Farándula


Myriam De Lourdes, una vida en las tablas

En su vida actoral, a Myriam De Lourdes no le ha tocado hacer “segundas versiones”, no le gustaría, tendría que distanciarse del anterior trabajo y tendrá comparaciones.

La década del 90 del siglo pasado empezó con una avalancha de producciones que estarían destinadas a darle identidad a la pantalla chica colombiana. Además de pertenecer a la televisión abierta, las novelas congregaban a la familia en horario estelar y fueron en gran medida el punto de partida para la carrera de sus protagonistas.

“Café con aroma de mujer”, fue una de ellas, otra de las creaciones del desaparecido Fernando Gaitán, y 28 años después está de regreso en manos de un nuevo elenco con la historia un tanto actualizada, ávida de captar la atención y emular el éxito de entonces. Allí, en la trama original estuvo un personaje, que si bien se tiene en cuenta en la actual, difiere con detalles que la hicieron verosímil en su momento, se trata de Ángela Sáenz de Vallejo, la villana más grande de la historia, interpretada por la cartagenera Myriam De Lourdes.

Myriam “habla duro” y protesta ante la imposibilidad de los actores cartageneros para acceder al teatro de la ciudad, porque se ha destinado a eventos.

Consciente de la trascendencia de esta novela y lo que representó para cada uno de los actores, ahora expresa su opinión sobre la adaptación. Afirma igualmente que para 1994, muchos de los integrantes del elenco no vieron la proyección, grababan casi saliendo al aire, con libretos sobre la marcha, un proceso que los llenaba más de compromiso con su labor. Myriam agradece con especial cariño haber trabajado en una época marcada por mucho profesionalismo, donde el elenco, todo de actores, era escogido por el director.

La nueva versión le despierta expectativas y confiesa que la suya, después de casi tres décadas, aún no la ha visto, ni en las repeticiones que se han hecho, porque para esas fechas se ha encontrado fuera del país, entonces cree que llegó el momento de concentrarse en esta, aun cuando los cambios en el libreto no le satisfacen.

Su renuencia tiene que ver con la actualización de la trama, y es una convencida de que la época pasada bien puede volver una y otra vez, y para reforzar su teoría compara a las obras de William Shakespeare interpretadas en el teatro, que para hacerse a un público nuevo no requieren ser traídas a este momento y sucumbir a modernidades.

Su vida ha estado ligada a la actuación, pero las tablas son su verdadera pasión.
Su vida ha estado ligada a la actuación, pero las tablas son su verdadera pasión.

De vuelta a casa y con mucho por hacer

La televisión ha sido un espacio aprovechado por esta cartagenera, sin embargo, en las tablas está el origen de ese apasionamiento que la lleva a prestarle su cuerpo a diferentes personajes en cada proyecto.

Ese amor innato la ha llevado a crear métodos de formación que vinculen a jóvenes en espacios propicios para desarrollar su talento, al tiempo que aleja a los más vulnerables de tentaciones que amenazan su futuro.

Licenciada como docente de teatro, Myriam se ha vinculado al Sena y a la Universidad Autónoma de Nariño con el fin de dar continuidad a una pasión que dio inicio en sus primeros años al lado de su maestra Judith Porto.

En su camino personal, llegó a Barranquilla hace menos de un mes y guiada por el trabajo, sigue con los montajes de su teatro pedagógico en tono de comedia, dramaturgia que apunta a la resolución de conflictos y es por esto que ha escrito obras sobre violencia intrafamiliar, mujer y género, conflicto armado.

Ese material también se desarrolló en Cartagena, donde trató el tema del acoso a los turistas en playas y baluartes, del desaparecido sentido de pertenencia y otros argumentos que están implícitos en la problemática de la ciudad, como la prostitución infantil y juvenil.

El proyecto de Myriam tiene muchas actividades que involucran a personal puntual. Durante la pandemia, hizo en las lunadas de ciclistas, escribió una pieza de teatro para educar a los conductores con respecto al respeto que se debe mantener por la persona que se desplaza en bicicleta, esa pedagogía tuvo el apoyo de la Policía y se unieron alrededor de mil personas, y aunque se sorteó el riesgo, pudo dar trabajo a su equipo de teatro que llevaba mucho tiempo cesante.

Ahora en Barranquilla se vinculó a la Escuela En Escena, perteneciente a los hermanos de Sarah Mintz (Maritza Rodríguez), para dictar clases magistrales para actores, al tiempo que crea vínculo con el Distrito y universidades para darle curso a su propósito.

En ese orden de ideas, la actriz está planificando un nuevo proyecto, consistente en un espectáculo de teatro musical de turismo receptivo llamado “Los colores del amor”, donde se conozca a Colombia en toda su riqueza, que pretende dar trabajo a muchas familias, toda vez que la temática será variada, uniendo aspectos que componen este país y su etnia.

Myriam De Lourdes se mantiene activa en redes, desde allí expresa sus opiniones, expone su punto de vista, y como lo afirma, “habla duro”, porque es consecuente con su sentir, trabaja desde el teatro para hacer país y revivir el sentido de pertenencia.

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