Al menos 101 personas, entre ellas 74 civiles, 19 miembros de las fuerzas gubernamentales y ocho rebeldes, murieron en Siria, precisó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
Las fuerzas armadas lanzaron ataques en varias regiones de Siria causando muertos no solo en su territorio sino en Turquía y el Líbano vecinos.
Los ataques se produjeron pocas horas antes de la fecha fijada por la ONU para que el ejército se retire de las ciudades con miras a un cese del fuego que parece cada vez más improbable.
Las esperanzas disminuyeron luego de que el régimen de Bashar al Asad afirmara el domingo que no retiraría sus tropas en la fecha prevista por la ONU, salvo si tenía “garantías escritas” de los combatientes rebeldes, que asimiló a “terroristas”.
Los insurgentes respondieron declarándose dispuestos a respetar el cese del fuego si Damasco hacía otro tanto.
“Anunciamos el cese de nuestras operaciones contra el ejército del régimen a partir de la mañana del 10 de abril (hoy) y respetaremos esta promesa si el régimen se compromete a respetar las cláusulas del plan”, declaró a la AFP el coronel Kassem Saadeddin, portavoz del Ejército Sirio Libre (ESL).
Por otra parte, el primer ministro libanés, Najib Mikati, condenó la muerte de un camarógrafo libanés por disparos sirios en la frontera, y pidió a Damasco una investigación.
"Condenamos los disparos del lado sirio contra un equipo de periodistas libaneses (...) Informaremos a la parte siria de que condenamos este acto inaceptable y reclamamos una investigación sobre esta agresión", indicó en un comunicado el primer ministro.
El gobierno de Mikati está dominado por Hezbolá, partido chiita aliado del régimen sirio. El presidente libanés, Michel Suleiman, pidió también una investigación en un comunicado.
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