentarán en Bogotá (mañana) y en Medellín (el lunes 26 de noviembre) no se parecerá en nada a los conciertos que han dado en solitario o con el que a dúo visitaron a Colombia hace cinco años, llamado ‘Dos pájaros de un tiro’.
En esta ocasión el recital es ‘Dos pájaros contraatacan, está basado en el trabajo conjunto que terminó en once canciones editadas en el álbum ‘La Orquesta del Titanic’ y hace parte de una gira que ya suma más de cien conciertos, 70 de ellos en América Latina y cuyo final se hará en el estadio ‘La Bombonera’, casa de Boca Juniors, el equipo del que son hinchas en Argentina, por lo que esperan que ese cierre “sea una misa concelebrada”, en palabras de Sabina.
El cantante de Úbeda, pero ícono madrileño, contó que el espectáculo es de tres horas de duración y “casi un ‘vaudeville’ ”, porque dejan el ego abajo del escenario, interactúan con el público, se burlan constantemente uno del otro y no respetan nada “solo nuestras canciones; esas sí, mucho”.
Hay razones pare creerle, porque la atípica rueda de prensa fue un primer bocado, repleta de risas, con alusiones a la irreverencia, a creer siempre en las utopías y en los ideales, con contrapreguntas de los artistas a los comunicadores, con burlas de Sabina a Serrat porque es el más viejo de los dos y del cantante catalán a su compañero acusándolo de vago, cómodo y menos responsable.
Lejos de contestar el agravio, Sabina lo reconoció en pleno. No dudó en contar que si no fuera por el empuje de Serrat, ni el disco ni la gira hubieran podido hacerse y ante las preguntas insistentes sobre cómo fue el proceso creativo para terminar en once canciones firmadas a cuatro manos, respondió: “Fue posible gracias a la inmensa generosidad de Serrat”.
Así contó Sabina cómo empezaron y concluyeron el proyecto: “Luego de la primera gira, pensamos que no íbamos a subirnos juntos a un escenario nunca más. Pasaron cinco años y la gente por la calle nos decía: ‘No pudimos verlos en Albacete o en Medellín o en cualquier lugar’; al tiempo nosotros extrañábamos las noches de juerga juntos, así que hablamos y decidimos volver a unirnos, pero nos dimos cuenta de que no podíamos repetir el mismo espectáculo. Por eso empezamos a escribir canciones nuevas a cuatro manos, de las que salieron el disco y este espectáculo, que es completamente nuevo. Aquellos que fueron a vernos hace años, solo encontrarán repetidos a los artistas”.
Joan Manuel Serrat también contó su visión de la composición compartida: “Trabajamos de todas las maneras posibles: por teléfono, por fax, por mail, por Skype, pero lo que más disfrutamos fue cuando nos juntamos en nuestras cosas o en otra parte. Lanzábamos una idea, cada uno empezaba a escribir y cuando el otro veía un verso y hacía una mueca o tenía alguna duda, lo desechábamos; así, con desprendimiento y con mucho cariño, fueron saliendo estas canciones, que espero ya conozcan en Colombia”.
Latinoamérica, la crisis económica y las nuevas tecnologías fueron otros temas de los que hablaron, abordándolos con tonos más serios, pero sin perder nunca su manía de lanzar bromas para hacer más amable el momento.
Serrat fue quien más se extendió en lamentar la crisis económica que sufre España y “buena parte del mundo”. Al respecto no dudó en cargar todas las culpas al sistema político y económico, a cuyos integrantes deseó que “por lo menos algunos, paguen por lo que son responsables”. También lamentó que con ocasión de la crisis se hayan desatado críticas y presiones a extranjeros, en especial contra latinoamericanos, que han empezado a regresar a sus países de origen. “Me temo que así, estamos perdiendo a muchas de las mejores personas que teníamos en Europa, no solo por su talento y por su trabajo, sino especialmente por su alegría”.
Más enfática incluso resultó la intervención de Joaquín Sabina, quien reforzó la opinión de su compañero al decir: “Por el sol, por la alegría, por los colores, por los olores, hace muchos años me siento más latinoamericano que europeo”.
En el cierre hubo espacio para hablar de la tecnología y de las redes sociales. Aunque ya habían confesado que para componer usaron correos electrónicos y Skype, ambos se declararon ajenos al mundo tecnológico, al punto de no tener páginas en Facebook ni cuentas en Twitter y usar lo menos posible el teléfono celular.
De nuevo, Serrat fue más condescendiente, al contar que “el ordenador me ayuda mucho en el trabajo”, mientras Sabina fue más enfático: “Cada vez que tengo 10 minutos libres, tengo un libro a mano, que me evita leer tanta porquería que, me cuentan, escriben en esas redes; no sé usar un celular, ni siquiera se conducir, pero fumo estupendamente”.

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