Casi pierde los brazos tratando de convertirse en 'Hulk'

04 de mayo de 2015 02:30 PM

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Dos años después de haber pasado por el que podría ser catalogado el peor momento de su vida, Romario Dos Santos Alves decidió contar a los medios todo lo que tuvo que atravesar debido a las malas decisiones que tomó para tener músculos más grandes.

El fisiculturista y exguardaespaldas brasilero en su afán por tener bíceps más grandes le pidió “el secreto mágico” a conocidos en el gimnasio.

Synthol, un tipo de aceite peligroso para la integridad física, pero efectivo para desarrollar la masa corporal, fue lo que se inyectó Dos Santos en sus brazos y lo que lo dañó física y emocionalmente.

Comenta que el Synthol le hizo perder la cabeza y lo llevó a estar a punto de suicidarse cuando su pareja tenía seis meses de embarazo. También le solidificó los brazos, pero aún así siguió inyectándose. Se había vuelto adicto.

“Cuando vio lo que me sucedía, el médico me dijo que tendrían que amputarme los dos brazos. Mis músculos empezaron a solidificarse hasta tal punto que no podía inyectarme nada en los brazos. Eran como rocas. Me tuve que comprar agujas especiales usadas en toros para poder seguir inyectándome Synthol”, recuerda Dos Santos.

A pesar del mal pronóstico médico, los especialistas intentaron eliminar el problema de otra manera y lo consiguieron: extirparon los cristales de Synthol que le habían crecido en los brazos.

“Quiero que otras personas vean los peligros, podría haber muerto, y todo porque quería músculos más grandes. Simplemente no vale la pena”, dijo Dos Santos a los medios.

Ahora quiere guiar a los jóvenes para que no utilicen medicinas que prometen soluciones “mágicas”, pues podrían afectar su salud y su mente.

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