El presidente Evo Morales analiza que Bolivia se retire del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, al considerarlo un instrumento para juzgar a los gobiernos que no son afines a las políticas promovidas por Estados Unidos.
"Estamos pensando seriamente retirarnos de la CIDH... porque es otra base militar (de EEUU)... tenemos dignidad y soberanía para poner en su lugar a esta clase de instituciones", dijo Morales el lunes en rueda de prensa ante una consulta sobre la demanda en su contra por indígenas que rechazan un proyecto vial que atraviesa una importante reserva natural en el centro del país.
El discurso del mandatario boliviano hace eco a planteamientos similares de su colega ecuatoriano, Rafael Correa, quien está promoviendo una serie de reformas a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que abarcan cambiar la sede de la institución, actualmente basada en Washington. Venezuela también denunció la convención que estructura el sistema interamericano.
La CIDH "tiene oficinas en Estados Unidos y ese país no ha ratificado ningún tratado sobre derechos humanos", dijo Morales.
El presidente dijo que la Organización de Estados Americanos (OEA) llegaba al país a defender gobiernos "que estaban masacrando al pueblo boliviano". En 1995, el entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada invitó a la OEA a investigar los acontecimientos desencadenados por una protesta de mineros que terminó con varios muertos.
Opositores también han acusado ante la CIDH al mandatario boliviano de emprender una persecución política en su contra.
La OEA acordó llevar adelante reformas al Sistema Interamericano de Derechos Humanos que organizaciones de la sociedad civil han denunciado como presiones para limitar la autonomía del organismo que incluye a la Comisión y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
