Brexit, de sueño nacionalista a pesadilla

16 de enero de 2019 02:26 PM
Brexit, de sueño nacionalista a pesadilla
La primera ministra británica, Theresa May, conversa durante un debate ante un voto de desconfianza planteado por el líder opositor del Partido Laborista, Jeremy Corbyn. //EFE.

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Por: Juan Manuel Flórez

Reino Unido continúa tratando de entender en qué momento el Brexit, el sueño de los nacionalistas británicos de abandonar la Unión Europea (UE), terminó resquebrajando su política interna e, incluso, dejando en jaque el liderazgo del país. Esto, luego de que ayer el acuerdo sobre las condiciones en que se daría esa separación, negociado con la UE por la primera ministra británica, Theresa May, fuera rechazado de forma contundente por el parlamento británico.

Con 432 votos en contra y 202 a favor –el peor resultado de un primer ministro en la historia moderna, superando el récord establecido en 1924– el texto alcanzado tras dos años de negociación fue rechazado por el legislativo. Con esto, queda en duda la forma en la que se dará la ruptura, mientras su fecha límite, el 29 de marzo, se acerca peligrosamente.

Han pasado casi tres años desde que, con 52 % de votos a favor y una participación del 72 %, los británicos votaron a favor de romper la relación económica de 45 años con la Unión Europea. La incertidumbre comenzó desde el día siguiente, cuando fue tendencia en Google la pregunta: “¿Qué es el Brexit?”.

A partir de entonces, el proceso ha estado sobre los hombros de la primera ministra, la conservadora Theresa May, quien tras su derrota enfrentará hoy en el parlamento una votación que intentará destituirla, promovida por su mayor opositor, el laborista Jeremy Corbyn.

May llegó al poder como la designada para negociar la forma en la que Reino Unido abandonaría la UE, pero se encontró en territorio desconocido: ¿Cómo pactar la separación que nunca se había presentado en la mayor comunidad económica del mundo?

La ruptura se volvió interna

Tras dos años de negociaciones, el 25 de noviembre del 2018, la primera ministra presentó su carta de victoria: un acuerdo con la Unión Europea que planteaba, entre otras cosas, un periodo de transición hasta 2020 una vez entrara en vigencia el Brexit e incluso, más importante, un intento de solución al problema de la frontera entre Irlanda del Norte (que se iría con el Reino Unido) y la República de Irlanda (que seguiría siendo parte de la Unión Europea).

La propuesta, llamada backstop, planteaba mantener a Irlanda del Norte dentro de las reglas arancelarias de la comunidad europea incluso después del periodo de transición, hasta que no se negociara un acuerdo comercial.

Sin embargo, este punto fue el que determinó en gran medida que ayer May viera desmoronarse su acuerdo. Entre los verdugos no había solo opositores, también 118 del Partido Conservador.

Carlos Arévalo, profesor de la maestría en derecho internacional de la Universidad de la Sabana, explica que May se encuentra en medio del fuego cruzado entre los que se opusieron al Brexit en 2016 y ahora consideran la posibilidad de reversarlo y los conservadores radicales que creen que el backstop es una traición a la soberanía de Reino Unido y quisieran un Brexit más duro.

A los detractores de May se suman los parlamentarios de Escocia, país que en 2016 votó mayoritariamente en contra del Brexit y que, dos años antes, ya había decidido en un referendo independentista permanecer como miembro del Reino Unido, precisamente para no dejar de ser parte de la Unión Europea.

Para Ana María Parente, profesora de negocios internacionales de la Universidad de Medellín, el Brexit fue “una medida nacionalista que quebró la unidad de Reino Unido”.

Al respecto, Arévalo explica que, “al ser una suma de países, Gran Bretaña debe ser muy cuidadosa con un cambio radical en las reglas de juego como las que eligió hace dos años”.

El escenario actual es de incertidumbre. Reino Unido vive al día y no sabe, por ejemplo, si la primera ministra seguirá en su cargo para el próximo lunes, cuando debería presentar las enmiendas al acuerdo rechazado hoy.

Es probable, sin embargo que a pesar del panorama desfavorable la primera ministra conserve su cargo. Los propios parlamentarios que votaron en su contra, entre ellos los legisladores norirlandeses del partido DUP, han señalado que la respaldarán frente al intento de Corbyn por sacarla del juego.

Como señala Rafael Piñeros, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Externado, el vacío de liderazgo de los laboristas, aún indecisos entre renegociar el Brexit y reversarlo, está al nivel del de los conservadores encabezados por May.

Las consecuencias reales de la decisión tomada en el referendo de 2016 siguen en juego, mientras Reino Unido vive sus días más convulsos políticamente en la historia reciente. La quinta economía mundial se debate, sin una solución clara a la vista, entre permanecer en la Unión Europea, abandonarla con un apretón de manos o irse tirando la puerta

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