La fragilidad de una tregua quedó evidenciada con una nueva ola de violencia que amenazaba el acuerdo negociado internacionalmente para poner fin a 13 meses de enfrentamientos.
La aprobación unánime de la resolución por el Consejo de Seguridad de la ONU también exhortó a ambas partes a “detener toda la violencia armada en todas sus formas” inmediatamente y pidió a Siria retirar sus fuerzas militares y armamento pesado de los centros de población una disposición a la tregua que hasta ahora el régimen ha ignorado.
La tregua es el centro del plan de seis puntos del enviado internacional Kofi Annan, exsecretario general de Naciones Unidas, para detener el derramamiento de sangre e iniciar las conversaciones entre el régimen y la oposición.
El pacto intenta terminar un conflicto que hasta ahora ha dejado más de 9.000 muertos e iniciar las negociaciones sobre el futuro político del país.
Las fuerzas del gobierno y los rebeldes realizaron ataques en distintas partes de Siria ayer, con resultado de al menos nueve muertos.
Los combates más cruentos se reportaron en la ciudad central de Homs, donde las fuerzas del régimen abrieron fuego de artillería contra vecindarios controlados por los rebeldes.
