Cartagena celebra el paso a octavos de Colombia

Hinchas de Colombia celebrando en Cartagena durante el Mundial de Rusia 2018.

Los cartageneros celebraron con su acostumbrada alegría el triunfo de Colombia // Aroldo Mestre Alcántara, El Universal.


ANDRÉS FRÍAS UTRIA

Jue, 06/28/2018 - 20:19


Dice el refrán que ‘El que gana es el que goza’, y así se pudo evidenciar ayer en Cartagena con el triunfo de Colombia 1-0 sobre Senegal, que clasificó a la Tricolor a la siguiente instancia del Mundial de Rusia.
Al final todos nos gozamos la victoria, aunque al principio hubo incertidumbre por la lesión de James –al minuto 31– que lo sacó de la cancha.
Pero el fútbol se juega en equipo y la Tricolor respondió a ese apoyo que desde la distancia le brindaron los aficionados colombianos, y en este caso especial los cartageneros.
Ayer parecía un día festivo. Muy poca gente transitaba por las principales calles, Bazurto estaba desolado. Pocos carros circulaban, y así mismo el Sistema de Transporte Masivo Transcaribe.
Pero es que había una razón especial. Colombia se jugaba la permanencia en el Mundial y todas las energías estaban depositadas en esa batalla deportiva. Definitivamente el fútbol mueve corazones y el Mundial traspasa todas las fronteras.
Cartagena, Bolívar y toda Colombia vibran con su selección. Los aficionados de ‘La Heroica’ en sus casas, estaderos, tiendas y centros comerciales se gozaron el ‘triunfazo’ de la Tricolor.
Yerry Mina, esa viga de 1 metro con 95 centímetros, se elevó en el aire y de certero frentazo, al  minuto 73, nos untó de alegría, de emoción y de Colombia, con méritos dejó en el camino a Senegal para clasificar a la siguiente instancia de la cita orbital.
Felicidad total para nosotros que seguimos soñando; felicidad perdida para los senegaleses, que deberán esperan otro Mundial.
Los barrios La Candelaria, Bocagrande, Los Calamares, Los Ejecutivos, La Castellana, El Socorro, Los Caracoles, Daniel Lemaitre, Chapacuá, Centro, Castillogrande, El Laguito, San Pedro, entre otros, se unieron en un grito de felicidad. Y ahora, ¡que venga Inglaterra!