Fútbol lírico, goles y un grito de júbilo en el Kazán Arena

Colombia vs Polonia

Colombia gustó con el juego que exhibió ante Polonia. // EFE DIEGO AZUBEL


CARLOS CABALLERO

Dom, 06/24/2018 - 19:03


Esta vez los pupilos de José Pékerman tenían la misión de comenzar a cambiar lo que históricamente no ha sido posible: perder el primer juego en un Mundial para luego clasificar a la segunda ronda.

“Olé, olé, olé, olá que mi Colombia va a ganar”. Esta frase se repetía una y otra vez en la previa de Colombia-Polonia, que registraba una entrada de más de 30 mil gargantas colombianas apoyando un mismo sueño en el estadio Kazán Arena.

Colombia y Polonia venían de perder. Tensión al ciento por ciento, pero confianza al interior de una hinchada que se había acostumbrado a creer en este grupo de jugadores que nos enseñó a asomarnos entre los mejores tras ser quintos en el pasado Mundial de Brasil 2014.

Rodó el balón y Colombia arrancó con algo de nervios. Los primeros minutos Polonia impuso su juego, su capacidad física para intimidar a la tricolor en su propio arco fue evidente.

Mientras tanto, en las tribunas el público colombiano no dejaba de alentar a los jugadores de la tricolor para que pudieran meterse de lleno en el partido y hacer ese fútbol que los caracteriza.

Pasó el nervio, jugados 10 minutos, Colombia se fue afianzando mejor en el terreno de juego y supo tener la pelota, lo que mejor sabe hacer.

Y llegó el gol, James tiró un pase como con la mano, Yerry Mina se levantó por los aires y golazo al minuto 40, en un resultado más que justo por lo que ocurría en la cancha. Entonces, el jolgorio fue total, la hinchada de Colombia celebró a rabiar el tanto del jugador del Barcelona.

En el complemento la fiesta nunca paró, los colombianos apoyaron sin cansancio alguno, el público sabía que su equipo los necesitaba hasta que sonara el silbato final.

Eso motivó a los muchachos, que siguieron dándolo todo en la cancha.

A los 70, Quintero dejó mano a mano a Falcao, quien no perdonó para el 2-0. Y esa diana sí que enloqueció a la afición, esa que veía cómo su goleador histórico cumplía el sueño de hacer un gol en un Mundial.

Pero faltaba otro, el de Cuadrado, a los 73 minutos para que la faena fuera redonda, un 3-0 que ponía a soñar a más de 50 millones de colombianos.

Al final, los jugadores se abrazaban entre sí emocionados como si hubieran ganado una final. Y es que eso fue el partido de ayer, una final que Colombia supo jugar y ganar para que su hinchada siguiera creyendo.

Ninguno se quería ir del estadio. Jugadores e hinchada permanecieron una buena cantidad de minutos en el Kazán Arena, donde se enderezaba el camino en el Mundial de Rusia 2018.

Fue una noche mágica en Kazán y emocionante tarde en todos los rincones de Colombia, el país que ahora pisa firme en la búsqueda por el cupo a los cuartos de final.