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Con 28 años, cartagenero tiene dos profesiones, dos maestrías y más

Harold Jair Terryll Caraballo, del barrio El Reposo, es ejemplo de vida para niños y jóvenes a quienes les recita su testimonio para inspirarlos en el estudio.

Mucho se ha dicho sobre los grandes genios del mundo. Se piensa que, por su inteligencia, tuvieron asegurado el éxito desde niños y que los reconocimientos que alcanzaron fueron inmediatos o hasta acordes con los adelantos que nos hacían conocer. Pero no. Muchos, incluso, murieron sin que les fueran reconocidos sus grandes aportes a su comunidad y al mundo. Algo que la historia se ha encargado de ir aclarando y ubicándolos en el puesto que se merecen.

Hoy, un cartagenero, nacido en el barrio El Reposo, es ejemplo de que sí es posible y que aunque al principio no se obtengan las mejores calificaciones de la clase, seguir estudiando y salir adelante es un sueño más que alcanzable si se tiene algo que no está en los libros: las ganas.

Y sí: Harold Jair Terryll Caraballo era uno de esos niños que jamás obtuvo una mención de honor por ser buen estudiante en el colegio, pero eso no impidió que en su adolescencia lograra destacarse en la universidad. Ahora, a sus 28 años, tiene cinco títulos y otros cinco cursos: una tecnología, dos profesiones, dos maestrías, cinco diplomados y está a un paso de ser especialista.

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Algunas de sus carreras y demás estudios — no todos — las ha financiado a través Icetex y otras las estudió a través de becas que se ganó a pulso, además de haber aprobado en la Universidad de Cartagena.

¿Pero cuál fue el derrotero de Harold para llegar hasta dónde está?

Al principio, esa era la pregunta que muchos le hacían al no explicarse de dónde le sale tanto talento, algo que ni él mismo sabía cómo responder. Ahora, Harold mira hacia atrás y recuerda que en su niñez lo que lo motivó a salir adelante fue volver a ver a su mamá.

Con 28 años, cartagenero tiene dos profesiones, dos maestrías y más

Harold Terryll es conferencista y docente universitario.

Empieza su lucha

A los 5 años, Harold Terryll y su hermano mayor sufrieron la separación de sus padres, un capítulo de su vida que fue doloroso: era un niño, pero entendía que su mamá tenía que irse a otro país para buscar mejores oportunidades, así que le tocó adaptarse a las reglas de su abuela y de su tía para sobrevivir en el barrio El Reposo, donde todavía vive.

“Aunque era muy pequeño, yo entendía que mi mamá se iba a Venezuela para sacarnos adelante. Entonces me fijé una meta y decidí cambiarle la cara a la moneda: ser yo el que trabajara para traer a mi mamá de regreso a Cartagena a vivir con ella, sin que nos mantuviera”, recuerda.

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Las ansias de volver a ver a su mamá eran igual de intensas que sus estudios. No fue un “comelibros”, tampoco es apasionado con la lectura, pero los números y las grandes ideas de macroproyectos le mostraron un camino de oportunidades que lo llevó a ser exaltado con becas y más becas.

Todo este testimonio quedó enmarcado en un artículo que Harold escribió y que hoy como conferencista, les recita a niños y jóvenes de diferentes instituciones educativas para servirles de ejemplo.

“Yo puse de mi parte. Cuando abrían convocatorias, me postulaba y afortunadamente quedaba seleccionado”, añadió el profesional.

Títulos y trabajos

Harold Terryll es profesional en Administración de Empresas y Contaduría Pública. Es magíster en Administración de Empresas, egresado de la Escuela Europea de Dirección y Administración, y magíster en Administración Gerencial, tras recibir una beca como reconocimiento del gobierno de México en 2015, luego de mostrar un macroproyecto en los municipios de Zacatecas, Guadalupe y Juárez.

Hoy por hoy, este cartagenero trabaja en tres empresas: es docente universitario, analista de costo en una de las empresas más prestigiosas del país en tecnología y revisor fiscal de una compañía nacional.

Para él, la clave no está en ser el mejor siempre, todo lo contrario, se fundamenta en tres cosas: orden, humildad y hechos. Pero le adiciona a esta receta de sueños tener siempre la oportunidad de ayudar a los demás.

“Todos en la vida tenemos dificultades, luchas, problemas. Pero lo que nadie nos puede arrebatar son las ideas, y esas ideas se hacen realidad si sales a demostrarlo con hechos, de lo contrario esos sueños quedan ahí en la mente”, fue la reflexión de Harold Jair.

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