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Los adoptados buscan sus orígenes: ¿qué hacer como padres, como sociedad?

Entre la gratitud y la necesidad de respuestas a interrogantes como ¿de dónde vengo?, ¿qué pasó?, quedan “atrapados” los hijos adoptivos.

MÓNICA MEZA ALTAMAR

03 de marzo de 2024 12:00 AM

Hola, mi nombre es Rosa Agualimpia. Fui adoptada por una pareja de abogados en Barranquilla. Mi madre biológica se llama Yadira Isabel Sierra Martínez, oriunda del municipio de Fundación, Magdalena, en Colombia. La última información que obtuve es que vive en la ciudad de Cartagena, Bolívar.

Al momento de ser adoptada, mi madre biológica vivía en el barrio San Roque de Barranquilla, agradezco que si alguien la conoce, me ayude a verme con ella, quiero conocerla y reencontrarme con mi mamá y posibles familiares que desconozco.

Ese mensaje, publicado el miércoles 21 de febrero en una cuenta en la red social Facebook, sumó más de 270 compartidos y cerca de 190 comentarios. Lo que me pareció más curioso fue la actitud de algunos internautas, quienes sin haber estado en los zapatos de las mujeres en cuestión se atrevieron a escribir críticas o comentarios carentes de empatía. Lea: A través de la adopción, así cumplió el sueño de ser mamá una cartagenera

“Desagradecida”. “Pienso que debes pensarlo, si realmente ella quisiera conocerte y saber de ti hubiese dado el primer paso”. “Debes darle gracias a Dios por los padres que te hicieron ser la persona que eres hoy, estás buscando lo que no se te perdió”. “Vas a buscar a una persona que nada tuvo que ver contigo todo este tiempo. Eres masoquista”, fueron algunos de esos amargos mensajes.

Pero, ¿qué causa en los hijos adoptados la necesidad de buscar a sus padres biológicos? El deseo innato del ser humano de conocer su origen y la realidad de nuestro cerebro de no tolerar espacios vacíos. Ese fue el inicio de la concienzuda explicación que me brindó Diana Cecilia Gómez Miranda, cartagenera especialista y magíster en psicología clínica con enfoque cognitivo conductual de la Universidad del Norte, con gran experiencia en intervención clínica en infancia y adolescencia.

Señaló que “es importante comprender que el primer viaje en esa búsqueda no es geográfico, es al interior de cada uno, tratando de entender, de asimilar su historia, lo cual a su vez está relacionado con la construcción de la identidad. En otras palabras, el conocer su procedencia les permite una visión más completa de sí mismos y favorece la construcción de esa identidad”. Le puede interesar: Hay psicópatas entre nosotros: ¿podrías reconocer a uno si lo tienes al lado?

La especialista argumentó que, incluso, en un estudio de la Sociedad de Pediatría Canadiense, publicado en la revista Paediatrics & Child Health, se desarrolla la hipótesis de que a medida que se va formando el autoconcepto y la identidad se va necesitando saber más aspectos sobre sí mismo, y se defiende la teoría de que aquellos hijos adoptivos que han logrado conocer sus orígenes demuestran “unos índices de satisfacción más elevados, y se sienten más unidos (vinculados) a su propia familia adoptiva”.

Esto no es una regla, es decir, hay personas a quienes no les interesa buscar o establecer algún tipo de contacto con su familia biológica”.

Diana Cecilia Gómez Miranda, especialista y magíster en psicología clínica.

Y es que tener respuestas a dos grandes interrogantes nos ayuda a construir nuestra historia y favorece la confirmación de nuestra identidad: ¿de dónde vengo?, ¿qué pasó?

“No obstante, cada caso es único, cada historia es distinta, son múltiples variables a tener cuenta, y por tanto esto no es una regla, es decir, hay personas a quienes no les interesa buscar o establecer algún tipo de contacto con su familia biológica”, indicó Gómez Miranda (@dianycgomez en Instagram), quien tiene 19 años de experiencia en atención clínica particular.

¿Qué hacer como padres adoptivos?

“Lo vamos a perder”. Esa es la creencia y el miedo generalizado entre los padres adoptivos cuando se enfrentan a la decisión que siempre han temido tome su hijo: ir tras sus raíces, buscar a sus padres biológicos.

El mundo emocional de los padres que crían, su salud mental, la adecuada elaboración del duelo de que aunque se ame desde las entrañas no se ha engendrado a ese hijo, así como la aceptación incondicional hacia este, jugarán un papel fundamental en la postura que adopten ante la decisión de ese hijo de buscar a sus padres biológicos. En verdad, ¿deberían temer?

“La realidad es que, en la mayoría de los casos, cuando un hijo adoptado pregunta por su familia biológica o decide buscarla, no busca reemplazar a sus padres o no busca a otros padres, lo que busca es un “puente” entre su pasado y su presente, conectar, porque como explicaba anteriormente, la familia biológica se constituye en un aspecto fundamental para la construcción de la identidad, y en estos casos (adopción) el proceso se torna un poco más complejo, ya que la persona requiere integrar todo lo concerniente a su origen antes de la adopción, comprenderlo, darle de alguna forma sentido a esa ruptura, elaborar el duelo ante ese “abandono”, etcétera”, explica la especialista cartagenera.

Los adoptados buscan sus orígenes: ¿qué hacer como padres, como sociedad?

Eliminar los tabúes, reestructurar posibles creencias erróneas (como “lo vamos a perder”), y respetar, apoyar, acompañar en esa decisión son las recomendaciones de Gómez Miranda. Sostiene que “la adopción es un acto de amor, de generosidad, de empatía, pero también es un enorme reto. No hay adopción sin reto”. Lea: Crianza respetuosa ¿este sería el método de los padres “modernos”?

Bien la complementa su colega Beatriz Salzberg, psicóloga clínica y psicoanalista, directora del Área Psicosocial del Centro Kune (centro de adopción y postadopción español), quien en el artículo ‘Los adoptados buscan su historia’ expresa: “Para adoptar es necesario aceptar que no se ha engendrado ese hijo, hacer el duelo por esa dificultad personal, pero al mismo tiempo saber que parir no es lo mismo que asumir la maternidad/paternidad. Cuanto más claro se tenga ello, mejor se desarrollará la tarea parental”.

Según informó el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), el 9 de noviembre de 2023, durante ese año, 721 niños, niñas y adolescentes tuvieron la oportunidad de contar con una familia a través de la adopción. De estos, 437 ahora forman parte de familias colombianas y 284 de familias extranjeras, provenientes de 12 países como Estados Unidos, España, Italia y Canadá. No obstante, un total de 3.633 niños, niñas y adolescentes, entre ellos 2.376 de 13 a 17 años, seguían esperando una familia que les abriera las puertas y les permitiera crecer en un ambiente de amor y cuidado.

¿Qué hacer como sociedad?
A quienes desde el desconocimiento expanden críticas o comentarios carentes de empatía contra esos hijos adoptivos en busca de respuestas, Diana Cecilia Gómez Miranda compartió un mensaje con el que insta a la empatía y a la comprensión: “Toda persona tiene derecho a conocer sus orígenes biológicos. Que un hijo desee conocer a su familia de origen no significa que sea mal agradecido, que no quiera a sus padres, o que algo estos hicieron mal, solo significa que él tiene sus propias necesidades y requiere hacer todo lo posible por satisfacerlas, velando por su bienestar emocional”.

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